martes, 9 de junio de 2026

Pueblos blancos, Ronda

Ronda

En este paseo por Ronda recorreremos los más interesantes monumentos de esta ciudad milenaria, que ha estado tradicionalmente dividida en tres barrios: la Ronda moderna surgida a partir del siglo XVI, ubicada al norte y llamada El Mercadillo, está conectada mediante el Puente Nuevo y otros con el centro histórico, conocido como La Ciudad y situado al sur del río Guadalevín. Por último, en el extremo sur y más elevado de Ronda se encuentra el barrio de San Francisco, el más antiguo de la ciudad, donde se encuentran los restos de la alcazaba y muralla árabes, que a su vez fueron construidas sobre el Castillo del Laurel de época romana.

Plaza de Toros de Ronda

No es casualidad que al norte de Ronda, cuna de la tauromaquia moderna, encontramos el coso taurino más antiguo y monumental de España. Construida a finales del siglo XVII por la Real Maestranza de Caballería de Ronda, una institución nacida para velar por que no se perdiera el arte ecuestre, se trata de una preciosa y elegante plaza en la que cada septiembre, desde 1954, se celebra las célebres corridas goyescas, que nos trasladan a la época de este pintor.

La Alameda del Tajo

Junto a la Plaza de Toros se encuentra este precioso paseo arbolado de principios del siglo XIX (con ejemplares de hace más de 200 años), que se asoma al famoso Tajo o desfiladero de Ronda ofreciendo magníficas vistas de los alrededores y la Serranía. El mejor punto de observación es el llamado Mirador del Coño, porque esa es la primera palabra que suele salir de quienes se asoman a él.

Puente Nuevo

Terminado en 1793, esta obra maestra de 98 metros de altura que cruza el Tajo de Ronda, conectando el casco antiguo con la zona moderna de El Mercadillo, es el símbolo más reconocible de la ciudad. No hay mucho más que decir: lo mejor es cruzarlo y alucinar con el vértigo que produce asomarse a su increíble panorámica.

Palacio de Mondragón

Una vez en el casco antiguo, es ineludible visitar este palacio mudéjar-renacentista que fue la residencia de los reyes andalusíes de la Taifa de Ronda y, posteriormente, de los gobernadores del reino nazarí de Granada; hasta que los Reyes Católicos tomaron la ciudad en 1485. Ocupado en la actualidad por el Museo Municipal de Ronda, visitarlo es una buena excusa para ver sus hermosos patios interiores.

Iglesia Santa María la Mayor

Levantada tras la conquista cristiana sobre la antigua mezquita mayor de Ronda, esta iglesia del siglo XIV aún conserva elementos árabes como restos del mihrab. Construida en estilo gótico, destacan elementos de épocas posteriores como el coro renacentista y el retablo barroco de la Virgen del Mayor Dolor.

Casa del Rey Moro

Ubicado al filo de la garganta del río Guadalevín, este recinto se compone de tres elementos: una casa neomudéjar del siglo XVIII (el interior no puede visitarse), una mina de captación de agua de época musulmana y unos preciosos jardines aterrazados diseñados por el paisajista francés Forestier en 1923. Desde el jardín, unas vertiginosas escaleras nos permiten descender hasta la orilla misma del Guadalevín.

Puerta de Almocábar

Ya en el barrio de San Francisco, al sur de Ronda, podemos visitar los restos de las murallas musulmanas y la fantástica Puerta de Almocábar, del siglo XIII, que era el acceso a la ciudad desde el sur en tiempos árabes.

Baños Árabes de Ronda

Al pie de la muralla, encontramos este hammam del siglo XIII, el mejor conservado de época árabe de toda la Península Ibérica. Se abastecía de agua del cercano Arroyo de las Culebras gracias a un sistema de noria que se conserva perfectamente. 

Pueblos Blancos, Olvera y Setenil de las Bodegas

 Olvera

Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación.
Castillo de Olvera.
Cementerio y Museo de la Cilla.
Plaza de la Iglesia.
Calle Carnero y Barrio de la Villa.
Calle Calzada, una vista de ensueño de la iglesia.
Ayuntamiento de Olvera.
Plaza de Andalucía e Iglesia de la Victoria.

1. Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación
Es la estampa típica de Olvera. Más que una iglesia parece una gran catedral con sus dos estilizados torres gemelas. De estilo neoclásico, su aspecto actual data de 1843 y se alza orgullosa y altiva sobre los tejados del pueblo.

2. Castillo de Olvera
Si la panorámica de Olvera con la iglesia es soberbia, con el castillo árabe al lado roza la perfección. Construcción del siglo XII, conservada en muy buen estado y que fue clave en el sistema defensivo del Reino Nazarí de Granada. Fue conquistado por la Cristiandad en el año 1327.

