domingo, 29 de marzo de 2026

Castellón, Peñiscola.

 


Castillo de Peñíscola

El Castillo Templario de Peñíscola es quizás el principal atractivo de la ciudad y sin lugar a dudas, una visita imprescindible para esta escapada. Se lo conoce también con el nombre de Castillo del Papa Luna. Se trata de una fortaleza, cuya visita nos permite descubrir sus salas, la iglesia, el salón gótico o el Patio de Armas. Además, en la parte superior, las vistas de toda la ciudad de Peñíscola incluyendo el mismo casco antiguo, resultan impresionantes. Su emplazamiento también es razón para que este lugar no deje indiferente a nadie.


Jardines del Castillo de Peñíscola

También conocido como el “Parque de la Vieja Artillería” porque albergaba la antigua artillería que sirvió para defender el castillo de los ataques piratas. Hoy, este lugar es una auténtica maravilla.



Bufador de Peñíscola

El Bufador de Peñíscola es un rincón muy reconocido de la ciudad y no hay visitante que se lo quiera perder. Se trata de una formación geológica en forma de agujero en la roca que conecta la calle donde se encuentra con una cueva subterránea.
Lo que hace especial a este lugar es el sonido característico que se escucha desde la calle proveniente del agujero, parecido al de un aullido y provocado por el oleaje al entrar por este espacio subterráneo. Se dice, que este sonido disuadía antiguamente a quienes intentaban asaltar el Castillo de Peñíscola.
El mayor espectáculo se da cuando el mar está muy bravo y el orificio se convierte en un «geiser», llegando a salpicar hasta una gran altura, como se muestra en este video.
Para llegar al Bufador hay que dirigirse C/Baixada Bufador y si se prefiere otra perspectiva más amplia y completa del hoyo, se puede subir a la C/Príncipe y ver esta esquina desde una mayor altura.


Casa de les Petxines o Casa de las Conchas

Ya lo indica su nombre. La Casa de las Conchas se llama así por la decoración de su fachada, repleta de conchas blancas. Gracias también a sus ventanales de estilo árabe y el escudo del Papa Luna, es un rincón que no pasa desapercibido cuando uno pasea por las calles de Peñíscola y es por ello que recibe multitud visitas de viajeros que sienten interés por el lugar, sobre todo al conocer su curiosa historia.


La Casa de las Conchas se encuentra de camino por el recorrido que lleva al Castillo de Peñíscola y esconde una hermosa historia sobre el amor por Peníscola y su mar que demostró tener un matrimonio de los años 50, cuando al pasar por una mala etapa económica y la necesidad de alimentar a sus 3 hijos, empujó a la mujer, Justa, a contar la historia de todos los rincones de la ciudad a quienes la visitaban, a cambio de su voluntad. Sin ella ser consciente, hizo historia convirtiéndose en la primera guía turística de Peñíscola.

Esto permitió a la familia llegar a comprarse el terreno donde construirían su casa y posteriormente decorarían con conchas de la zona, adquiridas del intercambio por tabaco con marineros. Posteriormente, también abrió la primera tienda de recuerdos que se conoce de Peñíscola.



Faro de Peñíscola

Peñíscola ofrece muchos lugares donde poder disfrutar de vistas panorámicas de la ciudad y el mar , pero uno de los mejores lugares es sin duda el Faro de Peñíscola. si no te quieres complicar la vida puedes contratar un free tour.

Maestrazgo, estrechos de Valloré



El estrecho de Valloré es un magnífico cortado bañado por las aguas del río Guadalope situado en la pequeña pedanía de Montoro de Mezquita, muy cerca de Villarluengo.

Descubre este entorno único en el corazón del Maestrazgo turolense, un cortado oculto al que puedes acceder gracias a las pasarelas instaladas a lo largo del recorrido.

Los casi 200 metros de pasarelas instaladas a lo largo del cortado lo convierten en una ruta fluvial apta para toda la familia y en un excelente espacio para disfrutar de la naturaleza del Maestrazgo. El itinerario te descubre un entorno natural impresionante, por sus inmensas paredes verticales, sus formaciones geológicas, la calidad de sus aguas, la fauna y la vegetación ribereña.
Para llegar hasta allí tendrás que salir desde las eras de Montoro de Mezquita y, tras recorrer un kilómetro, llegarás al cortado y podrás comenzar el recorrido por las pasarelas. Tras 200 metros de paseo se accede al valle, donde comienza el segundo estrecho y el río Guadalope se abre paso por el lugar más angosto de todo su recorrido.

