jueves, 17 de septiembre de 2026

Río Dulce



El Barranco del Río Dulce fue declarado Parque Natural en el año 2003. Está situado al sur de Sigüenza, formando parte de las estribaciones más occidentales del Sistema Ibérico. Tiene una extensión total de 8.348 hectáreas.



Si se visita el Parque Natural del Río Dulce lo primero que llama la atención es el gran cañón por donde discurre el río. Un estrecho barranco excavado entre las rocas debido a la naturaleza caliza del terreno y a la erosión del agua. El resultado es un relieve muy llamativo que se compone de parameras amplias y altas, interrumpidas por el corte del cañón del Río Dulce, y también de sus afluentes que dan lugar a cascadas estacionales. Especialmente indicado para senderismo y ciclismo, permite rutas cómodas aptas para todos los públicos.



Del Castillo del Cid al mirador de Félix Rodríguez de la Fuente, este viaje por tierras de Guadalajara une a estos dos personajes que han marcado por motivos bien diferentes una parte de la historia de España.

Comenzamos el viaje en Jadraque (50 kilómetros al norte de la capital guadalajareña). La población se levanta junto al río Henares y el paseo por sus callejuelas nos descubre casonas, palacetes, escudos de armas, blasones, iglesias y ermitas. Destaca entre ellas la Casa de los Verdugo, de imprescindible visita, que cobija la Saleta de Jovellanos, donde el ilustrado escritor e incomprendido político residió durante meses; allí recibió a Goya, quien pudiera ser el autor de las pinturas murales de la casa. Otros edificios notables son la Casa de las Cadenas, palacete de estilo castellano, cuna de intrigas de Isabel de Farnesio; y la Casona de San Juan, parada y fonda de Doña Juana la Loca en sus viajes entre Castilla y Aragón. En la calle de San Juan se levantan bellos edificios de los siglos XVI a XIX.

El tesoro patrimonial de Jadraque se completa con la iglesia de San Juan Bautista donde se superponen los siglos XVI, XVII y XVIII, la ermita del Santísimo Cristo de estilo clasicista, el convento de los Capuchinos y las ermitas de San Isidro y la de Cáritas.

Tras el paseo por el caserío nos dirigimos al cerro situado en el extremo norte del pueblo en el que se levanta el magnífico Castillo del Cid. Estamos ante uno de los últimos ejemplos de castillo-palacio residencial construidos en España. Con sus cien metros de longitud, su primer propietario, y quien ordenó la reforma por la que adquiere su aspecto actual, fue Rodrigo Díaz de Vivar y Mendoza, conde del Cid e hijo primogénito del cardenal Mendoza. El castillo era un símbolo destinado a mostrar la grandeza de los Mendoza y su supuesta descendencia del propio Cid Campeador.

Continuamos por el valle del Henares para adentrarnos en el Parque Natural del Barranco del río Dulce, donde durante millones de años las aguas ha ido disolviendo las calizas y excavando el cañón actual que se manifiesta a través de ciudades encantadas, cuevas o simas que se pueden observar con toda claridad en el meandro abandonado de La Cabrera. El resultado es un relieve muy llamativo que se compone de parameras amplias y altas, interrumpidas por el corte del cañón del río Dulce, y también de sus afluentes, que dan lugar a cascadas estacionales.

El Parque Natural del Barranco del río Dulce se extiende por los términos municipales de Sigüenza (La Cabrera y Pelegrina), Mandayona (Aragosa), Saúca (Jodra del Pinar), Torremocha del Campo, Mirabueno y Algora.

En Madayona abre sus puertas el Centro de Interpretación del Parque, que puede ser un buen punto de partida para conocer esta joya de la naturaleza castellanomanchega. Para disfrutar del Parque con todos los sentidos lo mejor es recorrer a pie o en bicicleta de montaña algunas de las numerosas rutas aptas para todos los públicos. En nuestro paseo encontraremos bosques de encinas, quejigos, sabinas y enebros; y vegetación ribereña con chopos o álamos, sauces y fresnos. En sus cielos es fácil observar el vuelo de buitres leonados, águilas reales o halcones peregrinos; y en las riberas podemos divisar a las majestuosas garzas, los ánades reales, el colorido martín pescador y o la graciosa lavandera cascadeña.




