lunes, 10 de octubre de 2022

Burgos, de la Rivera del Duero al Arlanza: Silos y el cementerio de Sad Hill


    De vuelta del sendero del Desfiladero de Yecla, tengo intención de visitar el Monasterio. Al lado del aparcamiento donde he dejado el coche, se encuentra el convento de frailes benedictinos. 
  Santo Domingo de Silos es una pequeña población que creció alrededor del monasterio benedictino que le da nombre. Se encuentra en la comarca de la Sierra de la Demanda de la provincia de Burgos.

Monasterio de Silos


                  

  Mientras contemplo la fachada y la imponente secuoya aparece un fraile con unas cestas. Hablo con él y me dice que se dirige al huerto. Lleva allí desde 1955, cuando tenía once años. También me  dice que es feliz.


  El convento no es visitable, así que voy hacia la iglesia de San Sebastián . Muy lamentablemente, la iglesia románica de Silos desapareció casi completamente hacia 1751 debido a la reedificación y sustitución por un templo neoclásico.
  La encuentro cerrada, una pena, y ya sólo me queda la visita al claustro.

                                   

   Cerca de la entrada en la parte trasera de la iglesia, está este lavadero utilizado ya en el medievo.
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  Recojo el ticket y entro en la joya de la corona del Monasterio. Afortunadamente  el claustro está completo. Es de finales del siglo XI y todo el XII.
 Consta de planta cuadrada irregular y dos pisos de arquerías sobre columnas pareadas(por pares).



 
    Los techos mudéjares me hacen mirar para arriba y el famoso ciprés cantado por Gerardo Diego permanece en el jardín del claustro.


 Además de los pilares, bancos, arcos y columnas, lo más destacable por su arte y simbolismo son los 64 capiteles del claustro bajo, con una colección  de encestados, zarcillos, acantos, sirenas, arpías, grifos, leones, centauros, dragones y aves fabulosas. 

 

   También destaco los arcos entre el claustro y la sala capitular, perteneciente a comienzos del siglo XII, aunque pienso que se encuentran muy restauradas o, más bien, casi reconstruidas. 

                      

    Y en cada esquina dos relieves. En total ocho grandes relieves o estaciones que las adornan.
    Son  escenas del final de la presencia de Cristo en la tierra tras su muerte y Resurrección.


                                     
                                      La Virgen de Marzo aparece en una de las esquinas.

 Y aquí está Santo Domingo de Silos sustentado por tres leones. No es un sepulcro : creo que se llama cenotapio, según la guía. Pero las explicaciones del código QR hablan de la tapa del sepulcro.
      
          

                       Ésta es la puerta que se conserva de la entrada a la antigua iglesia románica: creo que es su último reducto.

   Y no podía faltar la botica. Una señal del cuidado médico de los benedictinos para con sus monjes, sus sirvientes, vecinos de Silos y peregrinos... El alambique de la derecha me recuerda al licor benedictine.
 

          Salgo y me doy una vuelta por el pueblo. Me tomo una cerveza y una botella de "licor benedictine" me trae recuerdos de juventud.
    Menos los bares y el claustro, casi todo está cerrado. Bien empezamos.


  

 A la salida del pueblo de Silos unos carteles me anuncian el famoso lugar cinematográfico de los años 60. El Cementerio de SAD HILL (Colina Triste) El bueno, el feo y el malo.
    El verano no fue bueno para el paisaje que me lleva hasta el cementerio. Un incendio acabó con centenares de encinas y sabinas. Dan ganas de llorar.


Tras unos kilómetros de ceniza y pista forestal llego a la cima de la paramera y en la otra vaguada obsevo un valle más verde. He llegado. Un cartel me lo recuerda.



           Me siento como un invitado al "spaguetti westerm" o mejor un especialista.



¡Bonito espectáculo!


The End







                      






Burgos de la Rivera del Duero al Arlanza: Caleruega y el desfiladero de Yecla


   Salgo de Madrid temprano. Quiero aprovechar el día y no encontrarme con atascos en la salida de la N-1. Mi primera parada es Caleruega en pleno camino del Cid.

Caleruega (lo leo en la guía y refresco algún conocimiento)
   Aquí nació en 1170 Santo Domingo de Guzmán, fundador de la Orden de los Predicadores (Dominicos). La importancia de esta orden religiosa hizo que a lo largo de los siglos Caleruega creciera gracias a su Monasterio, iniciado en 1266 por orden de Alfonso X el Sabio y a los privilegios otorgados por los reyes.
 El señorío de las monjas sobre Caleruega dura hasta los cambios del siglo XIX (desamortización de Mendizábal)
A la salida, o entrada según se mire, del pueblo, me encuentro con la estatua ecuestre del Cid y toco la corneja, símbolo de buena suerte según el Cantar de Mío Cid.
 

     Dejó el coche en la parte baja del pueblo y subo la pendiente hacia la plaza para ir bajando el desayuno.         
  
El Torreón de los Guzmán, venía buscándolo.
  Está ubicado en el interior del convento de Santo Domingo, cuenta con cuatro plantas de altura y hoy en día, ha sido acondicionado como sala de exposiciones
  Es una Torre defensiva del siglo XII, que formaba parte de un cinturón de construcciones a lo largo de la ribera del Duero. 

        

     Tiene planta rectangular, 17 metros de altura y muros de hasta 2 metros de grosor. El torreón, junto a la desaparecida muralla de Caleruega, formaba el núcleo defensivo del pueblo. 
    , la puerta con arco de medio punto y, sobre todo, la bella ventana de arco mozárabe del primer piso. Las almenas son un añadido reciente de mediados del siglo XX.

  

 Los dos blasones o escudos esculpidos en la fachada principal (de los Aza y los Guzmán), me llaman la atención.

    Salgo a la plaza trasera y me encuentro con El Real Monasterio de Santo Domingo de Guzmán, en el que se sitúa el sepulcro de la Infanta Leonor de Castilla, hija de Alfonso X. Está cerrado por la hora temprana.

   



   Salgo de Caleruega y sigo conduciendo en este día soleado camino de Silos. Quiero recorrer el desfiladero, pero en vez de llegar en coche, prefiero hacer el corto sendero que parte de Silos. Aparcaré cerca del Monasterio y  volveré hacia atrás. Hace un buen día y es temprano.
   Tenía que pasar por aquí, por eso vuelvo andando: El Desfiladero de Yecla
Remonto el Arroyo del Cauce, afluente del río Mataviejas. El pobre arroyo está obligado a cruzar la sierra de las Mamblas horadando su piedra caliza. y ha hecho muy bien su trabajo.
                      
                 V

   Tras el sendero aparecen los carteles que abren la puerta del desfiladero. El trayecto es corto y está preparado con unas pasarelas metálicas que facilitan el acceso. El arroyo  lleva poco agua. Dichosa sequía. Sin apenas agua, no impresiona tanto.

                        

      Por hoy ya he cumplido. Han sido unos 7 km de ida y vuelta, muy tranquilos. La visita agradable.