Si lo deseas, siguiendo el curso del río puedes continuar la ruta a lo largo de 23 kilómetros hasta la vecina localidad de Aliaga. Gracias a la instalación de diversas pasarelas en varios tramos del río, los dos pueblos se encuentran unidos por este espectacular paseo fluvial que te descubre un entorno natural impresionante. El trazado discurre por Aliaga, presa de Aldehuela, La Hoz Mala, Molino de La Tosca, Boca Infierno, Estrechos de Valloré, Montoro de Mezquita, Estrecho de las Tajadas y los Órganos de Montoro. Existen cinco zonas de parking a lo largo del itinerario.



La pequeña pedanía de Montoro de Mezquita, situada en el corazón del Maestrazgo turolense, cuenta con tesoros naturales que te sorprenderán.

Uno de los lugares que no puedes perderte son los espectaculares órganos de Montoro, un capricho geológico de más de 200 metros de altura que podrás admirar desde la carretera que circula entre Ejulve y Villarluengo.

El estrecho de Valloré es un inmenso cortado bañado por el río Guadalope, un lugar oculto que el tiempo ha esculpido durante siglos y que cuenta con 200 metros de pasarelas que te permitirán acceder a través de un sencillo itinerario.

Si lo deseas, siguiendo el curso del río puedes continuar la ruta a lo largo de 23 kilómetros hasta la vecina localidad de Aliaga. Gracias a la instalación de diversas pasarelas en varios tramos del río, los dos pueblos se encuentran unidos por este espectacular paseo fluvial que te descubre un entorno natural impresionante. El trazado discurre por Aliaga, presa de Aldehuela, La Hoz Mala, Molino de La Tosca, Boca Infierno, Estrechos de Valloré, Montoro de Mezquita, Estrecho de las Tajadas y los Órganos de Montoro. Existen cinco zonas de parking a lo largo del itinerario.

Desde el mirador de Valloré se disfruta de unas impresionantes vistas del valle, de los estrechos y de los paredones rocosos. Podrás llegar hasta él realizando un exigente ascenso desde el pueblo por un sendero no apto para personas con vértigo, el PR TE 81.
Acércate también a conocer las pinturas rupestres del Cantalar y la ermita de San pedro de la Roqueta, donde cada año acuden en romería los pueblos de Villarluengo, Pitarque y Montoro.

Maestrazgo templario. Morella, Cantavieja y MIrabell

 

Cantavieja, capital de la comarca del Maestrazgo, está situada sobre un peñón calizo a 1300 metros de altitud, en un extremo que hace que pareciera que se fuera a precipitar. Actualmente cuenta con 700 habitantes y es la localidad más poblada de la comarca.

Su trazado medieval, sus miradores, monumentos arquitectónicos y la relevancia de su pasado histórico permitieron que esta localidad fuera declarada Conjunto Histórico Artístico en 1981. Pero su importancia no se estancó ahí. Posteriormente se incluyó en la lista de los “Pueblos más Bonitos de España”.

A lo largo de su historia, por Cantavieja han pasado numerosos grupos de relevancia histórica. Templarios, Sanjuanistas y Carlistas han dejado su sello en la localidad en forma de arquitectura, historia, recuerdos y leyendas que aún conservan su encanto. En concreto, nos vamos a centrar en su historia durante las Guerras Carlistas, pues fue un enclave fundamental. Fue la residencia de uno de los personajes más influyentes en la historia reciente de la comarca, “El Tigre del Maestrazgo” Ramón Cabrera. Desgraciadamente, ese periodo tuvieron como consecuencia el deterioro de numerosas fortificaciones, especialmente de su Castillo. De él únicamente se conservan varios torreones de su recinto murado. Hoy en día, el visitante puede conocer el desarrollo e influencias de estos conflictos gracias al Museo de las Guerras Carlistas.
El centro histórico de Cantavieja

El conjunto arquitectónico del interior de la villa es ciertamente espectacular. Destaca especialmente la Plaza Porticada, una de las más bellas de Aragón. Está presidida por la Casa del Concejo, de origen gótico, y por la espectacular Iglesia de la Asunción, de estilo barroco, que sigue el modelo de la Basílica del Pilar de Zaragoza. 