3. Cementerio y Museo de la Cilla
Con la entrada al castillo, podéis visitar el cementerio, ganador del premio al cementerio más bonito de España, en gran parte por sus imponentes vistas a casi 600 metros de altitud.

4. Plaza de la Iglesia
Entre el castillo y la iglesia está está gran plaza que también acoge la oficina de turismo. La panorámica de las casas blancas de Olvera es sensacional.

5. Calle Carnero y Barrio de la Villa
Bajando desde la iglesia, la primera vía a la derecha es la calle Carnero, estrecha y flanqueada por casas encaladas de blanco. Su nombre viene de que aquí se enterraban a los muertos en época musulmana. Desde entonces ha mantenido el mismo nombre.

6. Calle Calzada, una vista de ensueño de la iglesia
Si volvemos nuestros pasos y retrocedemos hacia la calle principal que baja desde la iglesia, podremos hacer una de las fotos más bonitas de Olvera, esto es mirando hacia la iglesia desde las escaleras que acceden a ella y flanqueado en lado derecho por un muro blanco lleno de macetas de geranios.

7. Ayuntamiento de Olvera
Realmente el ayuntamiento es de planta clásica y austera ya que su aspecto actual data de los años 60 del año pasado, pero su aspecto se ve embellecido por tener la impresionante iglesia atrás.

8. Plaza de Andalucía e Iglesia de la Victoria
Si seguimos bajando por la calle principal que baja de la iglesia, llega un momento que se convierte en la calle Llana y otra vez a la derecha encontramos la Plaza Andalucía y la Iglesia de la Victoria, un bonito templo de construcción moderna.

9. Jardines colgantes y las mejores vistas de Olvera
Desde la Plaza Andalucía se accede al Peñón del Sagrado Corazón de Jesús. Situado en medio del pueblo, a esta elevación rocosa se accede a través de unos preciosos jardines colgantes, que gracias a su frondosa y exuberante vegetación, dan un respiro a las calurosas tardes de verano.

10. Santuario de Nuestra Señora de los Remedios
Para llegar hasta aquí hay que coger el coche, ya que el templo está a las afueras de Olvera. Pensábamos que iba a ser una visita de rigor, y ya su aspecto exterior nos indicó todo lo contrario. Fotogénico a más no poder.



Setenil

1. Calle Cuevas del Sol
Una de las mejores cosas que hacer en Setenil de las Bodegas es dejar el coche en el Paseo Federico García Lorca y empezar la visita por la Calle Cuevas del Sol, situada en la parte baja del pueblo.
Esta calle, que recibe este nombre por tener el sol de cara prácticamente todo el día, es la más conocida y transitada del pueblo y destaca por sus casas cueva construidas bajo grandes rocas que las protegen del sol durante gran parte del día y por sus numerosas terrazas de bares y restaurantes, como el recomendado Bar Frasquito, que es uno de los restaurantes donde comer en Setenil de las Bodegas más recomendados.
Ten en cuenta que las mejores vistas de las hileras de casas blancas y de la gran roca las obtendrás desde los diferentes puentes que cruzan el río Trejo y desde algunos puntos de la Calle de la Sombra, como desde la terraza del Bar Sol y Sombra.

2. Calle Cuevas de la Sombra
La Calle Cuevas de la Sombra, que se caracteriza por estar cubierta por una gran roca suspendida entre dos hileras de casas que no deja pasar ningún rayo de sol, es otro de los lugares que ver en Setenil de las Bodegas más bonitos.
Durante el paseo por esta fotogénica calle, situada a la otra orilla del río Trejo, justo enfrente de la Calle Cuevas del Sol, te encontrarás con varias tiendas de souvenirs y el restaurante Sol y Sombra, nuestro favorito de Setenil, que es perfecto para ir de tapas y conocer la gastronomía de esta localidad.
Para conocer mejor la historia de este pueblo y no perderte ningún punto interesante te aconsejamos reservar este free tour por Setenil de las Bodegas o este free tour nocturno, considerados como dos de los mejores free tours en Setenil de las Bodegas.

3. Mirador del Carmen
Una vez recorrida la Calle Cuevas de la Sombra puedes volver a la Calle Cuevas del Sol que te llevará, subiendo unas estrechas escaleras, hasta el Mirador del Carmen, otro de los lugares que visitar en Setenil de las Bodegas imprescindibles.
Desde este mirador, situado en lo alto de un peñón, tendrás unas fantásticas vistas panorámicas de todo el entramado urbano en el que destacan las casas blancas encaladas sobre la ladera de una colina presidida por la Torre del Homenaje, la Muralla y la iglesia de la Encarnación.
Detrás del mirador se encuentra la Ermita de Nuestra Señora del Carmen, un templo del siglo XVIII que alberga en su interior la imagen de la patrona del pueblo.