Uno de los rincones más espectaculares del parque es la Hoz de Pelegrina, que parte del mismo pueblo, y que podemos recorrer realizando una ruta circular de 4 kilómetros. Paseando junto al río, ante nuestros ojos se levantan agujas, torres, ciudades encantadas, arcos de piedra y cascadas. La ruta pasa junto a la caseta de Félix Rodríguez de la Fuente, el incansable divulgador de la naturaleza española que filmó en estos parajes algunos de sus más famosos capítulos del popular programa televisivo El hombre y la tierra. El mirador que lleva su nombre en la carretera que conduce a Sigüenza es otra de las paradas obligadas.



 








Hay también una ruta especialmente acondicionada para invidentes que parte del pueblo de La Cabrera y se dirige por la derecha del río Dulce aguas abajo. Apta para carritos de niños en todos los tramos.
Todas las estaciones son buenas para conocer estos parajes, aunque el colorido de los bosques en primavera y en otoño tiene un encanto especial.
El disfrute del Barranco del río Dulce lo completamos con la visita a Pelegrina y las ruinas de su castillo que sirvió, sobre todo, como residencia y coto de caza para los arzobispos segontinos. Se puede completar el la ruta con un recorrido por el patrimonio cultural de la zona, destacando el conjunto histórico de la cercana Sigüenza, o las ermitas románicas desperdigadas por pequeños pueblos con encanto… aunque esta es una opción que bien merece otro viaje.



RUTA DE LA HOZ DE PELEGRINA Este recorrido circular permite descubrir el paraje más abrupto del Parque, la Hoz de Pelegrina, con sus agujas, Torres, ciudades encantadas, arcos de piedra, cascadas, etc. Distancia: 4 km. Duración aproximada: 1-2 horas ida y vuelta. Dificultad: baja/media, aunque es un recorrido llano con único desnivel destacable de 70 m de ascenso a Pelegrina, hay que vadear el río. Señalización: balizas de madera 



Guadalajara, Ciudad

 


Palacio del Infantado: Es la joya de la ciudad. Destaca por su fachada gótica con puntas de diamante y su espectacular Patio de los Leones. Alberga el Museo Provincial.


 
Panteón de la Duquesa de Sevillano: Un impresionante monumento funerario de estilo bizantino del siglo XIX con una cripta de mármol muy singular.






Capilla de Luis de Lucena: Una pequeña capilla renacentista que guarda en su interior unas fascinantes y enigmáticas pinturas murales.

Palacio de la Cotilla: Destaca por conservar en su interior un exclusivo Salón Chino decorado con papel pintado del siglo XIX



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Torreón de Álvar Fáñez: Una torre defensiva medieval situada en el casco antiguo que ofrece vistas y contexto histórico.


 

Parques y Paseos
Parque de la Concordia: El jardín histórico más señorial y céntrico de la ciudad, ideal para un paseo relajante.

martes, 25 de agosto de 2026

Sigüenza

 

El viaje me hizo a mí qué ver en Sigüenza

Sigüenza es una pequeña ciudad y tengo un día para visitarla.
 Viajar desde la Edad Media, representada especialmente por el Castillo – Parador de Turismo que la corona en lo más alto hasta el Neoclásico que reside alrededor del Parque de la Alameda, en la parte más baja de la ciudad.
A mitad de este camino se encuentra el Románico, representado especialmente por la Catedral y la plaza Mayor, y los palacios barrocos que están ya en la parte baja de la ciudad. 




   El Castillo de Sigüenza es de origen medieval y al ser la residencia de los obispos de la ciudad sufrió muchas transformaciones hasta que en 1811 quedó en muy mal estado con la invasión francesa y comenzó su declive. La Guerra Civil Española lo terminó de destruir casi por completo y así pasó buena parte del Siglo XX hasta que en los años 70 fue reconstruido siguiendo planos antiguos para ser transformado en Parador.
  Por esta zona alta de la ciudad se encuentran las zonas de Sigüenza que estaban reservadas a los judíos y a los árabes, la judería y la morería. Me llamó bastante la atención que no se parecen en nada a las que estamos acostumbrados a ver en el sur de España.
 Las travesañas son uno de los elementos más característicos de la Sigüenza Medieval, . La travesaña alta y la travesaña baja son dos calles que no suben hacia el castillo, sino que cruzan de lado a lado con lo que se facilitaba enormemente la circulación de personas.


