viernes, 24 de abril de 2026

Huesca, San Juan de la Peña y Loarre

Huesca, Riglos y sus Mallos , Agüero

 

Los mallos del Prepirineo aragonés están protegidos bajo la figura Monumento Natural de los Mallos de Riglos, Aguero y Peña Rueba.

Fueron levantados por la orogenia alpina, iniciada hace unos 65 millones de años, cuando se formaron los Pirineos. La posterior erosión del agua los ha ido aislando y modelando, dando lugar a las actuales paredes rocosas gigantes que se reparten por la cara sur de las sierras exteriores del Prepirineo.

Los mallos de Riglos, situados a orillas del río Gállego y junto a la localidad del mismo nombre, son los más famosos, pero en esta misma zona encontrarás los de Agüero, Vadiello, Murillo de Gállego y el Salto de Roldán, entre otros. Te emplazamos a que los visites al atardecer, cuando su característico color rojizo se acentúa y contemplarlos es todavía más espectacular.

Sobre sus cimas redondeadas vuelan constantemente buitres y otras aves rapaces. Avistarlas es otro de los encantos de este territorio envuelto en leyendas que, en la actualidad, se han convertido en referente para escaladores de todo el mundo. Sólo en Riglos se han marcado unas 200 vías de escalada, la mayoría de elevada dificultad.
 

Mallos de Riglos. Qué ver y qué hacer

Los Mallos se encuentran cuidando el río Gállego que pasa por esta zona con la corriente cargada. Todo esto da vida a un ecosistema en el que aves de distintas especies acompañan todo el lugar. Son montañas con poca vegetación en forma de paredes verticales y un color tierra característico del lugar. Los Mallos son unas formaciones geológicas creadas por farallones y agujas de conglomerado rocoso que se han formado a lo largo de los siglos por el cauce del río Ebro cuando se creo la cordillera Pirenaica (orogenia alpina). En 2016 Los Mallos de Riglos fueron declarados Monumento Natural por el Consejo de Aragón.

Protegen al pueblo de Riglos que se encuentra a sus pies y por el cual tienen este nombre. Sin embargo, cada Mallo tiene su nombre, donde algunos de los más resaltantes son “El puro”, “la Magdalena” y “El cuchillo”. Esto, acompañado de distintos lugares que no puedes perder una vez que quieras hacer turismo Aragón en la zona.  Son un lugar muy frecuentado por escaladores, por sus paredes verticales, y amantes de las aves,  por la fauna que allí anida.

los Mallos de Riglos www.picoseuropa.net

Lugares que debes conocer al visitar los Mallos de Riglos

Los Mallos de Riglos son aproximadamente unas 20 diferentes paredes o formaciones rocosas, se formaron en la Era Terciaria o Cenozoica (hace unos 65 millones de años), que superan los 300 metros de altura. Lo que hacen realmente atractivo a este pequeño poblado que descansa a sus pies y que se adapta con facilidad. A lo largo de los años ha logrado sobrevivir en medio de este paisaje, conservando el encanto que ha tenido con el paso del tiempo. 

Ahora te mostraremos algunos de los espacios turísticos que no te puedes perder si visitas este lugar. Tanto en su poblado como en los alrededores encontrarás maravillosos lugares que te darán una gran experiencia. Perfecto para compartir con amigos, familiares e incluso tomarse fotos para siempre recordar esta visita memorable. 

Dentro del propio pueblo de Riglos te recomendamos visitar lo siguiente:

  • El casco urbano
  • La Iglesia de Nuestra Señora del Mallo
  • La Ermita románica de San Martín
  • El Embalse de la Pena
  • El Monilito
  • El Centro de Interpretación de aves rapaces
La majestuosa iglesia de Nuestra Señora de Riglos

Si quieres ir a una majestuosa iglesia y de fondo mirar los Mallos, sin duda es esta. Uno de los lugares más emblemáticos del pueblo de Riglos, cuya construcción es del Siglo XVII. Su ubicación es uno de los atractivos para los turistas, ya que se encuentra en la parte más alta del pueblo. 

Tras estar cerca del mirador, ofrece grandes vistas al poblado y al resto del paisaje. Sin embargo, en su interior cuenta con obras románicas de la Virgen del Mallo y la de la Carcavilla. Fabricada con ladrillos y piedra para darle un toque colonial, sin duda un lugar que no puedes perderte. 

