Enclavada en la salida del valle del río Aragón, en la depresión de la Canal de Berdún, Jaca ejerce de capital del Pirineo aragonés, como centro turístico estrechamente vinculado al patrimonio histórico que atesora, al Camino de Santiago y a los deportes de invierno.
No es casualidad que Jaca exista desde hace siglos. Primero, es lugar de paso de la variante aragonesa del Camino Francés a Santiago, una parada en la milenaria ruta tras cruzar los Pirineos. También ha sido un punto estratégico en la salida hacia Francia por el valle del Aragón y el paso de Somport. Pero además ha sido un lugar de poder militar y religioso que ha perdurado a lo largo de los años.
Ciudadela de Jaca
En el exterior, muros, foso, torres, baluartes y puertas destacan por su perfección y belleza. En el interior, el gran patio central nos da idea del calibre que esta fortificación cobró en su día. Es, sin duda, uno de los mejores ejemplos de arquitectura militar de España.
La más famosa, la del Museo de Miniaturas Militares, una sensacional colección de 32.000 figuritas de plomo que recrean famosas batallas de la historia. También hay varias salas dedicadas al Regimiento de Montaña del Ejército Español, cuyo cuartel está en Jaca.
La Ciudadela de Jaca sirvió también de campo de concentración de prisioneros republicanos durante la Guerra Civil.
Catedral de Jaca
La Catedral de San Pedro de Jaca es el otro gran monumento de la capital de la Jacetania. Un templo que se comenzó a construir hace casi un milenio, siendo hoy una de las iglesias más antiguas del Románico español y una de sus obras fundamentales. Un punto indispensable en el paso de la variante aragonesa del Camino de Santiago.
Durante el siglo XI, Jaca logró el título de ciudad de la mano del rey Sancho Ramírez en 1077 y el estatus de diócesis, lo que obligaba a construir una catedral en la villa.
La catedral conserva su estilo románico, presente en su planta de tres naves y cinco crujías, ábsides y dos puertas de acceso. Como en todo templo románico actual, su estudio es un libro de historia abierto de par en par, con una sucesión de estilos donde se encuentran elementos góticos y barrocos, fruto de la evolución del templo a lo largo del tiempo.
El interior de la catedral cuenta con una interesante decoración en forma de capiteles y ménsulas.
Museo Diocesano de Jaca
La parte que rodea al claustro de la Catedral de Jaca alberga el Museo Diocesano, otra de las joyas de la localidad. En su interior se esconde una de las mejores colecciones de pintura mural románica del mundo, además de otro tipo de piezas de arte medieval.
El elemento más importante del Museo Diocesano son las pinturas de Bagües, de finales del siglo XI, procedentes de la iglesia de los santos Julián y Basilisa de esta localidad zaragozana. Muchos apodan a esta sala la ‘Capilla Sixtina del Románico español’, también por su representación del Antiguo y del Nuevo Testamento.
Centro histórico de Jaca
Una ciudad como Jaca, con tanta relevancia a lo largo de los siglos, merece un rico centro histórico. Y así es. De hecho, esta considerado como Bien de Interés Cultural. En él, destacan monumentos como las citadas Ciudadela y Catedral, pero también el edificio del Ayuntamiento, de mediados del siglo XVI, con su característica Torre del Reloj. El Ayuntamiento acoge algunas obras de interés artístico e histórico, como un crismón del siglo XII procedente de la ermita de Sarsa.
Otro ejemplo representativo del centro histórico de Jaca es el monasterio de las Benedictinas, también del siglo XVI, con la aneja iglesia de San Ginés, que conserva una portada románica.
No menos interesante resulta la ruta por los edificios modernistas de Jaca, levantados a principios del XX tras el derribo de la muralla medieval. El artífice de la llegada del Modernismo a Jaca fue Francisco Lamolla, encargado por el municipio de diseñar un nuevo trazado urbano.
De ese periodo destacan construcciones como las que se sitúan en los números 5, 7 y 12 de la avenida Primer Viernes de Mayo, el palacete del Marqués de la Cadena o el comercio situado en la calle Echegaray, al más puro estilo Glasgow.
Mirador del Fuerte de Rapitán
Sin duda, este es el mejor lugar para llevarse en las retinas (y en el teléfono móvil) una imagen de conjunto de la ciudad de Jaca y de las montañas pirenaicas que la enmarcan, incluida la Peña Oroel.
Situado a más de 1.100 metros de altitud, el mirador se encuentra junto a la fortaleza de Rapitán, construcción de finales del siglo XIX desde donde se domina un impresionante paisaje entre lo urbano y lo natural. Como curiosidad, fue precisamente en este lugar adonde llegaron algunos de los principales avances tecnológicos de principios del siglo XX: el telégrafo, el teléfono y el alumbrado por electricidad.
Tanto el fuerte como el mirador se encuentran a tan solo diez minutos en coche de Jaca, a través de una serpenteante carretera que, en sí misma, es otro atractivo de la localidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario