Las Lagunas de Ruidera y su entorno natural fueron declaradas Parque Natural en el año 1979 y Reserva de la Biosfera . De hecho, junto a otro humedal croata que visité en 2012, es la mejor representación de lagos formados por toba (o carbonato cálcico).

A pesar de su nombre, no todas son lagunas como tal, ya que su formación se debe a los colapsos del cauce fluvial en el terreno. Esto quiere decir que la erosión del agua del río y la filtración de agua desde el acuífero, junto con el desnivel, han creado barreras de formación tobácea, cascadas y arroyos que unen estos remansos de agua a lo largo de los 30 kilómetros de recorrido.
La mejor forma de explorarlas es iniciar el trayecto desde el pueblo de Ruidera, avanzando hacia las lagunas más altas.
Pantano de Peñarrolla y Castillo: Punto de inicio al norte.
Laguna del Rey: Muy cerca del pueblo, con vistas preciosas y zonas de baño cercanas.
El Hundimiento: Una zona clave con pasarelas y una cascada impresionante.
Lagunas Colgada y Batana: Disponen de apartaderos para aparcar el vehículo y disfrutar de sus miradores.
Laguna de San Pedro: Ideal para detenerse y hacer el tramo a pie por sus senderos.
Lagunas Altas (Redondilla, Lengua, Salvadora, Blanca): La parte superior del parque; la carretera culmina cerca de la Laguna Blanca
Castillo y embalse de Peñarroya
La cota más baja del parque (730 metros) coincide con la formación artificial que recoge las aguas del río Guadiana: el embalse de Peñarroya. Esta construcción de 1959 , Franco y sus pantanos, abastece a Tomelloso y a Argamasilla de Alba, pero también forma parte del impresionante paisaje y ofrece las mejores vistas panorámicas de la zona.


Tras pasar por las lagunas bajas pertenecientes a Ruidera, se llega a El Hundimiento, la cascada más alta de todo el complejo lagunar. Se accede a ella fácilmente desde el cementerio del pueblo y se pueden contemplar su caída rodeada de naturaleza. Pero no siempre fue así, ya que se formó en 1575 tras unas terribles inundaciones que hundieron el terreno, de ahí su nombre.

Esta laguna es la más extensa del conjunto y establece el límite natural entre las provincias de Albacete y Ciudad Real. En la parte central tiene una isla que en la Edad Media albergó una fortaleza y a la que se puede acceder a pie a través de una pasarela de madera.




Muy cerca de la cueva y provechando su visita, no hay que perderse el castillo de Rochafrida. Esta fortaleza de origen musulmán de finales del siglo XI conserva restos de su torreón y de la muralla.
Aunque hay otras lagunas en el parque, nuestra última recomendación, la única de las lagunas altas, es Tomilla. Su nombre viene dado por la inmensa cantidad de tomillo que hay a su alrededor.
Sus peculiaridades son su forma triangular; los dos canales que salen de ella para antiguamente abastecer a un molino, un batán y una central hidroeléctrica; a la presa conocida como el Baño de las Mulas que se ha habilitado como zona de baño y a las 3 cascadas conocidas como el Pie del Medio, la Plaza de Toros y el Salto de las Beatas. ¡Lo tiene todo!