Museo de las Guerras Carlistas de Cantavieja


El museo se encuentra en una casa del siglo XVII, en la calle principal de Cantavieja, que lleva a la impresionante Plaza Mayor. Desde allí se propone un viaje en el tiempo para descubrir aquellas montañas que en el siglo XIX saltaron a la primera plana de la actualidad como reducto de la insurgencia carlista.

El siglo XIX fue un siglo de conflictos para los pueblos de la comarca. Cantavieja se convierte en capital del carlismo y desde sus murallas medievales el general Cabrera irá conformando un fuerte ejército. El mito de Cabrera se extiende como la pólvora desde estas montañas y su fama de feroz combatiente lo convierte en “El tigre del Maestrazgo”.

En el museo se encuentra una maqueta de la toma de Mirambel, un cañón fundido en Cantavieja, réplica exacta del original, grabados de las principales plazas fuertes, e ilustraciones y caricaturas de la prensa de la época, libros de viajes y biográficos, etc. Además, hay un centro de documentación relacionado con las guerras civiles del siglo XIX.




Frecuentemente denominada “una joya entre murallas”, la villa de Mirambel está incluida en la lista de “Pueblos más Bonitos de España”, es Conjunto Histórico Artístico y fue galardonada con el premio Europa Nostra.
La belleza de Mirambel

Su recinto amurallado es uno de los mejor conservados de la provincia de Teruel. Ha logrado conservar los cinco portales que han llegado hasta nuestros días, los cuatro torreones y el Castillo-Palacio, que cuenta con interesantes fases templaria y sanjuanista.

También se puede encontrar el mejor conjunto de casas solariegas de la Edad Moderna de la Comarca. Destacan por encima del resto las casonas de los Aliaga y de los Castellot, sin desmerecer la de los Julianes o la de los Barceló. Eso sin desmerecer las casas de piedra con excelentes rejerías y carpinterías. Otros edificios remarcables de la Villa son las Casas Consistoriales, con su típica lonja en esquina, el Convento de las Agustinas, que comprende la Iglesia de Santa Catalina y las famosas celosías del Portal de las Monjas, así como la Iglesia de Santa Margarita. P

Mirambel ha servido de inspiración a numerosos artistas y escritores. En 1931 Pio Baroja escribió “La venta de Mirambel” con las historias y leyendas que recogió en su estancia en la Villa. Algo similar ocurrió con Antón García Abril, que encontró inspiración en el municipio para componer su obra para piano “Preludios de Mirambel”.

El mundo del cine también se ha visto atraído por esta pequeña población, en 1986 la localidad se transformó por primera vez en un plató para rodar varias escenas de la serie “Clase Media”. Esta película está protagonizada por Charo Lopez, Antonio Resines y Antonio Ferrandiz. Diez años después se rodaron escenas de “En Brazos de una mujer madura” en la ermita de la Torre de Santana, una masía ubicada en el término municipal. Finalmente, logró alcanzar una gran notoriedad con “Tierra y Libertad” (1994). Esta película transformó Mirambel durante el mes y medio que duró la grabación, dejando una gran huella en todos sus habitantes. 





Morella, ciudad medieval.

Situada en el extremo norte de la Comunidad Valenciana y a sólo 60 kilómetros de la costa, Morella aparece en los ojos del visitante envuelta del encanto que le transmiten la posición estratégica, que llena el paisaje, y las murallas centenarias coronadas por el robusto castillo a más de mil metros de altura. Sus dieciséis torres, seis portales y casi dos quilómetros de muralla configuran una silueta única, coronada por el imponente castillo. Declarada Conjunto Histórico-Artístico, con un excelente trabajo de rehabilitación municipal que ha sido reconocido por las ciudades Patrimonio de la Humanidad con el premio Patrimonio y que posee la declaración de la UNESCO en el abrigo rupestre de Morella la Vella, esta ciudad te seducirá también por su tradición, monumentos, gastronomía, folklore y su entorno.