4. Calles que ver en Setenil de las Bodegas
Al bajar del mirador del Carmen puedes empezar una ruta por las calles que ver en Setenil de las Bodegas más bonitas, empezando por la Calle Jabonería y terminando en la Plaza Andalucía.
Antes de llegar a esta plaza te recomendamos pasar por las calles Mina y Vega que te llevarán hasta la Calle Herrería, otra de las más bonitas de Setenil, que además casi al final tiene el romántico cartel «Bésame en este rincón».
Otra de nuestras calles favoritas, a la que puedes acceder por la Calle Callejón y tiene varias casas cueva, es la Calle Calcetas, que te recomendamos no perderte en tu paseo por el pueblo.

5. Plaza de Andalucía
Otra de las mejores cosas que hacer en Setenil de las Bodegas es tomar algo en alguna de las terrazas de la Plaza de Andalucía, el corazón de la parte alta del pueblo.
Este plaza, a la que puedes acceder por las escaleras de la calle Herrería, está rodeada de edificios de fachadas blancas entre los que destacan el Ayuntamiento y la Oficina de Turismo.

6. Mirador el Lizón
El Mirador del Lizón, situado a los pies de la Torre del Homenaje, en una posición privilegiada, ofrece unas fantásticas vistas del pueblo y es otro de los lugares que ver en Setenil de las Bodegas imprescindibles.
La panorámica desde este punto es diferente a la del mirador del Carmen, permitiéndote ver las casas y calles configuradas a diferentes niveles de altura, desde una perspectiva lateral, por lo que también merece mucho la pena su visita.

7. Torreón
El Torreón, ubicado en la parte más alta del municipio, junto a la Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, es otro de los lugares que visitar en Setenil de las Bodegas más interesantes.
Esta torre homenaje es de lo poco que se conserva de la antigua fortaleza medieval construida durante la ocupación islámica y que se utilizó para hacer frente a la reconquista por parte de las tropas cristianas. A pesar de su finalidad militar, el torreón tenía una bonita decoración con motivos florales y geométricos, de la que aún se conserva algún resto y que puedes ver accediendo por la Oficina de Turismo.
A los pies de la torre se encuentra el aljibe, otro de los testimonios del antiguo alcázar, que se utilizaba para almacenar el agua de lluvia y abastecer la fortaleza durante la Edad Media.

8. Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación
La iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, construida entre los siglos XV y XVII sobre la antigua mezquita mayor de la villa medieval, es otro de los lugares que ver en Setenil de las Bodegas más bonitos.
Este templo del gótico tardío con algunos elementos del Renacimiento y restos del Mudéjar, está formado por una planta de cruz latina y un altar que alberga el bonito Retablo de la Anunciación de finales del siglo XV.

9. Visitar la Ermita de San Benito, otra de las cosas que hacer en Setenil de las Bodegas
Otra de las mejores cosas que hacer en Setenil de las Bodegas es bajar por la Calle Vílchez y seguir después por la Calle de San Benito, que tiene en una de sus casas una preciosa puerta de estilo morisco, hasta llegar a la Ermita de San Benito.
Esta iglesia, de la que se desconoce su fecha de construcción, destaca por su sencillez y su estilo clásico, además de albergar la imagen de Padre Jesús Nazareno, una de las tallas más veneradas de la localidad.

lunes, 8 de junio de 2026

Pueblos Blancos, Arcos de la frontera



Arcos de la Frontera
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.1. Casco Antiguo
El casco antiguo de Arcos de la Frontera es un laberinto de calles estrechas y empinadas que desembocan en plazas pintorescas y miradores impresionantes. Pasear por este barrio es como viajar en el tiempo, con casas encaladas adornadas con coloridas flores y balcones de hierro forjado.

2. Castillo de Arcos
En lo más alto del pueblo se encuentra el Castillo de Arcos, una fortaleza de origen árabe reconstruida en el siglo XV. Aunque es de propiedad privada y no se puede visitar el interior, el exterior del castillo y las vistas panorámicas desde su ubicación son impresionantes y bien merecen una visita.3. Basílica Menor de Santa María de la Asunción

3. Uno de los monumentos más emblemáticos es la Basílica Menor de Santa María de la Asunción, situada en la Plaza del Cabildo. Esta iglesia, construida sobre una antigua mezquita, presenta una mezcla de estilos gótico, mudéjar y barroco. Su impresionante fachada y su torre ofrecen una vista espectacular del pueblo y los alrededores.

