miércoles, 8 de noviembre de 2017

ATENAS, el Ágora antigua.


        Empiezo la mañana por la parte más antigua del Ágora. Es la parte helena.
       Bajo  hasta la plaza de Monasteraki y de allí continúo por la calle del mercado de las pulgas, hasta la estación de metro de Thissio.
        Es temprano y no hay apenas gente. Me he comprado el ticket completo de visitas y así no tengo que hacer colas. Por ser jubilata me ha salido a "half price".  

      Es el templo de Hefesteion o templo de Hefesto. Así lo vi ayer desde la falda de la Acrópolis.
El templo de Hefesto se construyó entre el 460 y el 415 a. C y es el templo mejor conservado de Atenas. De hecho, ¿cómo puede ser que esté tan entero después de casi 2.500 años?
    Algunos también le llaman el Teseion, pues dicen que los huesos del héroe griego Teseo están allí enterrados.

     ¿Pero quién era Hefesto?
    La Ilíada dice que fue hijo de Hera y Zeus y es el dios del fuego y la forja. También es conocido como "el dios cojo" ya que la leyenda dice que Zeus, en una disputa con Hera por su otro hijo Heracles, tiró a Hefesto del Olimpo por defender a su madre y lo dejó cojo.

    Con Pericles en el poder comienzan las obras. Utilizan columnas del orden dórico, metopas y figuras esculpidas.
     La construcción del templo comenzó en 449 a.C., pero no fue acabado hasta el año 415 a.C., probablemente porque el esfuerzo y presupuesto, había sido empleado en la construcción de los monumentos de la Acrópolis.
     En el III d.C. fueron plantados árboles y arbustos alrededor del templo (granados y laureles), creándose un pequeño jardín.
        Posteriormente se le dio uso como iglesia cristiana.

    Desciendo de la colina hacia la Stoa de Átalo. Es un edificio que fue reconstruido por arqueólogos americanos hacia el 1953. 
   Las Stoas, en la Antigua Grecia, eran edificios de planta rectangular con columnas donde se iba a conversar y a comprar . Esta Stoa es la única que se conserva completa en Atenas y actualmente hace la función de museo. En su interior, hay restos de las excavaciones del Ágora y objetos de uso cuotidiano como vasijas, armas y joyas. También hay una colección de esculturas de los diferentes dioses.

       Continuo por el Ágora  y me encuentro con esta joya.
   Es la Iglesia Bizantina de Agii Apostoli o de los Santos Apóstoles, una de las iglesias más antiguas existentes en Atenas .  Leo en el mural que es del año 1000 a 1025 d.C. y fue edificada sobre las antiguas ruinas de un monumento romano del s. I.
      En el año 1950 es reconstruida. Contenía importantes frescos y muchos otros traídos de otras  iglesias bizantinas de Atenas.

                               

      Después de la visita, subo al Aerópago, a la colina de Ares.
Según la mitología, allí fue juzgado y absuelto Ares del asesinato del hijo de Poseidón. 

       Aquí se reunía el Consejo de Atenas y dictaba sus leyes.
Hoy, siempre al atardecer, es un lugar de litronas de los jóvenes atenienses. Está situado en la parte oeste de la Acrópolis. Muy cerquita en la ladera noroeste está la prisión de Sócrates.

        Dicen, aunque no hay ninguna evidencia, que este lugar fue testigo de las últimas horas del filósofo tras su condena a muerte, dictada en 399 a.C.  Al menos, eso es lo que afirma la tradición.
    Lo sentenciaron a la pena capital porque Sócrates había despreciado a los dioses y había contribuido a corromper a la juventud griega. "Anda que..." Hoy es un superstar en los libros de filosofía de bachillerato. Se acabó la mañana y voy a tomar una cervecita y comer algo.   

                                           
         

         La tarde la dedico al museo arqueológico. Es un paseo de media hora larga y voy andando. Me encuentro con un edificio moderno que reproduce las construcciones clásicas. El ticket de entrada forma parte del paquete que compré ayer. Hay poca gente. ¡Mejor!

     Esculturas, vasijas, armas, utensilios varios, adornos, restos de templos, frisos, columnas, metopas...


                                                                          Dioses...
      

                                                                   Y más dioses...
    
 
                                                     Y el gran Poseidón sin su tridente. 
                          