Mallos de Riglos. Qué ver y qué hacer
los Mallos de Riglos @PepeBarbany
El Mirador de Espinable

Con todo lo que hemos mencionado, es claro que existen diferentes tipos de miradores en todo el lugar. Uno de los más emblemáticos es el de Espinable que se encuentra en lo más alto de todo el Valle. Está en lo más altos de los Mallos, por lo que es una parada obligatoria si estás realizando la ruta del Camino del Cielo.

Ahí podrás también tener un momento para descansar, comer, tomar agua y seguir con el hermoso recorrido. Las vistas son realmente sorprendentes en todas las direcciones, viendo kilómetros de extensión de paisaje. Los fanáticos de estos espacios sin duda aprovecharán para tomar fotos y sentirse parte de la naturaleza que los rodea.

Realiza la ruta circular del Camino del Cielo

También conocido como el sendero circular, es una de las rutas que no puedes dejar pasar en tus visitas turísticas. Se trata de un sencillo recorrido con preciosas vistas, pero con desniveles fuertes que rodean a cada uno de los Mallos del lugar.

Si decides hacer esta ruta, comenzará en el pueblo de Riglos, justo a un lado de los parkings que tiene el poblado. Ahí podrás encontrar una señalización que te indicará el inicio de este gran recorrido que te llevará por todo el lugar.

Es importante mencionar que es una ruta circular que se puede hacer en ambos sentidos, algo que queda a tu preferencia. Sin embargo, lo ideal es comenzar por la izquierda, ya que la pendiente del final será mucho más cómoda para finalizar el recorrido.

Podrás pasar por cada uno de los Mallos, ver el pueblo desde las alturas y diversos paisajes que rodean el lugar. Sin duda es de las mejores experiencias que tendrás desde el momento que comiences a realizar esta ruta.




A los pies de los imponentes Mallos de Agüero, el trazado urbano de esta localidad intenta adaptarse a los desniveles del terreno. Agüero desprende sabor medieval en sus calles gracias al empleo de la piedra, los alféizares en las ventanas o los escudos sobre sus puertas. En el casco urbano podemos visitar su iglesia parroquial románica, con una magnífica portada donde se representa un pantocrátor acompañado del tetramorfos, también obra del llamado Maestro de Agüero como en la iglesia de Santiago y el museo de arte sacro que acoge en su cripta. La localidad cuenta con un interesante museo del órgano. Y en el extrarradio, en un espléndido enclave, la iglesia de Santiago, también románica, y de gran valor arquitectónico e histórico.

La iglesia de Santiago es uno de los ejemplos más notables del románico en Aragón. Se hizo un proyecto espectacular y cuando se llegó a la mitad, se cerró. Hay tres hipótesis para intentar explicarlo: la primera es que se trata de un homenaje de la reina Berta a su esposo muerto, Pedro I, que no llegó a concluir. Otra teoría es que fue construida por los monjes del cercano monasterio de San Juan de la Peña para acercarse al valle y no se finalizó por problemas económicos. Por último, se dice que Ramiro II el Monje tenía intención de retirarse a este lugar después de traspasar el reino a su hija Petronila, pero falleció antes de que se acabase la obra quedando, por tanto, inconclusa. Seguramente, tiene que ver con la corte, por la monumentalidad de los restos. Además, en uno de los capiteles del interior aparece la figura de un rey.

Huesca, Alquézar


  • De Plaza Mayor a plaza Rafael Ayerbe.
  • Colegiata de Santa María la Mayor.
  • Las impactantes Pasarelas del Vero.
  • Mirador Sonrisa del Viento.
  • La iglesia de San Miguel, del siglo XVII.




Qué ver en Alquézar


De Plaza Mayor a Plaza Rafael Ayerbe
También conocida como la plaza de Mosén Rafael Ayerbe, la antigua Plaza Mayor de Alquézar es el corazón de la villa. Se trata de un encantador espacio porticado, bajo cuyos soportales se colocaban en otro tiempo los comerciantes y artesanos para vender sus productos. Alquézar pueblo tenía un privilegio desde 1528, concedido por Carlos V, para celebrar un mercado semanal y una feria anual, lo cual ayudó a que la villa se convirtiera pronto en un núcleo próspero económicamente

Colegiata de Santa María la Mayor
Encaramada sobre una gran mole de roca, la majestuosa Colegiata de Santa María la Mayor se levantó sobre la antigua fortificación árabe. Hoy el conjunto está rodeado por una doble muralla con varios torreones, uno de los cuales fue utilizado por la colegiata como campanario. Su claustro, del siglo XIII, tiene planta trapezoidal y en el mismo destacan seis capiteles que relatan temas del Génesis. Desde este espacio de la colegiata de Alquézar, se accede a varias capillas, como las de San Antonio o la de San Fabián y San Sebastián. Y en los muros existen pinturas murales que van desde el siglo XV al XVI y que están dedicadas a la infancia y la Pasión de Jesús.