4. Iglesia de San Pedro
La Iglesia de San Pedro es otro de los tesoros arquitectónicos de Arcos. Con su majestuosa torre y su interior ricamente decorado, esta iglesia del siglo XV es un excelente ejemplo del estilo gótico andaluz. Además, su ubicación elevada proporciona otra magnífica perspectiva del valle del Guadalete.

5. Mirador de la Peña Nueva
Para disfrutar de las mejores vistas de Arcos y sus alrededores, no puedes perderte el Mirador de la Peña Nueva. Desde aquí, podrás contemplar el impresionante paisaje del valle y el río Guadalete, así como la silueta del casco antiguo de Arcos recortada contra el cielo.

6. Palacio del Mayorazgo
El Palacio del Mayorazgo es una elegante mansión del siglo XVII que hoy alberga el Centro de Interpretación del Romanticismo. Este edificio histórico ofrece una mirada al pasado noble de Arcos, con habitaciones decoradas con mobiliario de época y exposiciones que destacan la historia y la cultura locales.

7. Convento de San Agustín
El Convento de San Agustín, aunque ahora en ruinas, sigue siendo un sitio fascinante para visitar. Fundado en el siglo XVI, este convento ofrece un ambiente tranquilo y unas vistas impresionantes desde su ubicación elevada.

8. Calle Cuna
Una de las calles más pintorescas y fotografiadas de Arcos de la Frontera es la Calle Cuna. Esta estrecha callejuela, con sus casas encaladas y decoradas con flores, es un lugar perfecto para disfrutar de la atmósfera típica de los pueblos blancos andaluces.





domingo, 7 de junio de 2026

Pueblos Blancos, Verger de la frontera y Medina Sidonia

Medina Sidonia
La Puerta del Sol
Es otra de las tres antiguas entradas al pueblo y, por ello, un elemento de gran importancia para el municipio. ¿Por qué la puerta del Sol? Se conoce así porque está situada al Este y, por tanto, es por donde sale el sol todas las mañanas.

Iglesia de San Juan De Dios
Aunque algo más alejada, los amantes de la historia tienen en la Iglesia de San Juan De Dios otro punto importante. Es también a partir de aquí donde uno empieza la parte de callejeo laberíntico por estos pueblos donde cada rincón es parte de una leyenda y en Medina Sidonia no iba a ser menos. Travesías en honor al Dr. Thebussem o el mismísimo Almirante Pascual Cervera Topete (asociado al desastre naval de Santiago de Cuba) rememoran el patrimonio inmaterial de la ciudad.
La Iglesia de San Juan De Dios es la última edificación del Hospital más importante de la comarca, construido en 1650 por los Hospitalarios de San Juan De Dios. Ya en su momento todo ello se asentó sobre una antigua ermita dedicada a San Sebastián, donde estaba el cementerio de apestados, extramuros de la ciudad, por lo que si quieres recortar la ruta dirígete directamente al Arco de la Pastora y te ahorrarás media hora de paseo.


Arco de la Pastora y Muralla de la Fuente Salada
Con la visita a este último de los arcos de entrada estamos haciendo un recorrido por la historia viva de Medina Sidonia, los restos de su muralla urbana. Hay un tramo de unos 63 metros conocido como Fuente Salada que está muy bien conservado y restaurado y cuenta en su parte baja con un antiguo abrevadero adosado al muro.
El Arco de la Pastora, que no deja de ser una puerta, es de estilo andalusí (que es como se le da nombre al arte islámico que tuvo lugar en Andalucía, antiguo Al-Ándalus, entre los siglos VIII-XV). Tanto la Mezquita de Córdoba como la Alhambra de Granada son grandes ejemplos representativos de este tipo de arte.
De regreso a la zona de la Plaza de España, merece la pena desviarse un poco para acercarse a la Iglesia de Santiago debido a que sus orígenes datan del 1384 y tiene un particular estilo mudéjar andaluz, con mezcla del primer gótico
También está edificado a extramuros de la ciudad y está construida en honor a Santiago el Mayor, patrón de Medina Sidonia.

Iglesia de la Victoria
Aunque lo bonito de la ruta es el propio paseo por las callejuelas, inevitablemente surgen nuevas construcciones como la Iglesia de la Victoria que se alza sobre los tejados y sirve de referente para la ruta.
Se trata de otro monumento religioso, incendiado y restaurado en 1875, aunque data de S.XVII, donde destaca su torre en ladrillo en la Plaza de la Cruz.