                                                                         Ya vale por hoy...


martes, 7 de noviembre de 2017

ATENAS , Free tour con Gabriela


        Hoy voy a participar en un free tour con el cual espero orientarme mejor por la ciudad y programar mis siguientes días. Lo he encontrado en internet. Durará unas tres horas y vamos a patear lugares significativos de Atenas, sin entrar a ninguno, claro está. De ahí lo de free. Es en español y los guías se suelen enrollar bien. 
                   Hemos quedado en el Arco de Adriano con la guía Gabriela, una chica peruana estudiante en la universidad. Miro en el GPS el camino a seguir hasta el punto de encuentro. Desde la plaza Sintagma tardo  unos 15 minutos caminando.

     A esto se le llama "llegar y besar el santo". Pasaba por allí, por la plaza Sintagma en el cambio de guardia. Y ¡toma foto!

                      Por aquí anduve ayer por la noche, lo recuerdo; pero de día cambia el aspecto.
    Es el arco o la puerta de Adriano. Dicen que se construyó para el recibimiento de Adriano.
    Tiene dos inscripciones:
 En la cara que mira a la Acrópolis pone: "Ésta es Atenas. La ciudad de Teseo". 
 En la cara que mira al Olempeion pone: "Ésta es la ciudad de Adriano y no de Teseo"
                                                             Parece que había pique...
                                          
       
      Justo, al lado del arco se encuentra el Templo de Zeus olímpico o Olimpeion.
     Es el templo más grande y su construcción tuvo diversas fases durante seiscientos  años. Lo terminó Adriano, estando Atenas bajo el imperio romano en el siglo II d. Cristo.
      El templo medía 96 metros de largo por 40 de ancho. Poseía 104 columnas de estilo corintio, de las que hoy sólo quedan 16 en pie y una derribada. Su altura es de 17 metros. En su interior contenía una gran estatua de oro y marfil de Zeus.
       Al fondo la Acrópolis.

     Dejamos estos monumentos y vamos caminando en dirección a la Acrópolis.
    En la calle Trípodon encontramos la linterna de Lisycrates. Es un monumento que el Sr. Lisycrates, III a.C., mandó construir para conmemorar un premio obtenido por una obra de teatro, patrocinada por él en el teatro de Dionisio.

      Y viene la cuesta. Subimos por la falda de la Acrópolis.
     No es Ibiza, ni Santorini. Es el barrio de Anafisiotica. Está situado en la falda nordeste de la montaña sagrada. Lo construyeron los anafis, albañiles oriundos de esa isla contratados por el rey Otón, en el XIX. 
      Seguimos subiendo durante un trecho.

                                                                  ¿Santorini? No Atenas.                                          
                                   

     Por fin, paramos. Hay un pequeño mirador desde donde se ve el monte Lycabetus. Una montaña de unos 400 metros desde la que se deben tener unas vistas estupendas de Atenas. Lo apunto y esta tarde intentaré subir a su cima. 
 
  
                              Bajamos por las callejuelas en dirección al barrio de Plaka.
                                   Una iglesia ortodoxa bizantina nos abre sus puertas.  
  

      Y ya estamos en el barrio de Plaka.
    Le llaman también el barrio de los dioses. Yo creo que es el barrio del turismo. Cuando acabe el tour igual me doy una vuelta para buscar un chiringuito y comer algo fresco.

                                      
   
        Éste es el barrio en su parte final. Estoy en la azotea de un bar y diviso parte del  Ágora y la mezquita de Tzistarakis. El jueves le dedicaré el día.
                                                    Voy a echar un vistazo al menú.

      He comido una buena ensalada griega y musaka. Acabo de despedirme del grupo del tour y yo voy a seguir.

          Estoy en la plaza de Monasteraki. Creo que el prefijo "rakí" significa " pequeño. De ahí monasterio pequeño.
Lo primero que me llama la atención es esta "pequeña capilla bizantina", la iglesia de Pantánasa.

       La mezquita Tzistarakis, también llamada de fuente alta, hoy alberga el museo de cerámica. A su lado el metro y múltiples vendedores.
 
      De aquí también sale el famoso Mercado de las pulgas. El domingo se "peta" tipo rastro, pero la calle es más estrecha. Me doy una vuelta, pero no compro nada. Dicen que hay que regatear, no sé. Los precios están expuestos.
                                