Colegiata de Alquezar

La iglesia de San Miguel, del siglo XVII
Esta iglesia monumental de Alquézar se construyó en estilo barroco en el siglo XVII sobre una estructura anterior que fue derribada. Se trata de una edificación robusta y sobria desde el exterior, que conserva de su decoración original sólo la parte superior del gran retablo Mayor de estilo barroco. Todo lo demás, incluso los objetos litúrgicos, quedaron destruidos durante la Guerra Civil.


Mirador Sonrisa del Viento
Desde este mirador tendrás unas vistas espectaculares sobre la monumental villa de Alquézar y el último tramo del cañón del río Vero, antes de que sus aguas se escondan entre las fértiles tierras de los somontanos. Aquí descubrirás una escultura del artista Gabriel, realizada en 1990, que representa una oquedad con forma de sonrisa por la que se cuela el viento. De ahí el nombre del mirador. Una obra que recuerda un dolmen o un arco de triunfo.


Huesca, Las pasarelas del río Vero, Alquézar

 

Las impactantes Pasarelas del Vero

Si has llegado de turismo a Alquézar (Huesca) y dispones de tiempo, tienes que admirar la belleza que desprende el último tramo del Cañón del Río Vero, en la sierra de Guara de Alquézar. Quedarás impactado. Las Pasarelas del Vero de Alquézar conforman una ruta de montaña de 3 kilómetros de naturaleza idílica donde se concentran las esencias del vecino Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara. En esta ruta de las pasarelas, ideal para hacer senderismo en Alquézar, pasaremos por el frondoso barranco de la Fuente, encajonado entre paredes calizas; por la cueva de Picamartillo, una extraña oquedad formada por la erosión del agua; y por la infraestructura de la antigua central hidroeléctrica  antes de llegar al mirador del Vero y disfrutar de unas espectaculares vistas. Apto para niños y mayores.

Pasarelas del Vero

Huesca, Ciudad

 

Catedral de Huesca. La Catedral de Santa María de Huesca de la ciudad. ...
Museo Diocesano. ...
Muralla de Huesca. ...
Convento de San Miguel. ...
Plaza Luis López Allué ...
Monasterio e iglesia de San Pedro el Viejo. ...
Casino de Huesca. ...
Ultramarinos La ConfianzaParque MiguelmServet




La Catedral de Santa María de Huesca es el monumento más reconocido de la ciudad. Este templo de notable estilo gótico fue construido entre los siglos XIII y XIV por orden de Jaime I el Conquistador. En el mismo destacan su fachada coronada con pináculos, y el altar Mayor, la pieza más valiosa de la catedral, ya que alberga un retablo renacentista esculpido en alabastro por Damián Forment. Una obra maestra.

    El claustro de la catedral y el Palacio Episcopal componen el actual Museo Diocesano, que reúne buena parte del arte sacro de la catedral y de otras parroquias de la diócesis de Huesca. Contiene importantes piezas de orfebrería de plata, códices y tallas medievales. La visita al Museo Diocesano permite conocer los dos claustros catedralicios, el claustro románico y el claustro del Papa Luna.



Muralla de Huesca
Huesca era una ciudad fortificada ya desde tiempos romanos. Durante la época musulmana, propiciado por el crecimiento de la antigua Wasqa se ampliaron las defensas con nuevos muros, alcanzando un perímetro de unos dos kilómetros, con 99 torres y siete puertas de entrada. En la actualidad solo se conservan varios tramos entre el puente de San Miguel y la plaza de toros, con la torre del Septrión y una única puerta, La Porteta. La muralla de Huesca es Bien de Interés Cultural desde 2006.


Es otra de las referencias de patrimonio religioso de Huesca. El convento de San Miguel, conocido como “las Miguelas”, es una bella muestra románica situada a orillas del río Isuela, en la salida de la ciudad. Fue fundado por Alfonso I en 1110 y destaca por sus retablos barrocos y el tamaño de la nave, larga a la par que estrecha. También llaman la atención los ocho arcos diafragma que arman el techo de madera.