Plaza de España y Ayuntamiento
¿Cuál puede ser el mejor lugar para acabar una ruta que el epicentro del ambiente, bares, restaurantes y tiendas de la ciudad? Toda la Calle San Juan representa ese pueblo andaluz que todos tenemos en la cabeza, con soportales llenos de comercios e incluso un Mercado de Abastos y que desemboca en una plaza rectangular, conocida como la principal de la ciudad ya desde principios del siglo XVIII (La plaza de la Muela) y actual sede del Ayuntamiento.
No obstante, los lugareños siguen considerando a toda la zona como La Alameda, por su pasado de álamos, es el lugar ideal para dar por acabado el itinerario y tomarse una cervecita de de 

 

Verger de la Frontera


1. Calle Nuestra Señora de la Oliva
Una de las primeras y mejores cosas que hacer en Vejer de la Frontera es dejar el coche fuera del centro histórico amurallado, en el parking situada junto al Parque de los Remedios, y subir por la Calle Nuestra Señora de la Oliva, una de las más bonitas.
Si no has desayunado, justo al principio de la calle hay una pequeña plaza (calle Plazuela) en la que se encuentra la terraza del Convento de San Francisco, convertido en hotel y restaurante, donde puedes pedir dos buenas tostadas de pan andaluz con aceite y tomate para empezar el día.
Lleno de energía te recomendamos subir por esta empinada calle, dedicada a la patrona de Vejer, rodeada de casitas blancas con preciosas buganvillas y geranios que te llevará hasta la Iglesia del Divino Salvador.
Para conocer mejor la historia y no perderte nada importante del pueblo te aconsejamos reservar este free tour ¡Gratis!, considerado como uno de los mejores free tours en Vejer de la Frontera o este tour privado, perfecto para grupos.

2. Iglesia del Divino Salvador
La Iglesia Parroquial del Divino Salvador, ubicada en la parte más alta, sobre una antigua mezquita árabe, es el templo más importante que ver en Vejer de la Frontera.
En el exterior del edificio puedes observar que está construido de dos formas diferentes, el primer tramo pertenece al estilo gótico de principios del siglo XVI, mientras que el segundo, hasta la cabecera, es del anterior templo mudéjar.
También merece la pena entrar en su interior para ver las bonitas columnas de mármol coronadas por capiteles románicos y las bóvedas de crucería, en la zona gótica.

3. Murallas Medievales
Al salir de la Iglesia del Divino Salvador puedes pasear por la bonita Calle Marqués de Tamarón hasta cruzar la Puerta de la Segur, uno de los accesos principales a la antigua villa amurallada.
Antes de cruzar el arco y si dispones de tiempo, puedes entrar en el Museo de Vejer, situado en la antigua Casa Palacio del Marquéz de Tamarón, para ver una colección de Historia y Arqueología del pueblo.
Después de cruzar la Puerta de la Segur te encontrarás con un importante tramo de la antigua muralla almenada de hasta dos metros de grosor y otro de los lugares que visitar en Vejer de la Frontera. Hay que tener en cuenta que se conservan casi 2 kilómetros de la antigua muralla, cuatro arcos de entrada (Segur, Puerta Cerrada, Villa y Sancho IV) y tres torres (Mayorazgo, San Juan y Corredera).

4. Puerta de Sancho IV, uno de los lugares que ver en Vejer de la Frontera
Recorriendo la Calle José Castrillón llegarás hasta la Puerta de la Vila, aunque antes de cruzar este arco te proponemos bajar por la Calle Sancho IV y pasar por debajo de la puerta del mismo nombre, que tiene en uno de los lados la escultura que homenajea a Juan Relinque, un héroe local.
Después de cruzar la puerta entrarás en la calle Corredera, un bonito paseo con excelentes vistas del entorno natural y una parte del pueblo, que finaliza en la Iglesia del antiguo convento de la Merced, otro de los lugares que ver en Vejer de la Frontera.
Justo en esta iglesia empieza la calle que conduce a la Plaza de España y que pasa por delante de la Casa Del Mayorazago, una casa solariega de estilo barroco, del siglo XVIII, que dispone de dos patios y se comunican con la Torre del Mayorazgo y una parte de la muralla

5. Plaza de España
La Plaza de España, rodeada de palmeras y casas blancas de arquitectura típica andaluza, está presidida en el centro por una preciosa fuente ornamental tapizada de azulejos sevillanos y decorada con motivos acuáticos.
Este amplio espacio conocido también como la Plaza de los Pescaitos, es el centro neurálgico del pueblo y punto de encuentro de turistas y locales, además de albergar el Ayuntamiento, el Juzgado de Paz y numerosos bares y restaurantes.
Una de las mejores cosas que hacer en Vejer de la Frontera y en esta plaza es probar la deliciosa comida marroquí en el patio interior del restaurante Jardín del Califa y subir después a la tetería de la terraza para disfrutar de un té con fantásticas vistas a las casas blancas del pueblo.