Quien no haya oído hablar nunca de Morella es porque vive en otra galaxia. Situada en lo alto de una montaña y coronada por un castillo, marca un perfil imponente en la parte más septentrional de la Comunidad Valenciana. Escenario de encrucijadas, fue una importante plaza medieval durante la vigencia de la Corona de Aragón y experimentó episodios históricos notables, creando una serie de monumentos y edificios destacados en el recorrido establecido para saber qué ver en Morella.
Territorio ganadero y con un importante pasado textil, en las últimas dos décadas ha hecho una apuesta decidida por el turismo. Recursos patrimoniales no le faltan. El empuje de sus vecinos y unos procesos de rehabilitación que combinan el respeto por lo genuino con lo contemporáneo han hecho el resto. En esta pequeña joya entre montañas, perderse por sus calles o coronar su castillo es revivir la historia en carne propia.

En cualquier caso, a Morella hay que admirarla por su interior, pero también por su silueta. Por eso, antes de adentrarnos en sus entrañas, merece la pena hacer una parada en el mirador situado en la carretera CV-12 desde donde se obtiene una panorámica perfecta de la ciudad, con sus casi dos kilómetros de muralla, dieciséis torres y seis portales que delimitan un casco urbano sobre el cual, imponente, se alzan los restos del castillo. En días soleados, y también en los nublados, su belleza es sobrecogedora.



Las Torres de Sant Miquel

Metámonos de lleno en harina. O lo que es lo mismo, atravesemos sus murallas. Debemos hacerlo por las Torres de Sant Miquel que, además, son visitables para el público. Es importante reseñar que la circulación de vehículos a motor está -acertadamente- vetada en el núcleo urbano, pero el visitante dispone de una zona de aparcamiento en la Alameda.

Una vez alcanzado el inmueble, ha de seguir su ruta hacia la calle Blasco de Alagón, seguramente la más reconocible de la ciudad. Compuesta por decenas de soportales medievales, sus bajos han sido colonizados por tiendas, bares y restaurantes que nos animan no solo a transitar, sino también a comprar recuerdos o devorar alguna de las delicias que, en forma de repostería, embutidos o quesería, los morellanos ponen a nuestro alcance.




La Pla de l’Estudi
Superada la calle Blasco de Alagón, el paseo desemboca en el Pla de l’Estudi, seguramente uno de los lugares más fotografiados del municipio. Abierta por su parte meridional a un espectacular paisaje -no dejéis de asomaros a su mirador-, la sencillez de sus fachadas blancas, salpicadas de balcones de madera, resulta hipnótica. Cuentan que en una de estas viviendas se impartió -desde el siglo XV hasta el XIX- Humanidades y Latinidades, y de ahí su nombre. Un reloj de sol, obra del escultor y artista morellano Joan Valle, nos indicará las horas si a estas alturas del periplo ya hemos perdido la noción del tiempo.



Basílica de Santa María
Todavía en el casco urbano, y antes de dirigirnos al castillo, son varios los monumentos que no deberíamos dejar de visitar porque este municipio, que cuenta alrededor de 2.300 habitantes, tiene un patrimonio arquitectónico que nos habla de la importancia histórica que tuvo en el pasado. Su iglesia arciprestal, con sus imponentes puertas de los Apóstoles y las Vírgenes, es una parada obligatoria.

Desde aquí deberemos dirigirnos hacia el convento de Sant Francesc, que en el futuro formará parte de un parador nacional. Su claustro conserva toda la belleza del gótico, si bien es el fresco, situado en una de sus capillas, el elemento más característico. En la pintura de la Danza de la Muerte se unen personajes de todos los estamentos sociales para recordar que, más allá de las clases sociales, todos tenemos un mismo destino. Pintado en el siglo XV, está considerado como una de las pinturas más antiguas del arte macabro español.



En este punto corresponde coger aire. Ha llegado el momento de subir al castillo. Situado a 1.070 metros de altitud, el visitante hará bien en recargar energía antes de tomar tan importante plaza. El esfuerzo, sin embargo, merece la pena. Considerada una de las fortalezas más importantes del Mediterráneo, punto de control en el tránsito entre interior y costa, se levantó aprovechando la piedra natural de la muela. Aunque se tiene constancia de la presencia humana desde el Neolítico, es a partir de la conquista cristiana -en el siglo XIV- cuando se alzan los muros actuales. Hoy podemos asomarnos a ellos para observar el enjambre de tejados rojizos bajo nuestros pies y tener, además, una panorámica excelente de los dominios de los reyes medievales.Por este recinto, según cuentan, pasearon el Papa Luna, San Vicente Ferrer, o el general carlista Cabrera, quién convirtió Morella en su particular fortín. Sobre las vicisitudes de este lugar podemos aprender esto y mucho más en el Palacio del Gobernador, construido aprovechando una gran cueva del castillo.