          
        La calle de Adrianous es una de las calles más representativas de Atenas. Se extiende desde la biblioteca de Adriano hasta la estación del metro de Thisío. Sus comercios de objetos tradicionales y tiendas de antigüedades forman parte del popular mercado del «Pazari» .

          Continúo  andando hacia la calle de mi hotel.  Me encuentro con una plaza y la catedral ortodoxa de la ciudad. Es del XIX y tiene elementos neoclásicos y neobizantinos. Hace poco ha vuelto a ser restaurada.
      
 
      A su lado una pequeña Capilla bizantina del siglo XII conocida como la «pequeña Catedral» dedicada a la Virgen y a San Eleuterio. En su fachada puede verse un friso clásico procedente de un monumento del siglo IV a. C. que representa las fiestas del Ática.
     Es un papa ortodoxo, pero no recuerdo el nombre. Si alguien sabe griego puede leerlo.
 

        Y entro en la calle Ermou otra vértebra comercial y moderna que llega a la plaza Sintagma.
A mitad de la calle encuentro la pequeña iglesia bizantina de Kapnikarea, en forma de cruz, con cúpula central, dedicada a la Virgen.
 El templo se construyó entre los siglos XI y XIII. Está cerrada.        

      Antes de que se eche la noche subo al cerro de Licabetus que he observado esta mañana desde la fada de la Acrópolis.
    No es muy alto, pero está bastante empinado. Escaleras y camino empedrado me llevan arriba. Hay un teleférico, pero estoy cachas y no hace frío, aunque se empieza a nublar la tarde.
      Esto se ve desde arriba. Es impresionante la metrópoli. Creo que unos cuatro millones de personas viven en ella. Al fondo El Pireo.
          Merecía la pena la subida.

                       Son las 18:00 y se empieza a nublar. Me bajo, que no quiero mojarme.
                             

         Vuelvo al barrio de Monateraki. Paseo por la calle de Adrianous. Tal vez compre algún recuerdo.

                                         


                Voy a ver si encuentro algún restaurante bueno, bonito y barato donde cenar un poco.
 




lunes, 6 de noviembre de 2017

ATENAS, un tesoro clásico


         Acabo de aterrizar. Tengo que cambiar la hora. Según los griegos son las 16:15 horas y creo que se me ha pasado la hora de comer.
       Éste es el aeropuerto Eleftheiros Venizelos de Atenas. Lo primero es buscar el metro que me lleve al centro de Atenas. La distancia que me separa es de unos 25 a 30 km. Tardaré unos 50 minutos según la referencia de internet.

      No me ha costado encontrar la entrada. Por ser jubilado de la U.E., el precio del billete se reduce a la mitad. Buen negocio para mí. Mi destino es la plaza Sintagma.

                 Y aquí estoy. Son las 17:30 horas y creo que el hotel está muy cerca. ¿ Pero por dónde?

         La gente es muy amable y con mi inglés básico, enseguida recibo las indicaciones precisas.
    ¡Es curioso! En los soportales del hotel hay. ¡Una Capilla ortodoxa!

       Después de instalarme , bajo a la capilla que he visto a mi llegada. No puedo esperar. La curiosidad me vence. La capilla está abierta y la gente entra. Éste es el interior de la capilla.
                                            
      
     Empieza a anochecer y como no he comido, voy a ver si meriendo-ceno. Con las prisas, no he cogido ningún plano de la ciudad en el hotel. La idea es pasear y perderme por la zona. A ver qué me depara la tarde noche.

                                      Menú de turista y mi primera cerveza griega... ¡ Normalito!
                                         
        
           Salgo del restaurante y camino por las venas de la noche de Atenas, como diría Sabina. 
 

         Miles de años me contemplan y yo me quedo boquiabierto. Aún no sé lo que son estos monumentos, pero impresionan.  Supongo que mañana los ubicaré y me empaparé de su historia.
    Ahí está la Acrópolis, pero no la oriento respecto a mi hotel.

      

         Acabo llegando de nuevo a la plaza Sintagma. Son las 22:00 horas y he caminado por calles que van quedando vacías, especialmente de turistas.
Pienso que estoy ante la tumba "al soldado desconocido". Es el cambio de guardia. Llego con la función ya empezada.