La recoleta plaza Luis López Allué ejerce de plaza Mayor en el casco histórico de la ciudad. Peatonal y de forma rectangular, está rodeada de edificios con soportales en sus cuatro lados, dando uniformidad y simetría al conjunto. Todavía se conoce como la plaza del Mercado, cuyo emplazamiento era este hasta 1976. Aquí se encuentra la famosa tienda La Confianza, el ultramarinos más antiguo de España. El nombre actual de la plaza homenajea a Luis María López Allué, escritor, periodista y juez nacido en la localidad oscense de Barluenga, que llegó a ser alcalde de Huesca durante unos meses en 1894, así como director de El Diario de Huesca.

Plaza Huesca

Otro de los monumentos religiosos de Huesca es el monasterio de San Pedro el Viejo, de estilo románico (siglo XII) y declarado Monumento Nacional. En su interior alberga los sepulcros de los reyes aragoneses Alfonso I el Batallador y Ramiro II el Monje. Fue levantado sobre un antiguo templo visigodo dedicado a San Pedro. Su claustro es una visita obligada dentro del románico aragonés, con interesantes capiteles.

Monasterio de San Pedro


Casino de Huesca
En Huesca también hay trazas de modernismo. El edificio del Círculo Oscense, también conocido como Casino de Huesca, destaca por su clara estética modernista de principios del siglo XX, fruto del impulso de una burguesía local que buscaba nuevas dimensiones inspirada por los influjos de los Gaudí o Domènech. Diseñado por Ildefonso Bonells, está considerado el primer edificio modernista de Aragón. El Círculo mantiene hoy su espíritu de club social, recreativo y cultural, siendo toda una referencia en la ciudad de Huesca.

Es imposible visitar Huesca sin pasar por una de sus instituciones más señeras: Ultramarinos La Confianza. Situada en la céntrica plaza de Luis López Allué, es la tienda de ultramarinos en activo más antigua de España y la quinta de Europa. Abrió sus puertas en 1871 como mercería, aunque pronto dio el salto a productos de importación, como cafés, licores, chocolates…

El interior de la tienda es un museo en sí mismo ya que mantiene su aspecto original. Estanterías repletas de producto, un mostrador de madera con su puesto de caja, suelo de baldosas y tantos otros elementos que han permanecido siglo y medio intactos. Pero lo que más llama la atención es el techo de la tienda, obra del pintor León Abadías, en el que se muestran alegorías sobre la temática del comercio.

El pulmón verde de Huesca esconde alguna que otra sorpresa que lo hace muy atractivo si visitas Huesca con niños. El Parque Miguel Servet lleva casi 100 años siendo el lugar de esparcimiento de la población oscense, con sus siete hectáreas de zona verde en pleno centro de la ciudad. En su interior encontramos varios puntos de interés, como la escultura de Las Pajaritas, de 1928, dedicada a la papiroflexia, el quiosco de música o la estatua dedicada a los reyes pirenaicos.

Pero si algo sorprende del Parque Miguel Servet es la casita de Blancanieves, una reproducción de la casa de los siete enanitos que esconde en su interior una biblioteca. Esta parte del parque es ideal para ir con niños.

domingo, 29 de marzo de 2026

Castellón, Peñiscola.

 Peñíscola  







   El Castillo Templario de Peñíscola es quizás el principal atractivo de la ciudad y sin lugar a dudas, una visita imprescindible para esta escapada. Se lo conoce también con el nombre de Castillo del Papa Luna.


   Pedro Martínez de Luna pertenecía a una de las principales familias del reino de Aragón. Sus antepasados habían participado en batallas, habían emparentado con la casa real y protagonizaron importantes acontecimientos políticos. Siguiendo las costumbres de la época, y siendo como era el segundo hijo varón, a Pedro se le consagró a la vida religiosa. Estudió derecho canónico en la Universidad de Montpellier, en donde destacó primero como alumno y después como profesor.   Nombrado cardenal por el papa Gregorio XI, se trasladó con él a Roma y vivió a su lado los meses de disturbios que empujaron al papa a decidir regresar a Aviñón. En plena preparación del viaje la muerte sorprendió a Gregorio XI encontrándose aún en Roma, el 27 de marzo de 1378. Este suceso repentino e inesperado fue el detonante de una cadena de acontecimientos que acabó desembocando en el Gran Cisma de Occidente, una compleja y traumática división de la Iglesia que se prolongaría a lo largo de casi cuarenta años.