Murallas y Plazuela de la Cárcel, zona tranquila para una caña al caer la tarde

Sigüenza fue una ciudad amurallada y esta se fue ampliando según iba creciendo hacia abajo. En la actualidad todos los edificios de la calle Mayor se encuentran asentados sobre ella. En la actualidad se pueden ver algunos tramos y se conservan 5 puertas, la mayoría en la parte alta de la ciudad.

La Plazuela de la Cárcel es el lugar en el que se desarrollaba la vida de la ciudad en la Edad Media. Puedes ver allí el ayuntamiento antiguo y es donde se celebró el mercado hasta la construcción de la plaza Mayor. Y por supuesto allí está la antigua cárcel de la ciudad. Una de las tardes nos sentamos a tomar algo y nos gustó más que la plaza mayor.

La Casa del Doncel, un imprescindible que ver en Sigüenza

Se trata de una vivienda de estilo gótico que perteneció a la familia Vázquez de Arcé, familia a la que pertenecía el famoso Doncel. Es un gran ejemplo de arquitectura civil del Siglo XV por lo que pienso que es uno de los sitios que ver en Sigüenza más interesantes.

La Iglesia de Santiago

La Iglesia de Santiago está situada en la calle mayor por lo que te la encontrarás mientras paseas por Sigüenza sí o sí. Es un templo del Siglo XII que perteneció a un convento de monjas clarisas hasta que fue casi destruida durante la Guerra Civil. Está construida con esa piedra arenisca tan típica de Sigüenza.

En la actualidad hay una asociación que impulsa su rehabilitación y se encarga de abrirla al público durante los fines de semana. Lo hacen de forma totalmente altruista y aceptan donativos.
La Sigüenza Renacentista

Continuamos este recorrido por Sigüenza en un día con la parte renacentista. Con la llegada del Renacimie

nto la zona amurallada de Sigüenza se amplió hacia abajo para dar cabida dentro de la misma a la Catedral y a la plaza Mayor. Los lugares más interesantes de esta zona de la ciudad son los siguientes.
La Catedral de Sigüenza y el Doncel

La Catedral es sin duda el edificio más espectacular de Sigüenza. Se trata de un gran edificio que comenzó a construirse en el Siglo XII y en el que se mezclan los estilos románico y gótico. Las dos torres de la portada le dan cierto aspecto de fortaleza, pero en el interior hay bastante detalles decorativos. A mí siempre me ha gustado particularmente esta catedral, ignoro el motivo.

En el interior de la Catedral de Sigüenza está la capilla en la que se encuentra la estatua del famoso Doncel, que pertenece al caballero de la Orden de Santiago Martín Vázquez de Arce. No se sabe si este hombre nació en Sigüenza, pero si está documentado que estaba casado cuando murió con 26 años en el campo de batalla por lo que no era un doncel. La entrada con audioguía cuesta 6€.
La Plaza Mayor

El otro elemento principal de la Sigüenza renacentista es sin duda la plaza Mayor. Si te sitúas en el centro verás a un lado la catedral y al otro el edificio del ayuntamiento, que era la casa de los deanes y en el que destacan los soportales y las galerías claramente renacentistas. Durante muchos siglos se celebró allí el mercado semanal de Sigüenza.
El Museo Diocesano

Está situado justo enfrente de la Catedral en uno de los palacios más grandes de la ciudad y se nutre de arte llegado de toda la diócesis, especialmente de la propia catedral. Lo que más destaca es una pintura de Zurbarán.

La entrada es conjunta con la de la catedral por lo que en nuestro caso terminamos entrado a curiosear un rato, aunque no teníamos pensado hacerlo.
La Sigüenza Barroca

Con la llegada del Barroco la ciudad siguió creciendo hacia abajo. Con el fin de la reconquista vivir en una ciudad amurallada dejó de tener sentido por lo que los grandes palacios que se construyeron en esta época están ya extramuros.
El Barrio de San Roque y el Palacio de Infantes

El Barrio de San Roque lo forman dos calles en la parte baja de la ciudad que se unen en una gran plaza. Si te animas a pasear por ellas verás varios palacios barrocos. A nosotros nos llamó la atención que continúa siendo una zona residencial en la actualidad y los edificios se van adaptando a los tiempos con una reforma tras otra.

