Olvera
Olvera se encuentra en la Sierra Norte de Cádiz, en una encrucijada de caminos entre las provincias de Cádiz, Málaga y Sevilla.
Tiene una estampa inconfundible de casas encaladas y calles empinadas que desembocan ante dos obras maestras de las que presume este municipio: La Iglesia Parroquial Nuestra Sª de la Encarnación y el Castillo.
El antiguo trazado ferroviario Jerez-Almargen, que nunca fue usado, se ha convertido en uno de los atractivos de naturaleza mas destacados: La via verde de la Sierra. Cabe destacar El Peñón de Zaframagón, declarado Reserva Natural en 1989, en el que se da la mayor concentración de buitres leonados de la comunidad.
Dentro de la gastronomía merece la pena probar guisos de caza, sopas pegas, solomillo relleno, chacinas, tortas del lunes, sin olvidarse la principal riqueza: El aceite de oliva con la categoría de denominación de origen.
Sus orígenes se relacionan con el municipio romano de Ilippa, de ahí el gentilicio de ilipenses con que también son conocidos los habitantes de Olvera.
Su nombre actual proviene de Olivera, al encontrarse rodeada por numerosos olivos.
El núcleo inicial de la población nace al amparo de una gran fortaleza medieval que ocupa un lugar estratégico en estas tierras gaditanas, ya que formó parte de las líneas defensivas entre el reino de Granada y los dominios cristianos. Será ocupada por las tropas cristianas de Alfonso XI en 1327, posteriormente pasará a formar parte del señorío de los Pérez de Guzmán, y más tarde al de los duques de Osuna, que ostentarán la titularidad de la villa hasta el siglo XIX.
Tuvo un protagonismo destacado durante la Guerra de la Independencia, ya que aquí se acuartelaron tropas del ejército francés que eran frecuentemente hostigadas por partidas de guerrilleros naturales de la zona.
En 1877 el rey Alfonso XII le concede el título de ciudad.
Es la estampa típica de Olvera. Más que una iglesia parece una gran catedral con sus dos estilizados torres gemelas.
Construcción del siglo XII, conservada en muy buen estado y que fue clave en el sistema defensivo del Reino Nazarí de Granada. Fue conquistado por la Cristiandad en el año 1327.
Calle Carnero y Barrio de la Villa
Ayuntamiento
Realmente el ayuntamiento es de planta clásica y austera ya que su aspecto actual data de los años 60 del año pasado, pero su aspecto se ve embellecido por tener la impresionante iglesia atrás.
Santuario de Nuestra Señora de los Remedios
Cojo el coche y me dirijo a Setenil de las bodegas, Hago una parada en el templo queestá a las afueras de Olvera.
Su término municipal está situado al nordeste de la provincia, en la continuación de la Depresión de Ronda, y presenta un paisaje de suaves ondulaciones de cultivos de cereal y olivos, atravesado por el río Guadalporcún.
El pueblo se ubica en una pendiente que baja desde el Castillo al lado del curso del río. Su principal atractivo lo constituye el entramado urbano por su belleza y originalidad, sobre todo la parte baja, en la que las casas aprovechan, a modo de viviendas semitrogloditas, el abrigo de las rocas del tajo creado por el río. Tienen interés también el Castillo fortaleza y la Iglesia de la Encarnación. Siempre paralelas al río, Cuevas del Sol y su hermana las Cuevas de la Sombra, Jabonería y Cabrerizas (escenarios de aventuras de bandoleros reales y de ficción), Calcetas, Calañas y Herrería, una de las calles más bonitas de Andalucía, como la definió algún escritor.
De origen romano, aunque las primeras noticias que se tienen de un asentamiento estable de población son de la época árabe. Los musulmanes levantaron la fortaleza de Xatanil que formaba parte de la Cora Takurunna, con sede en Ronda.
Tras la conquista cristiana por los Reyes Católicos en 1484, pasa a ser villa de realengo.
En el año 1630 y tras numerosos pleitos consigue liberarse de la jurisdicción de Ronda.
Tendrá un importante papel en la lucha de guerrillas contra el ejército francés durante la Guerra de la Independencia.
Calle Cuevas del Sol
Esta calle, que recibe este nombre por tener el sol de cara prácticamente todo el día, es la más conocida y transitada del pueblo. Hoy hay mucha gente pues he llegado a la hora de comer.
La Calle Cuevas de la Sombra, que se caracteriza por estar cubierta por una gran roca suspendida entre dos hileras de casas que no deja pasar ningún rayo de sol.
Desde este mirador, situado en lo alto de un peñón, tendrás unas fantásticas vistas panorámicas de todo el entramado urbano en el que destacan las casas blancas encaladas sobre la ladera de una colina presidida por la Torre del Homenaje, la Muralla y la iglesia de la Encarnación.
Detrás del mirador se encuentra la Ermita de Nuestra Señora del Carmen, un templo del siglo XVIII que alberga en su interior la imagen de la patrona del pueblo.
Estas calles definen el hábitat troglodítico de un pueblo que hace del blanco de sus fachadas y el ocre de la piedra sus señas de identidad.
Pasear por estas calles -cueva bajo estas piedras ancestrales es una sensación que nos adentra a un mundo irreal a medio camino entre la química mineral y la literatura romántica, porque sólo en Setenil de las Bodegas puedes pasear bajo la lluvia sin mojarte, o empaparte de agua filtrada cuando no llueve desde hace días.
Este plaza, a la que puedes acceder por las escaleras de la calle Herrería, está rodeada de edificios de fachadas blancas entre los que destacan el Ayuntamiento y la Oficina de Turismo.
El Mirador del Lizón, situado a los pies de la Torre del Homenaje, en una posición privilegiada, ofrece unas fantásticas vistas del pueblo y es otro de los lugares que ver en Setenil de las Bodegas imprescindibles.
La panorámica desde este punto es diferente a la del mirador del Carmen, permitiéndote ver las casas y calles configuradas a diferentes niveles de altura, desde una perspectiva lateral, por lo que también merece mucho la pena su visita.
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