Maestrazgo, Ruta del silencio.

 


La ruta silenciosa

El camino discurre como una vieja arruga sobre la piel de una tierra marcada por el silencio y el misterio que, a primera vista, parece un territorio agreste y accidentado, pero que pronto se revela al visitante como un Edén cautivador: granjas solitarias, caminos estrechos que se abren a senderos sobre la piedra, ríos frágiles y huérfanos, montañas que se alzan y rozan el cielo, huertos que visten los cauces de ríos y barranqueras, pueblos que se asientan como un manto en las laderas o que dominan el precipicio, palacios, torres, ermitas, telares, molinos… Un paisaje de equilibrio entre naturaleza e historia en un entorno apenas transformado.

Y para disfrutar de la naturaleza , reserve un espacio en su agenda durante el viaje para visitar las cuatro rutas esenciales que ofrece La Ruta Silenciosa: las rutas del  el estrecho de Valloré, el nacimiento del río Pitarque y el mirador de los Órganos de Montoro. Las dos últimas han sido declaradas monumentos naturales.



El mirador del Alto Maestrazgo es una de las paradas obligatorias de la Ruta Silenciosa. Es más conocido como el mirador de la cabra porque allí se encuentra el logotipo de la ruta: una imponente cabra montesa macho bautizada con el nombre de " Silencioso" .

Se encuentra en el kilómetro 17 y desde aquí se disfruta de una vista privilegiada del horizonte del Alto Maestrazgo, donde se pueden apreciar las cumbres de Aliaga, las alturas de Pitarque y Cañada de Benatanduz, y las piedras calizas de los molinos de Villarluengo y Cantavieja.



El Caimán



Otra parada obligatoria en la Ruta Silenciosa es un área de descanso ubicada en el kilómetro 50 de la ruta, donde hay una reproducción de un autobús antiguo que los lugareños solían conocer como “El Caimán” .

En esta zona se puede disfrutar del entorno de alta montaña y aprender más sobre la historia de la carretera y de este autobús que recorría, y aún recorre, esta carretera diariamente entre Cantavieja y Alcorisa.



Castillo de Tronchón y antigua escuela
Se levantaba en un extremo de la población, sobre unos riscos, visible desde la parte trasera del mismo y desde la carretera. Actualmente quedan escasos restos sobre el solar denominado “el castillo“, limitándose a lienzos al lado de la iglesia, tras la denominada Casa del Médico.

En la parte del solar que daba a la plaza de la localidad se levantó una casa. Es posible que la fachada de la casa fuera la del castillo, con puerta en arco de medio punto adovelado y tejado a una vertiente.

En los solares que ocupaba el castillo se ubicó la antigua escuela, hoy en día rehabilitada en el mismo espacio que ocupó. En Tronchón en 1845 ya existía una escuela elemental primaria concurrida por 60 niños. Se sabe que a principios del siglo XX la escuela se encontraba en este mismo lugar, aunque más tarde se construyó un edificio propio que todavía mantiene intacto su aspecto exterior en la plaza del Collado. Esta escuela reúne un importante conjunto de materiales didácticos: Los cubos de medidas de capacidad de madera y los pesos, dos cajas de minerales de Lluís Soler Pujol de los años veinte y cuatro mapas de las partes del planisferio de 1894.

En 1910 nació en Tronchón Manuel Ayora Piquer, que estudió magisterio en la Escuela Normal de Teruel y consiguió plaza en su pueblo poco antes de que estallase la guerra y tuviese que exiliarse a Francia. Escribió artículos de pedagogía en revistas como El Faro y La República.



Maestrazgo, Nacimiento del río Piotarque



Pitarque se emplaza en mitad del valle del río Pitarque a 998 metros sobre el nivel del mar. El nombre de Pitarque procede, al parecer, del árabe, y podría derivar de “Abu-Tariq” o “Tareq”. Su traducción podría ser “Padre de la acequia” y, dado que la acequia principal fue realizada por los árabes, cabe pensar que se le diera ese nombre por su importancia.
La historia de Pitarque

Se sabe que el primer asentamiento fue en la zona llamada Pitarquejo y que los habitantes eran Íberos. Más tarde, con la necesidad de protegerse, se internaron en lo que hoy en día es el pueblo de Pitarque. Fue también un asentamiento árabe puesto que la actual iglesia está ubicada sobre lo que fue el castillo árabe.