  A la muerte de Gregorio XI, se reunió el cónclave para elegir al nuevo papa. Como faltaban algunos cardenales, los romanos, temiendo que fuera elegido un extranjero y que el papado se trasladara de nuevo a Francia, echaron la puerta abajo y amenazaron con cortarles a todos la cabeza si no votaban a un romano o, cuando menos, a un italiano. Precipitadamente fue nombrado el napolitano Bartolomeo de Prignano, arzobispo de Bari, que pasó a la historia como Urbano VI.

  Meses más tarde los cardenales franceses y Pedro de Lunase reunieron cerca de Roma y declararon que la elección de Urbano era inválida, por haber tenido lugar mediante coacciones y violencia. Los mismos cardenales declararon la sede vacante y nombraron nuevo papa a Roberto de Ginebra, que tomó el nombre de Clemente VII y se asentó en Aviñón. Urbano VI, por su parte, se negó a abdicar, manteniendo su corte en Roma y nombrando a sus propios cardenales.

  Pedro de Luna se mantuvo en la obediencia del papa Clemente y viajó por Europa tratando de obtener el apoyo de los distintos reinos. Su actuación como legado hizo crecer su fama y su carisma. Intercedió en las disputas entre Portugal y Castilla y medió también entre los reyes de Francia e Inglaterra, enfrentados en la guerra de los Cien Años. En septiembre de 1394, cuando se encontraba en la localidad catalana de Reus, le llegó la noticia de la muerte de Clemente VII. Por consejo de los doctores de la Universidad de París, los cardenales de Aviñón decidieron no elegir nuevo papa hasta haber agotado las posibilidades de reconciliación con la sede romana. Todos se comprometieron a seguir este consejo y firmaron una cédula en la que juraban renunciar al pontificado de ser elegidos.

Pese a ello, un lunes víspera de San Miguel, a la hora de tercia, los cardenales aviñoneses se reunieron y nombraron a Pedro de Luna como nuevo papa. Tenían razones de peso para hacerlo, pues se trataba del cardenal que mejor conocía las leyes de la Iglesia, los orígenes del Cisma y los conflictos políticos del momento en los reinos cristianos. Sin embargo, sus orígenes ibéricos ponían en su contra tanto a los romanos como al rey de Francia. Tras unas iniciales reticencias, el aragonés acabó aceptando y adoptó el nombre de Benedicto XIII. Mientras tanto, en Roma ocupaba la sede el sucesor de Urbano VI, el también napolitano Bonifacio IX.
  Durante dos decenios Pedro de Luna ejerció como Sumo Pontífice sobre los territorios que le eran fieles, en medio de constantes negociaciones para poner fin al Cisma. Residió primero en Aviñón, en el palacio de los Papas, que abandonó en 1403 para vivir a caballo de diversas ciudades de Francia e Italia. En 1415 fijó su residencia en Peñíscola, en el antiguo castillo templario, que convirtió en un palacio de leyenda. Rodeado de reliquias y obras de arte, creó una de las bibliotecas más importantes de su época, compuesta por obras de teología, filosofía, arquitectura, medicina, alquimia y magia. Figuraban en ella también tratados bélicos, de astrología y astronomía y obras sobre las propiedades de las plantas. Las piezas más controvertidas de su colección, los «libros ocultos», llevaron a que se arrojasen sobre el papa acusaciones de hechicería y cultos demoníacos.
  Se dijo, por ejemplo, que poseyó el legendario Códice Imperial, un pergamino escrito por el emperador Constantino, del que se decía que, quien lo leyese, sentiría cómo se helaba su sangre y cómo se tambaleaba su fe. Se custodiaba como el gran secreto de la Cristiandad; el misterio que, una vez desvelado, haría tambalearse los cimientos de la Iglesia. Guardado en una cánula de oro, sólo los papas y sus cancilleres tenían acceso a él, y al parecer Benedicto XIII se lo había llevado tras su salida de Aviñón. Ambicionado por los otros papas, desapareció tras la muerte de Pedro de Luna y, por mucho que fue buscado, nunca apareció, quedando para siempre su paradero oculto entre los muros de Peñíscola.

