lunes, 8 de junio de 2026

Pueblos Blancos, Arcos de la frontera



Arcos de la Frontera

 Dicen que es la puerta de entrada a la Ruta de los Pueblos Blancos. Existen huellas de sus primeros pobladores prehistóricos y romanos en el yacimiento de la Sierra de Aznar, pero a quien debe la ciudad su impronta y actual fisonomía es a la cultura musulmana.
 
  Por estrechísimas y empinadas calles y bajo antiguos arcos, en  su casco antiguo, declarado Conjunto Histórico, se conservan joyas monumentales como el castillo de los Duques (s. XV), la Puerta de Matrera (ss. XI-XIV) y los restos del recinto amurallado, sus palacios y casas señoriales, la basílica de Santa María, la iglesia de San Pedro, además de numerosos templos, capillas y conventos.



 Casco Antiguo
El casco antiguo de Arcos de la Frontera es un laberinto de calles estrechas y empinadas que desembocan en plazas pintorescas y miradores impresionantes. Pasear por este barrio es como viajar en el tiempo, con casas encaladas adornadas con coloridas flores y balcones de hierro forjado. En el centro la Puerta Matrera.
 
    


El Castillo de los Duques
  En lo más alto del pueblo se encuentra el Castillo de Arcos, una fortaleza de origen árabe reconstruida en el siglo XV. Aunque es de propiedad privada y no se puede visitar el interior, el exterior del castillo y las vistas panorámicas desde su ubicación son impresionantes y bien merecen una visita


Plaza del Cabildo y mirador de la Peña Nueva en obras


Parador  Mirador de la Peña Nueva
  Entro  a tomar un café para disfrutar de las mejores vistas de Arcos y sus alrededores, ya que el Mirador de la Peña Nueva está cerrado. Desde aquí, puedo contemplar el impresionante paisaje del valle y el río Guadalete, así como la silueta del casco antiguo de Arcos recortada contra el cielo.



 Basílica Menor de Santa María de la Asunción
  Uno de los monumentos más emblemáticos es la Basílica Menor de Santa María de la Asunción, situada en la Plaza del Cabildo. Su impresionante fachada y su torre ofrecen una vista espectacular del pueblo y los alrededores.


  Esta iglesia, construida sobre una antigua mezquita, presenta una mezcla de estilos gótico, mudéjar y barroco.
 


Las Reliquias daban prestigio a la iglesia y le daban preponderancia frente a otras iglesias y conventos.


 Iglesia de San Pedro, su gran competidora


La Iglesia de San Pedro es otro de los tesoros arquitectónicos de Arcos. Con su majestuosa torre y su interior ricamente decorado, esta iglesia del siglo XV es un excelente ejemplo del estilo gótico andaluz. Además, su ubicación elevada proporciona otra magnífica perspectiva del valle del Guadalete.


   

El círculo mágico
  Se trata de una figura geométrica que descrita de dentro hacia afuera, es un círculo dentro de un cuadrado. Este cuadrado, a su vez, se halla dentro de un suelo de baldosas que sugieren, combinando los colores blanco y gris azulado, una cruz de cuatro aspas. Todo ese conjunto se enmarca con un círculo constituido de piedras blancas y rojizas. Las blancas llevan marcadas las constelaciones.
  Las piedras blancas podrían representar el cielo, de ahí las constelaciones grabadas en ellas. Las piedras rojas, el mundo terrenal, de ahí el color tierra rojizo. El hueco que hay en el centro del círculo bien pudo haber servido para recoger los líquidos que se derramasen en los actos religiosos.
  Todavía las gentes de la localidad recuerdan cómo, cuando nacía un niño y se le llevaba a la iglesia para su bautismo, también se le llevaba al círculo en donde se hacía un rito para librar al bebé de todo tipo de males, dando al círculo una categoría de espacio protector.

            

 Palacio del Mayorazgo
   El Palacio del Mayorazgo es una elegante mansión del siglo XVII que hoy alberga el Centro de Interpretación del Romanticismo. 


 
El Callejón de las Monjas es un icónico y estrecho pasaje empedrado en el casco antiguo de Arcos de la Frontera, famoso por los tres arcos de piedra que lo cruzan por arriba.
 El Convento de las Mercedarias Descalzas, el único de clausura que queda en la ciudad.

    


   Una de las calles más pintorescas y fotografiadas de Arcos de la Frontera es la Calle Cuna. Esta estrecha callejuela, con sus casas encaladas y decoradas con flores, es un lugar perfecto para disfrutar de la atmósfera típica de los pueblos blancos andaluces.


Mirador de los Abades
Llegar hasta los Abades representa callejear por las sinuosas y laberínticas calles de la zona alta de Arcos.




El pueblo desde las afueras

 


                             





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