6. Castillo de Vejer de la Frontera
Después de cruzar otra vez el Arco de la Vila puedes empezar una ruta por las calles estrechas de Canalejas, Rosario y Mesón de las Ánimas hasta llegar al Castillo, otro de los lugares que ver en Vejer de la Frontera imprescindibles.
Situado en la parte más alta del recinto amurallado y declarado Monumento Nacional en 1931, esta fortaleza construida entre los siglos X y XI durante el reinado de Abderraman I, destaca por tener una puerta de acceso con un arco de herradura, un patio de armas y tres torres en la que puedes subir para obtener una panorámica completa del pueblo.
A pocos metros del castillo se encuentra el Convento de las Monjas Concepcionistas del siglo XI, que impresiona por una portada principal de estilo renacentista, varias capillas y criptas abovedadas, demás de albergar el Museo de las Tradiciones y Costumbres de Vejer.

7. Visitar el Barrio Judío, una de las cosas que hacer en Vejer de la Frontera
Otra de las mejores cosas que hacer en Vejer de la Frontera es recorrer el Arco de las Monjas, la calle más emblemática del pueblo y que da paso al Barrio Judío.
Después de hacerte varias fotos en esta calle con varios arcos que sirven de contrafuertes para el muro lateral del Convento de las Monjas Concepcionistas, puedes bajar por la calle Judería que junto a otras pocos calles adyacentes recuerdan el paso de la comunidad hebrea por este pueblo, además de tener alguno de los mejores restaurantes donde comer en Vejer de la Frontera como La Judería Taberna.

8. Mirador de la Cobijada
Después de pasear por las callejuelas blancas con suelo adoquinado y balcones llenos de flores del barrio judío, puedes cruzar el Arco de la Puerta Cerrada para llegar al Mirador de la Cobijada, uno de los mejores que ver en Vejer de la Frontera.
En este mirador se encuentra una escultura de una mujer envuelta en la Cobijada, un traje típico que consiste en un manto de color negro que te cubre entero dejando al descubierto solo el ojo derecho.
De vuelta al parking por la Calle Juan Bueno te proponemos acercarte al Mercado de San Francisco, un coqueto rincón que funciona por las mañanas como mercado tradicional y al mediodía y la noche, como sitio para tapear.

9. Si dispones de tiempo puedes acercarte en coche o a pie a los antiguos molinos harineros de viento, situados en el Parque Municipal Hazas de Suerte y otro de los lugares que visitar en Vejer de la Frontera.De los siete molinos que existen en el pueblo, los tres mejor conservados (San José, San Francisco y San Antonio), están en este parque, además del Centro de Interpretación del Viento.
Estos molinos que se utilizaban para moler el trigo, tienen un cierto parecido a los manchegos y se caracterizaban por tener un cuerpo robusto, un techo cónico de madera con una capa de zinc y dos pisos.

10. El Palmar
Nuestra última recomendación de esta lista de lugares que ver en Vejer de la Frontera imprescindibles es darte un refrescante chapuzón en la playa El Palmar, situada a 10 kilómetros del centro y entre las mejores playas de Cádiz.
Esta playa virgen de 8 kilómetros de arena fina es perfecta para pasar un tarde de relax con tus amigos o en familia, al tener las aguas profundas y tranquilas, y terminarlo viendo un fantástico atardecer desde alguno de sus chiringuitos.







lunes, 18 de mayo de 2026

Huesca, Loarre y el Castillo

 Loarre



La mejor manera de conocer el pueblo (con un par de horas tendréis suficiente, a no ser que queráis andar hasta el castillo) es callejear. Así, podemos encontrar rincones de gran belleza como el puente «románico», caserones medievales en mejor o peor estado de conservación con sus escudos nobiliarios sobre la puerta, una fuente de tres caños renacentista, la Iglesia Parroquial de San Esteban (del siglo XVI), la Ermita románica de Santa Águeda (s. XII) o la Ermita de San Juan… Así que coged fuerzas, tomad aire y dejaros llevar.






     Desde la distancia, el Castillo de Loarre llama la atención por su tamaño y espectacularidad. También por su ubicación, ya que está en las faldas de la sierra a la que da su nombre, límite de la comarca conocida como Hoya de Huesca. Una inmensa llanura que, en buena parte, puede dominarse desde las alturas de esta fortaleza.