Se tiene constancia de la existencia de la localidad a partir de la fecha en la que el Comendador de Amposta cedió las tierras de Pitarque al Señor Palacini, allá por el año 1214. Pitarque formó parte de la Baylía Sanjuanista de Aliaga hasta las desamortizaciones del siglo XIX.

Existía en 1914 una fábrica de hilados cerca del río que fue anegada por un desplazamiento de tierras. Sus ruinas son hoy llamadas “fábricas rotas” y denotan la importancia que tuvieron en la zona. En 1920 se construyó una central hidroeléctrica en el Pitarquejo. Esta abastecía de energía la fábrica textil de Aliaga y a una de harinas y a otra de tejidos de Pitarque. Desgraciadamente, la central hidroeléctrica fue quemada por los maquis en 1947, lo cual significó el fin de 65 puestos de trabajo en las fábricas a las que abastecía. También en 1947 fue saboteada la central eléctrica situada en la cabecera del río Pitarque. Esta central funcionó desde entonces proporcionando alumbrado público y privado a 43 municipios. Finalmente, en 1965, fue absorbida por la empresa “Eléctricas Reunidas de Zaragoza”.
El entorno natural

El mayor atractivo de la localidad es el conocido como Nacimiento del río Pitarque, a 5 kilómetros aguas arriba. El nacimiento es una gran surgencia kárstica, un punto en el que emerge el agua subterránea recogida en el enorme depósito natural que forman las calizas cretácicas de la Lastra y la Sierra de la Cañada. Es uno de los principales puntos turísticos de la comarca por ser Monumento Natural.

Entre el nacimiento y el pueblo de Pitarque, el valle es un paraje frondoso poblado por vegetación rupícola en su fondo y por una singular asociación de rebollos, arces, avellanos, boj, guillomos y rosales silvestres en sus laderas. Todo ello presidido por el vuelo giróvago de la numerosa colonia de buitres que habita en las paredes del Nacimiento.

Dos túneles horadados en la roca a principios del siglo XX permitieron salvar los estrechos del río. Además, facilitaron el acceso por carretera a este pequeño municipio. El espacio abierto y luminoso entre estos estrechos es el conocido como Pitarquejo, donde también hay varias vías de escalada.
El pueblo

El casco urbano ocupa dos colinas y la vaguada intermedia. Está presidido por la iglesia de Santa María la Mayor; obra neoclásica de 1818, “quizá el último edificio construido bajo la influencia económica de las órdenes militares en Teruel” (Santiago Sebastián, 1972). Del resto del conjunto urbano destacar su arquitectura popular, el horno, el lavadero, la fuente, un peirón y el edificio de la herrería. También hay una casona del siglo XVIII en la calle Baja, con un escudo pintado, un par de ermitas, la de la Virgen de la Peña, de camino al nacimiento, y la de San Cristóbal.

Castellón, Alcosseber y Benicarló


Alcossebre
Islas columbretes


Las Islas Columbretes son uno de los archipiélagos de mayor interés ecológico del Mediterráneo. Está compuesto por una serie de islotes situados a 30 millas de la costa de Castellón (unos 56 Km). Su nombre proviene del enorme número de culebras que poblaban estas islas cuando fueron descubiertas. Incluso llegaron a incendiarlas en el s. XIX para acabar con ellas.

En la actualidad es posible hacer excursiones en barco desde los principales puertos de la provincia para pasar un día de senderismo y baños en un entorno único.

Ermita


Benicarló
  Empezamos nuestra aventura en Benicarló con un paseo urbano, conociendo el fantástico Museu de la Ciutat de Benicarló. Centre Cultural Convent de Sant Francesc (MUCBE), el Museo de la Ciudad. Además de hallarse en un edificio muy interesante, el Antiguo Convento de San Francisco, el MUCBE nos muestra los principales hallazgos de un fantástico yacimiento arqueológico en los alrededores de Benicarló.

Pásate por la Casa del Marqués de Benicarló, un palacete barroco con interesantes paneles cerámicos que retratan escenas costumbristas, y por la Casa Bosch, un precioso edificio modernista cuya fachada te encantará fotografiar. Y no debes dejar de pasear por las calles Mayor y Sant Joan o admirar la Iglesia Parroquial de San Bartolomé Apóstol, del siglo XVIII.