El edificio más emblemático del barrio es el Palacio de Infantes, situado en una de las calles adyacentes y con una bonita fachada barroca. Siempre ha sido utilizado como residencia de algo relacionado con la Iglesia, desde los niños del coro de la Catedral hasta los Padres Josefinos de Murialdo que habitan allí actualmente.
El Convento de las Ursulinas y la Ermita de la Vera Cruz

El Convento de las Ursulinas es un antiguo convento carmelita que también representa a la perfección el estilo barroco que se desarrolló en muchas construcciones de Sigüenza. Es el mejor cierre posible a la parte barroca dentro de este recorrido por Sigüenza en un día.

Justo al lado está la Ermita de la Vera Cruz. Si tienes la suerte de poder verla por dentro podrás ver un montón de objetos pertenecientes a la Semana Santa de Sigüenza. Paseando por las calles de Sigüenza encontrarás bastantes más edificios barrocos como el Palacio Episcopal o el Seminario.
La Sigüenza Neoclásica

El Neoclásico también se deja ver en Sigüenza. Para encontrártelo debes continuar bajando hasta llegar hasta la parte más baja de la ciudad. Es un paseo de no más de media hora, personalmente pienso que aunque estés visitando Sigüenza en un día merece la pena de hacer el esfuerzo de hacerlo ya que te sirve para cerrar por completo la visita.
El Parque de la Alameda y la Ermita del Humilladero

En el Parque de la Alameda te encontrarás muchos elementos típicos de la época como setos y el inconfundible kiosco de música. Es un lugar agradable para pasear y con amplias zonas de sombra en donde Tuno pudo corretear un rato.

La Ermita del Humilladero es el ejemplo típico de los templos que se situaban antiguamente a la entrada de las ciudades para dar un lugar en donde descansar a los forasteros. Lo que más llama la atención es su bonita fachada manierista.
Iglesia de Santa María

La Iglesia de Santa María está en la parte de atrás del Parque de la Alameda y tiene una espectacular fachada neoclásica. Un buen lugar para terminar el paseo por la parte baja de Sigüenza.

El Monasterio de Piedra

El monasterio de Piedra es un establecimiento turístico ubicado en un antiguo monasterio cisterciense que se halla en el municipio zaragozano de Nuévalos en la comarca de Calatayud, en Aragón (España).


   


El Monasterio
  Dedicado a Santa María la Blanca, fue fundado en 1194 por trece monjes cistercienses llegados del monasterio de Poblet, en el antiguo castillo de Piedra Vieja y junto al río Piedra. 
  Se abandonó en 1835 debido a la desamortización de Mendizábal.
  Comprado por un particular cinco años después fue reconvertido en establecimiento turístico. Se catalogó como Monumento Nacional el 16 de febrero de 1983. 

   
Su construcción

La construcción del cenobio se desarrolló a lo largo de tres etapas:
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- La gótica primitiva (siglo XIII)
- La gótica renacentista (siglo XVI)
- La clásica-barroca (siglo XVIII)

Al recinto amurallado se accedía por la torre medieval del homenaje y la iglesia, destruida en los primeros decenios del siglo XIX, 



                 

   La Iglesia comunicaba con el claustro abierto de grandes arcos apuntados y sus capiteles con labrados follajes imitados del bizantino, así como con las distintas dependencias.



                                          Refectorio                                          Cocina

                                                                       Sala Capitular


Fue aquí, en el Monasterio de Piedra, donde por primera vez se cocinó el chocolate en Europa en 1534.[] Cuando Hernán Cortés viajó a México fue acompañado por Fray Jerónimo Aguilar que envió al abad del Monasterio de Piedra el primer cacao junto a la receta para cocinarlo. 


 Y se ha propuesto que Jerónimo de Pasamonte pudo componer en dicho monasterio el Quijote apócrifo, publicado en 1614 bajo el seudónimo de Alonso Fernández de Avellaneda.


El Jardín
Desde 1844, Juan Federico Muntadas, hijo de Pablo Muntadas, consolidado como propietario de Piedra, transformó la huerta en un jardín paisajista y las dependencias conventuales en una instalación hostelera e hidroterápica, a lo que añadió la construcción de una piscifactoría, que fue pionera en España.






 























 
































































































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