 Diversos historiadores mantienen que, mucho antes de que se colocara la primera piedra del Castillo de Loarre, ya hubo aquí un asentamiento durante la época romana, conocido como Calagurris Fibularia. En cualquier caso, a todo lo largo del siglo XI, a la torre inicial se le adosaron diversas construcciones defensivas. Sobre todo, a partir del momento en que el Castillo de Loarre pasó a manos del rey Ramiro I.
  Éste ordenó la construcción de la torre del Homenaje, al tiempo que se estableció en torno al castillo, al abrigo de su prosperidad, un pequeño núcleo de población.
El máximo esplendor del Castillo de Loarre llegó a finales de ese mismo siglo, gracias al rey Sancho Ramírez, que lo reformó y amplió y que, finalmente, dio a la construcción la configuración con la que ha llegado hasta nuestros días.
  Incluido el monasterio y la iglesia, levantados en los años 70 de aquel siglo, y ocupados en un principio por una comunidad de religiosos agustinos. Con esto, Sancho Ramírez logró dar al Castillo de Loarre, aparte de su lógica función militar, una dimensión espiritual que se mantuvo a lo largo de varios siglos.
 Muy importantes fueron las reformas de finales del siglo XI y principios del XII, pues son las que dieron a la mayor parte de las construcciones del Castillo del Loarre su característico estilo románico jacetano. Tras la retirada de los musulmanes de esta zona de la Península Ibérica, la fortaleza perdió su función militar. No así la religiosa, que se mantuvo hasta el siglo XVI, cuando este recinto fue prácticamente abandonado.
  No obstante, buena parte de la construcción se mantuvo en pie, hasta que a principios del siglo XX se declaró Monumento Nacional y se acometió su restauración. Desde hace unos años, además, el Castillo de Loarre es firme candidato a ser declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.

                                                     

  

El Castillo de Loarre se encuentra a 1.070 metros de altura, en la ladera de una empinada montaña y ocupa una extensión de unos 2.200 metros cuadrados.

           

Si llamativa es la silueta del castillo desde la lejanía, a pie de sus elevadas murallas la admiración se acrecienta, dado el magnífico estado de todo el conjunto. De hecho, se considera el castillo románico mejor conservado del mundo. También es uno de los más completos.



   Sin duda, lo más llamativo de la parte exterior del castillo son las murallas, en parte adosadas a las construcciones de la propia fortaleza. Se prolongan en un arco de unos 200 metros, sustentadas por siete torreones semicirculares y uno más de planta cuadrada. La anchura de los muros permitió practicar sobre la superficie un camino de ronda a finales del siglo XIII.
Así que una vez dentro del recinto es fácil dejar vagar la mente hasta la época medieval e imaginar la 
forma de vida de cuantos vivieron, trabajaron y defendieron este lugar

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  En los años 70 de aquel siglo, y ocupados en un principio por una comunidad de religiosos agustinos. Con esto, Sancho Ramírez logró dar al Castillo de Loarre, aparte de su lógica función militar, una dimensión espiritual que se mantuvo a lo largo de varios siglos. La historia del Castillo de Loarre comienza a principios del siglo XI, en tiempos del rey Sancho III, que decidió construir aquí una torre, más simbólica que defensiva, tras la conquista de la comarca a las tropas musulmanas, asentadas en la zona desde varios siglos atrás.

                       

La parte más importante de la actual estructura del Castillo de Loarre es la iglesia de San Pedro, que es también el elemento más llamativo de la fortaleza desde el exterior.

 
           

El templo fue mandado construir por Sancho Ramírez y en él destaca tanto el historiado ábside como la cúpula, que debía coronar su crucero, imposible de construir por la orografía y limitación de espacio del terreno.


       

         

    En el conjunto, además, destaca la silueta de la torre del Homenaje, que es una de las edificaciones militares mejor conservadas de la época, con una altura de 31 metros.
                          


También se han conservado de forma prodigiosa tanto el pozo, incluido el brocal, como el aljibe, con sus bóvedas de medio cañón.














































domingo, 26 de abril de 2026

Huesca , Jaca

 



  Enclavada en la salida del valle del río Aragón, en la depresión de la Canal de Berdún, Jaca ejerce de capital del Pirineo aragonés, como centro turístico estrechamente vinculado al patrimonio histórico que atesora, al Camino de Santiago y a los deportes de invierno.