¡Y ahora nos vamos a los alrededores de Benicarló! Te llevamos a la Ermita de San Gregorio, del siglo XVII y en un entorno muy agradable. Por supuesto debes acercarte a conocer el yacimiento del poblado ibero del Puig de la Nao, ¡un lugar que puedes visitar con una fantástica ruta guiada! Encontrarás información y entradas en el MUCBE.



Las playas y los puertos de Benicarló son, por supuesto, buenos motivos por los que elegir este destino. Podrás rodearte de un ambiente natural en la playa de la Mar Xica o la del Fondalet, o disfrutar de la gran oferta gastronómica que rodea a sus playas urbanas, como la del Morrongo, la Caracola o el Gurugú. Benicarló es además lugar perfecto para practicar deportes náuticos, ¡te va a sorprender la increíble oferta!

Y nos despedimos recordándote que Benicarló es la cuna de una delicia de la huerta con Denominación de Origen Protegida. Su espectacular alcachofa, en torno a la cual se celebra una gran fiesta con jornadas gastronómicas a principios de año, es la protagonista de recetas deliciosas.



Castellón, ciudad de Castellón y Benicasim

 

Situada en la Costa Azahar y bañada por las aguas del Mediterráneo, Castellón de la Plana

Plaza Mayor

Después de dejar el coche en el parking del mercado  en la Plaza Cardona Vives, busco la plaza mayor..
Ubicada en el centro neurálgico de la ciudad, esta plaza está rodeada por algunos de los edificios más emblemáticos de Castellón como la Concatedral de Santa María la Mayo, el Ayuntamiento, el Mercado Central y la Torre del Fadrí, de los que hablaremos en los siguientes puntos.
Merece pasar varias veces por esta plaza para ver el ambiente y sentarte en alguna de sus terrazas enfrente de una gran fuente.


Palacio Municipal, uno de los lugares que ver en Castellón de la Plana

El Palacio Municipal, construido en el siglo XVII en estilo barroco y sede del Ayuntamiento, es uno de los edificios más bonitos que ver en Castellón de la Plana.
Después de varias reformas, la última tras la Guerra Civil,http:// el edificio finalmente se finalizó con tres cuerpos diferenciados por cornisas donde destaca el piso inferior que está formado por un porche con 5 arcos. En el interior se realizan exposiciones temporales, además de permanentes con colecciones de pintura de autores castellonenses.

Para conocer mejor la historia de la ciudad y no perderte nada importante te aconsejamos reservar este free tour o este tour completo que incluye la visita al barrio del Grao, las playas de Castellón y el Museo de Bellas Artes.


Concatedral de Santa María la Mayor

En el lado opuesto de la Plaza Mayor, enfrente del Ayuntamiento, se encuentra la Concatedral de Santa María la Mayor que comparte con la de Segorbe la sede del Obispado Segorbe-Castellón y es el edificio religioso más importante que visitar en Castellón de la Plana.
Sus orígenes datan del siglo XII, aunque el actual edificio de estilo gótico valenciano y neogótico, se construyó entre 1939 y 2001, después de ser incendiado en los primeros días de la Guerra Civil y derribado meses después por un acuerdo municipal.
En el nuevo templo puedes ver tres portadas, los únicos elementos conservados en su reconstrucción, mientras que en el interior se encuentra una imagen de la Inmaculada del siglo XVIII y varios lienzos.


El Fadrí

El Fadrí, una torre campanario de 60 metros de altura, situada justo al lado de la Concatedral y declarada Bien de Interés Cultural, es otro de los monumentos que ver en Castellón de la Plana más populares.
Esta torre de planta octogonal y exenta de la iglesia de Santa María, está dividida en cuatro cuerpos que corresponden a la cámara del reloj, la prisión del eclesiástico, la vivienda del campanero y la cámara de las campanas.
Merece la pena subir de forma gratuita por su escalera de caracol de unos 200 escalones que te llevarán por las diferentes salas, germinando en la terraza, desde donde tendrás las mejores vistas del centro de la ciudad.


Mercado Central

Para terminar con los edificios de la Plaza Mayor puedes entrar en el Mercado Central, inaugurado en 1949, y en el que podrás disfrutar de otra de las cosas que hacer en Castellón de la Plana.
Este mercado alberga más de 60 puestos de alimentación con productos frescos y de proximidad como las verduras de la huerta, carnes o los pescados que vienen directos de la lonja que sin duda, son una oportunidad única para comprar algún producto gastronómico.



