jueves, 8 de marzo de 2018

OPORTO, paseo urbano.


      Es la almendra central de la ciudad. La torre de los Clérigos me servirá de referencia para patear la zona y conocer esa parte de Oporto.

            Salgo del hotel y comienza el "sube y baja". Lo siento por mi rodilla.
      La humedad es tal dentro de las casas, que no les queda más remedio que usar el "tenderete" de fuera para airear la ropa. ¡Demasiado!

        La iglesia de San Ildefonso. Leo en su indicación, que es barroca del XVIII .
      Me llama la atención los dos campanarios y los azulejos con la vida del santo. En la puerta una cruz de madera, me avisa de que la Semana Santa se acerca.

      Muy cerquita, está la Plaza de la batalla, donde se reunirán las mujeres hoy por la tarde, 8 de marzo, y en ella el teatro nacional. Toda la calle está empedrada.                           



        Es inconfundible y así no me desoriento. La iglesia y la torre de los Clérigos.
    Y cómo no, baja y sube.

          

        Es del XVIII y mide unos 75  metros. Se puede subir, pero hoy, no estoy para colas ni para 300 escalones
                            
  
          "Porto Calen", creo que le da el nombre al país: Portugal.
     A los habitantes de Oporto, se les llama "tripeiros". Este curioso gentilicio viene de sus batallas contra Napoleón. Debido a la escasez de comida, el ejército se llevaba todo el alimento y  los porteños tuvieron que comer las tripas de los cerdos; de ahí el sobrenombre.      

        La iglesia del Carmo y la plazuela. Uno de estos tranvías llega hasta mi hotel. Por si acaso...


         La verdad es que son dos iglesias: la iglesia del Carmen y la de las Carmelitas. Justo en medio la casa más estrecha de Oporto. Se distinguen dos ventanas y una puerta.
        La de la izquierda es la de las Carmelitas. Iglesia del XVII y barroca.
        La de la derecha es la del Carmen. Un poco posterior, del XVIII y estilo barroco- rococó.

                                               Y ahí están los azulejos en su costado.

                                           El tranvía me sigue a mí o le sigo yo al tranvía...

        De esta iglesia ya tenía referencias. Es la iglesia convento de San Francisco.
   Tiene su origen en XIV, por lo que contiene elementos románicos, góticos y como veis en la fachada barrocos. Creo que le llaman el barroco Joanne portugués.
                               
      
         Dentro me sobrecoge su riqueza. Nunca había visto algo así. Está recubierta de panes de oro. Dicen que hasta media tonelada. 


       Debajo del convento, que está anexo y renovado, tras su destrucción en las guerras, están las catacumbas, donde están enterrados los nobles de la ciudad. con lo que costaba su sepultura, contribuían al mantenimiento  del edificio.

      Justo al lado del convento que se ve a la izquierda, está el Palacio de la Bolsa. Me junto  con un grupo de franceses que viajan en autobús y me " cuelo" con ellos. La verdad, que lo que más me interesa de este edificio, es la sala árabe.
      
           Por lo que oigo y entiendo a la guía, es una réplica de algunas dependencias de la Alhambra granadina. Hoy la utilizan para recepciones y eventos políticos.

        Aquí está la estación de ferrocarril de Sao Bento. Centro de comunicación con otras ciudades importantes de Portugal y de España.

     En el vestíbulo se encuentran los famosos azulejos sobre la historia del país y estampas de la vida cotidiana.


                                                    Y más de azulejos, la iglesia de las Ánimas.

   
              Y la iglesia de los Congregados o mejor de San Antonio de los Congregados.

                               

         La catedral o la Sé como la llaman los lusos. Es del XII y XIII, de estilo románico. Desde su atalaya hay una buena vista de Oporto.         
       
          
      Merece la pena su claustro. Es posterior XV y de estilo gótico. Los azulejos decoran sus paredes. He tenido que pagar para visitarlo.                  

     En la ribera de Vila Nova de Gaia en un alto sobre el Duero está el Monasterio da Serra do Pilar.
Su arquitectura circular es más propia de edificios civiles que religiosos. Por su situación estratégica fue requisado en diversos momentos de la guerra contra Napoleón.

       Por su estructura circular, su claustro, así como la iglesia son Monumentos Nacionales. Aquí también se paga.

                                                           Y ya vale de monumentos...



miércoles, 7 de marzo de 2018

OPORTO, las dos Ribeiras


        Hoy tengo previsto caminar por las dos Ribeiras del río.
      Salgo del hotel y voy paseando por la zona amurallada, entre el puente de Louis I y el del Infante.
Las casas se aprietan para no despeñarse. Voy cuesta abajo, descendiendo paralelo al funicular.

