Castillo de Peñíscola
El Castillo Templario de Peñíscola es quizás el principal atractivo de la ciudad y sin lugar a dudas, una visita imprescindible para esta escapada. Se lo conoce también con el nombre de Castillo del Papa Luna. Se trata de una fortaleza, cuya visita nos permite descubrir sus salas, la iglesia, el salón gótico o el Patio de Armas. Además, en la parte superior, las vistas de toda la ciudad de Peñíscola incluyendo el mismo casco antiguo, resultan impresionantes. Su emplazamiento también es razón para que este lugar no deje indiferente a nadie.
Jardines del Castillo de Peñíscola
También conocido como el “Parque de la Vieja Artillería” porque albergaba la antigua artillería que sirvió para defender el castillo de los ataques piratas. Hoy, este lugar es una auténtica maravilla.
Bufador de Peñíscola
El Bufador de Peñíscola es un rincón muy reconocido de la ciudad y no hay visitante que se lo quiera perder. Se trata de una formación geológica en forma de agujero en la roca que conecta la calle donde se encuentra con una cueva subterránea.
El mayor espectáculo se da cuando el mar está muy bravo y el orificio se convierte en un «geiser», llegando a salpicar hasta una gran altura, como se muestra en este video.
Para llegar al Bufador hay que dirigirse C/Baixada Bufador y si se prefiere otra perspectiva más amplia y completa del hoyo, se puede subir a la C/Príncipe y ver esta esquina desde una mayor altura.
Casa de les Petxines o Casa de las Conchas
Ya lo indica su nombre. La Casa de las Conchas se llama así por la decoración de su fachada, repleta de conchas blancas. Gracias también a sus ventanales de estilo árabe y el escudo del Papa Luna, es un rincón que no pasa desapercibido cuando uno pasea por las calles de Peñíscola y es por ello que recibe multitud visitas de viajeros que sienten interés por el lugar, sobre todo al conocer su curiosa historia.
La Casa de las Conchas se encuentra de camino por el recorrido que lleva al Castillo de Peñíscola y esconde una hermosa historia sobre el amor por Peníscola y su mar que demostró tener un matrimonio de los años 50, cuando al pasar por una mala etapa económica y la necesidad de alimentar a sus 3 hijos, empujó a la mujer, Justa, a contar la historia de todos los rincones de la ciudad a quienes la visitaban, a cambio de su voluntad. Sin ella ser consciente, hizo historia convirtiéndose en la primera guía turística de Peñíscola.
Esto permitió a la familia llegar a comprarse el terreno donde construirían su casa y posteriormente decorarían con conchas de la zona, adquiridas del intercambio por tabaco con marineros. Posteriormente, también abrió la primera tienda de recuerdos que se conoce de Peñíscola.