Llotja del Cànem

A pocos metros de la Plaza Mayor, se encuentra la Llotja del Cànem (lonja del Cáñamo), un edificio construido en el siglo XVIII en estilo barroco que es otro de los lugares que visitar en Castellón de la Plana.
Catalogado como Bien de Interés Cultural, este edificio de planta cuadrangular se caracteriza por un piso inferior abierto por ambos lados con dos arcos y un piso superior adornado con pinturas alegóricas de Oliet.
En 1999 fue adquirido por la Universitat Jaume I que lo destinó a centro cultural y espacio para exposiciones temporales.


Plaza de l’Hort dels Corders

Después de un paseo por las calles comerciales Alloza y Enmedio repletas de marcas nacionales e internacionales, puedes tomarte un descanso en alguna terraza de la Plaza de l’Hort dels Corders.
Esta amplia plaza construida en honor a los castellonenses que trabajaba el cáñamo, está presidida por el Monumento al rey Jaime I y el Monumento al Menaoret, una fuente con una gran torre culminada con unas manos de colores y esculturas haciendo cuerda y extendiendo el cáñamo.
Cerca de esta plaza tienes el Restaurante L’Arrosseria en el que podrás probar un delicioso arroz valenciano. Otros restaurantes recomendados donde comer en Castellón de la Plana son Le Bistrot Gastronómico y el Entre fogones by JR.


Parque Ribalta (Fco Ribalta pintor barroco castellonense

Siguiendo la ruta por los lugares que ver en Castellón de la Plana en un día llegarás al Parque Ribalta, construido sobre el antiguo cementerio del Calvario y el pulmón verde del centro de la ciudad.
Un paseo por sus senderos rodeados de naturaleza y bancos de cerámica donde sentarse a descansar, te llevará por varios puntos de interés como el Templete de la Música, el Obelisco, la Pérgola y un estanque.



El Grao, uno de los barrios que visitar en Castellón de la Plana

Después de completar las visitas del centro puedes coger el coche para recorrer los 4 kilómetros que lo separan del Grao, el barrio marinero de Castellón de la Plana.
Puedes dejar el coche en el parking de puerto puedes empezar una ruta por este punto, pasando por la lonja de pescado, el faro y recorriendo el Paseo de Buenavista que presenta varios ejemplos de casas modernistas.
Para terminar y si hace buen tiempo puedes darte un relajante baño en alguna de las playas de este distrito marinero como la del Pinar y del Gurugú.
Si vas a cenar o comer por esta zona tienes varios restaurantes bien valorados como el Restaurante Mediterráneo y la Tasca Del Puerto

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Benicasim​ ​ es un municipio de la Comunidad Valenciana, España. Situado en la costa de la provincia de Castellón, en la comarca de la Plana Alta.

Torre de San Vicente
En torno al siglo XV las costas de lo que hoy conocemos como la provincia de Castellón eran frecuentemente asaltadas por piratas corsarios y berberiscos que atemorizaban a la población. Se tiene constancia de que llegó a haber un total de 16 torreones vigía repartidos por todo el litoral que servían para predecir la llegada de embarcaciones sospechosas y mantenerse alerta de cara a posibles ataques.

La Torre de San Vicente se encuentra en la playa homónima y fue construida en el S.XVI al estilo renacentista, conservándose en la actualidad su fisonomía en muy buen estado.



Ruta de Las Villas


Entre finales del siglo XIX y principios del XX, un selecto grupo de empresarios castellonenses y valencianos eligieron Benicasim como destino para sus vacaciones convirtiendo la entonces bahía virgen en el conocido como “Biarritz valenciano” por la construcción de numerosas villas de gran belleza y riqueza arquitectónicas de estilo modernista.

La Villa Pilar fue la primera en construirse, propiedad del ingeniero encargado de las obras del ferrocarril que decidió edificar una villa para que viviera su esposa durante las obras. Las villas se dividen en dos zonas: la del “Infierno”, que debe su nombre a las escandalosas fiestas que celebraban sus vecinos, y la de la “Corte Celestial”, que se distinguía por la calma de sus calles. Ambas zonas están separadas por los jardines de Comín, conocidos popularmente como “el Limbo”.