        No hay mucha gente, paseando. Paso  el puente de Louis I y entro en la rua de la Ribeira.
Parece la plaza del cubo. Numerosos restaurantes tienen aún las persianas bajadas y las mesas de la terraza recogidas.
                                            

          Me dicen que estas casas son muy caras. Aquí, no se ve casi ropa tendida; será verdad.
     Es un espectáculo, que a pesar de haberlo visto muchas veces, no deja de impresionarme.

        Paseo durante media hora larga. Me siento en una terraza que acaban de abrir y tomo un café.
Sigo mirando para todos los lados, pues este panorama no tiene desperdicio.   

                            He vuelto al atardecer. Las terrazas y los turistas se empiezan a animar. 

                                                   Cruzo  por el puente a la otra orilla.
                                            
         

                        Ésta es la otra orilla. No es Porto, es Vila Nova de Gaia. ¡Qué curioso!

     Es la ribera donde se encuentran todas las bodegas que hacen honor a este rico vino de la ciudad.

                Es mediodía y después comeré en alguna tasca de la zona. Por aquí veo varias.    

                                  Visito una bodega con derecho a charla cultural y degustación.

                                             Sólo he probado  estos dos vinos. 
El rojo se toma como aperitivo. Por eso lo bebo primero. Está rico y es un poco afrutado.
El más oscuro se toma tras la comida. Algunas personas lo acompañan con un dulce.
                                       
    
                                                                Me voy a comer...

martes, 6 de marzo de 2018

OPORTO, el Douro cuando anochece


       Anochece poco a poco y en silencio. Así son los portugueses. Estoy en el puente Louis I, una buena atalaya desde donde despedir al sol. Pero me tengo que dar la vuelta, porque estoy mirando al este.

        Comienzo a caminar por encima de la ribera de Porto. Algunos turistas cámara en mano, han pensado lo mismo que yo.
 
El funicular asciende desde la base inferior del puente y del río. Una buena manera de llegar descansado a la Sé.
   

      Al fondo, en la ribera de Vila Nova de Gaia, el monasterio de la Serra del Pilar empieza a iluminarse y adquirir colorido.    

           Desde el centro del puente, mientras camino hacia la otra orilla, el Duero  busca el Océano.

              He subido hasta el mirador del Monasterio para tener la perspectiva del puente.
                                                             ¿Bonita foto, verdad?

                                                  El Douro y el Océano se abrazan. Hace fresquito.





OPORTO, los puentes del Douro.




    Alguien me dijo que la mejor forma de empezar a conocer Porto es a través de su arteria central. 
Ha amanecido un bonito día y me "embarco" en el San Telmo.

      En la travesía me acompañan unos turistas rusos, que enseguida ocupan los asientos. En cubierta, podré disfrutar mejor del paisaje. 

      El barco asciende hasta el primer puente que comunica ambas orillas. Es el puente de Freixo, el que està más al este de la ciudad.
     La corriente es tranquila y apenas sopla una suave brisa.
Puente del Infante don Enrique

        Son seis los puentes que cruzaremos hasta llegar a la desembocadura. Me fijo en las distintas estructuras y composición de estos "comunicadores". ¡Curioso!
   El del fondo, de cemento, es el puente del Infante don Enrique, el más moderno del 2003. Este es por el que entré ayer a esta ciudad.

  Dos puentes de estructura metálica: el puente de María Pía diseñado por un socio de Eifel en 1873 y el puente  de San Joao, por el que sólo circulan trenes.

       
Puente de María Pía

       Observo la parte amurallada de la ciudad de Porto. La están preparando para nuevas construcciones. ¿Casas de millonarios?



    Las casas coloreadas por el pincel de un niño se superponen unas a otras en un forzado equilibrio.

       Y ahí está el puente de Louis I, la joya de la corona y 385 metros de altura.
Por arriba solo circula el metro y peatones.
Los coches van por abajo, también con aceras para caminar.


Puente de Louis I

       Sigo observando la margen derecha del Douro. Es la Ribeira de Porto, foco turístico y de animación de la ciudad. Colorido y ropa tendida.

        El último puente, cerca de la desembocadura en el Atlántico.
Es el puente de Arràbida, el más largo de la ciudad.
Puente de Arrabida

        He seleccionado esta foto aérea de la desembocadura del río. ¡Espectacular!

     De vuelta al puente Louis I, por la margen izquierda del río.
  Atracaremos en la otra orilla, en Vila Nova de Gaia. Huele a vino de Oporto.           
                                  
                                   

     Es la Ribera de las bodegas y los chiringuitos turísticos.

                                           Propaganda turística de los famosos "caldos".


      Los rabelos son barcos tradicionales de Oporto que eran utilizados desde antiguo, para llevar las barricas de vino de Oporto desde los viñedos hasta Vila Nova de Gaia. 
Un original rabelo