No es casualidad que Jaca exista desde hace siglos. Primero, es lugar de paso de la variante aragonesa del Camino Francés a Santiago, una parada en la milenaria ruta tras cruzar los Pirineos. También ha sido un punto estratégico en la salida hacia Francia por el valle del Aragón y el paso de Somport. Pero además ha sido un lugar de poder militar y religioso que ha perdurado a lo largo de los años.



Ciudadela de Jaca  es, sin duda, uno de los mejores ejemplos de arquitectura militar de España.

En el exterior, muros, foso, torres, baluartes y puertas destacan por su perfección y belleza. 

En el interior, el gran patio central nos da idea del calibre que esta fortificación cobró en su día. 
                                     

La más famosa, la del Museo de Miniaturas Militares, una sensacional colección de 32.000 figuritas de plomo que recrean famosas batallas de la historia. También hay varias salas dedicadas al Regimiento de Montaña del Ejército Español, cuyo cuartel está en Jaca.


La Ciudadela de Jaca sirvió también de campo de concentración de prisioneros republicanos durante la Guerra Civil.



Catedral de Jaca 
   La Catedral de San Pedro de Jaca es el otro gran monumento de la capital de la Jacetania. Un templo que se comenzó a construir hace casi un milenio, siendo hoy una de las iglesias más antiguas del Románico español y una de sus obras fundamentales. Un punto indispensable en el paso de la variante aragonesa del Camino de Santiago.
   Durante el siglo XI, Jaca logró el título de ciudad de la mano del rey Sancho Ramírez en 1077 y el estatus de diócesis, lo que obligaba a construir una catedral en la villa.


La catedral conserva su estilo románico, presente en su planta de tres naves y cinco crujías, ábsides y dos puertas de acceso. Como en todo templo románico actual, su estudio es un libro de historia abierto de par en par, con una sucesión de estilos donde se encuentran elementos góticos y barrocos, fruto de la evolución del templo a lo largo del tiempo.

                              



  

El interior de la catedral cuenta con una interesante decoración en forma de capiteles y ménsulas.


                                                   


      

               

         

La parte que rodea al claustro de la Catedral de Jaca alberga el Museo Diocesano, otra de las joyas de la localidad. En su interior se esconde una de las mejores colecciones de pintura mural románica del mundo, además de otro tipo de piezas de arte medieval.



El elemento más importante del Museo Diocesano son las pinturas de Bagües, de finales del siglo XI, procedentes de la iglesia de los santos Julián y Basilisa de esta localidad zaragozana. Muchos apodan a esta sala la ‘Capilla Sixtina del Románico español’, también por su representación del Antiguo y del Nuevo Testamento.


Centro histórico de Jaca

Una ciudad como Jaca, con tanta relevancia a lo largo de los siglos, merece un rico centro histórico. Y así es. De hecho, esta considerado como Bien de Interés Cultural. En él, destacan monumentos como las citadas Ciudadela y Catedral, pero también el edificio del Ayuntamiento, de mediados del siglo XVI, con su característica Torre del Reloj. El Ayuntamiento acoge algunas obras de interés artístico e histórico, como un crismón del siglo XII procedente de la ermita de Sarsa.

Otro ejemplo representativo del centro histórico de Jaca es el monasterio de las Benedictinas, también del siglo XVI, con la aneja iglesia de San Ginés, que conserva una portada románica.

No menos interesante resulta la ruta por los edificios modernistas de Jaca, levantados a principios del XX tras el derribo de la muralla medieval. El artífice de la llegada del Modernismo a Jaca fue Francisco Lamolla, encargado por el municipio de diseñar un nuevo trazado urbano.

De ese periodo destacan construcciones como las que se sitúan en los números 5, 7 y 12 de la avenida Primer Viernes de Mayo, el palacete del Marqués de la Cadena o el comercio situado en la calle Echegaray, al más puro estilo Glasgow.













































Mirador del Fuerte de Rapitán

Sin duda, este es el mejor lugar para llevarse en las retinas (y en el teléfono móvil) una imagen de conjunto de la ciudad de Jaca y de las montañas pirenaicas que la enmarcan, incluida la Peña Oroel.




Situado a más de 1.100 metros de altitud, el mirador se encuentra junto a la fortaleza de Rapitán, construcción de finales del siglo XIX desde donde se domina un impresionante paisaje entre lo urbano y lo natural. Como curiosidad, fue precisamente en este lugar adonde llegaron algunos de los principales avances tecnológicos de principios del siglo XX: el telégrafo, el teléfono y el alumbrado por electricidad.



Tanto el fuerte como el mirador se encuentran a tan solo diez minutos en coche de Jaca, a través de una serpenteante carretera que, en sí misma, es otro atractivo de la localidad.