   Benedicto XIII se rodeó de doctos hombres de letras. Él mismo compuso numerosas obras, la mayoría referidas a la polémica sobre el Cisma, junto a otras de contenido más personal, como De las consolaciones de la vida humana, donde explica cómo hacer frente a la soledad y el abandono por parientes y amigos. Se distinguió asimismo por su mecenazgo artístico e incluso por la composición de pócimas medicinales. Entre sus amistades se contaron los hermanos Ferrer: el cartujo Bonifacio y el dominico y después santo, Vicente.
  Se trata de una fortaleza, cuya visita nos permite descubrir sus salas, la iglesia, el salón gótico o el Patio de Armas. Además, en la parte superior, las vistas de toda la ciudad de Peñíscola incluyendo el mismo casco antiguo, resultan impresionantes. Su emplazamiento también es razón para que este lugar no deje indiferente a nadie.
 Desde Peñíscola, Benedicto se enfrentó a los romanos Inocencio VII y Gregorio XII y, tras el Concilio de Pisa, también a Alejandro V y Juan XXIII. Sobrevivió a varios intentos de envenenamiento y siempre se negó a abdicar, incluso tras la renuncia de los otros papas y el nombramiento de Martín V en el Concilio de Constanza en 1417. Años antes, en Perpiñán en 1415, justificaba su legitimidad con las siguientes palabras: «Aseguráis que soy un papa dudoso; lo acepto. Pero antes de ser papa fui cardenal, y cardenal indiscutible de la Santa Iglesia de Dios, ya que fui investido antes del Cisma... Como los cardenales son los que nombran o eligen papa, sólo yo, pues, puedo designar o elegir un papa auténtico». Pedro Martínez de Luna murió el 17 de mayo de 1423, convencido hasta el fin de que él era el único papa legítimo. Se dijo que sus últimas palabras fueron: Papa sum.
















    








       


                        


  











Jardines del Castillo de Peñíscola
También conocido como el “Parque de la Vieja Artillería” porque albergaba la antigua artillería que sirvió para defender el castillo de los ataques piratas. Hoy, este lugar es una auténtica maravilla.

 


Bufador de Peñíscola
El Bufador de Peñíscola es un rincón muy reconocido de la ciudad y no hay visitante que se lo quiera perder. Se trata de una formación geológica en forma de agujero en la roca que conecta la calle donde se encuentra con una cueva subterránea.
Lo que hace especial a este lugar es el sonido característico que se escucha desde la calle proveniente del agujero, parecido al de un aullido y provocado por el oleaje al entrar por este espacio subterráneo. Se dice, que este sonido disuadía antiguamente a quienes intentaban asaltar el Castillo de Peñíscola.
El mayor espectáculo se da cuando el mar está muy bravo y el orificio se convierte en un «geiser», llegando a salpicar hasta una gran altura, como se muestra en este video.
Para llegar al Bufador hay que dirigirse C/Baixada Bufador y si se prefiere otra perspectiva más amplia y completa del hoyo, se puede subir a la C/Príncipe y ver esta esquina desde una mayor altura.


Casa de les Petxines o Casa de las Conchas
Ya lo indica su nombre. La Casa de las Conchas se llama así por la decoración de su fachada, repleta de conchas blancas. Gracias también a sus ventanales de estilo árabe y el escudo del Papa Luna, es un rincón que no pasa desapercibido cuando uno pasea por las calles de Peñíscola y es por ello que recibe multitud visitas de viajeros que sienten interés por el lugar, sobre todo al conocer su curiosa historia.
La Casa de las Conchas se encuentra de camino por el recorrido que lleva al Castillo de Peñíscola y esconde una hermosa historia sobre el amor por Peníscola y su mar que demostró tener un matrimonio de los años 50, cuando al pasar por una mala etapa económica y la necesidad de alimentar a sus 3 hijos, empujó a la mujer, Justa, a contar la historia de todos los rincones de la ciudad a quienes la visitaban, a cambio de su voluntad. Sin ella ser consciente, hizo historia convirtiéndose en la primera guía turística de Peñíscola.
   Esto permitió a la familia llegar a comprarse el terreno donde construirían su casa y posteriormente decorarían con conchas de la zona, adquiridas del intercambio por tabaco con marineros. Posteriormente, también abrió la primera tienda de recuerdos que se conoce de Peñíscola.


Faro de Peñíscola
Peñíscola ofrece muchos lugares donde poder disfrutar de vistas panorámicas de la ciudad y el mar , pero uno de los mejores lugares es sin duda el Faro de Peñíscola. si no te quieres complicar la vida puedes contratar un free tour.