lunes, 14 de agosto de 2023

Mérida, Emerita Augusta, casa Mitreo, Alcazaba, puente Romano, Arco de Trajano y Templo de Venus

   La casa del Mitreo se trata de otra vivienda construida fuera de las murallas de la ciudad a finales del siglo I y principios del II d.C. Se llama Casa del Mitreo porque se encuentra cerca de los restos del templo dedicado a Mitra.
  

  Su tamaño y la decoración de algunas estancias sugieren sin duda que su propietario era una persona importante, educada en la cultura griega, en la sociedad de Emeritense.


Una de sus habitaciones está cubierta por uno de los mosaicos más interesantes de la ciudad, el mosaico cosmológico. Encarna la percepción del mundo y las fuerzas naturales que lo gobiernan, así como algunas actividades humanas.









 Desde la Casa de Mitreo a través de un largo pasillo rodeado de cipreses, se llega a un espacio abierto en el que se pueden ver diferentes tipos de ritos funerarios y las diversas formas en que los emeritenses han conmemorado a sus muertos a lo largo de la historia.

                     
    
   Estos edificios albergaban las urnas de dos familias, Voconios y Hulios. Se pueden descubrir los restos de dos mausoleos semisubterráneos con bóvedas de cañón construidas en hormigón . Se puede acceder a ellas por unas cortas escaleras. En el interior se pueden ver los arcosolios, que pueden albergar urnas.
     Este complejo funerario data del siglo I d.C.





Bajo hacia el río Guadiana , buscando la entrada a la Alcazaba.



La Alcazaba es una fortaleza que fue erigida en la Mérida musulmana por el emir omeya Abderramán II en el 835 de nuestra era. La finalidad de ese recinto fortificado era múltiple: servir como sede de las dependencias administrativas omeyas y residencia del gobernador local, pero sobre todo fue el filtro de acceso a la ciudad desde el puente romano, el refugio de la minoría árabe durante las reiteradas algaradas locales contra el poder cordobés y la plaza donde se acantonaban tropas del emir, bien para sofocar las revueltas de los mozárabes meridíes, bien para efectuar incursiones de hostigamiento en los reinos cristianos del Norte.



Todo el perímetro de esta extensa alcazaba estaba rodeado por un gran foso, salvo el lateral que da al Guadiana. A tramos se van distribuyendo 25 torres macizas embutidas en la propia muralla. Las torres albarranas, es decir, que se alzan separadas del cuerpo principal de la fortaleza, se erigieron con posterioridad por la Orden de Santiago.
Sus muros, de 2,70 metros de anchura. El núcleo de estos muros es de cascajo, tierra y piezas degranito.


En el patio de este fortín podemos ver restos arqueológicos de época romana: la calzada principal de la ciudad así como los cimientos de la muralla y de una puerta monumental con dos vanos y dos torres.



Otra áreas excavadas de la fortaleza nos muestran restos previos a su construcción: un tramo perfectamente conservado de una calle romana, la misma que se prolonga en la Zona Arqueológica de Morerías. A esta calle da una vivienda romana urbana en la que se aprecian múltiples reformas.


En el interior destaca la presencia de un aljibe, ejemplar único de la arqueología peninsular, ejecutado con piezas de arquitectura decorativa romanas y visigodas. Sobre éste se ubicó una mezquita, de la que se conserva su planta, luego convertida en iglesia. No se conserva el que fuera tercer piso de este conjunto, en el que quizá se ubicara una torre de señales.







Bueno y la visita se acaba. Salgo por donde he entrado.








El nombre en época romana del río que vemos era el de Anas, al que se le añadió posteriormente el prefijo árabe Guad, que significa río. Pues bien, este río tiene un puente, de los más largos de la antigüedad.
El puente está construido en su integridad de hormigón forrado de sillares de granito, compuesto por sesenta arcos de medio punto, tiene casi ochocientos metros de largo y doce metros de alto en los puntos más elevados. Los robustos pilares sobre los que se asientan estos arcos presentan tajamares redondeados aguas arriba en aquellos tramos que podían ser más castigados por la corriente. Además, las pilas de estos tramos están perforadas con arquillos a modo de aliviaderos, con el fin de reducir la resistencia a la corriente de una obra tan robusta como es la de este puente.








Aunque se le conoce como Arco de Trajano, no se le ha llegado a encontrar ninguna relación con el famoso emperador romano, por lo que se le atribuye este nombre a la tradición popular emeritense. También se creía que podría ser un arco del triunfo, pero tampoco se corresponde con la realidad.
Lo cierto es que se trata de un arco monumental romano que era la puerta de acceso a un nuevo recinto sagrado de la villa que precedería a un templo de culto imperial.


Es un arco de medio punto y tiene 9 metros de ancho y 15 de alto, incluyendo los dos metros que están bajo el suelo. En cuanto a materiales, está construido con granito y originalmente estaba recubierto de mármol. Además, como se perdieron las inscripciones y la decoración que había sobre el mármol, no se sabe la fecha exacta de su construcción.



 Se trata de un Templo de Culto Imperial ubicado al fondo de una gran plaza  De la plaza se conservan aún lastras de mármol de su pavimentación así como los muros que la delimitaban, también los dos estanques que flanqueaban al edificio. Debió de erigirse aún bajo el poder de Augusto.
  El templo, de planta rectangular, se alza sobre un alto podio de granito que concluye en molduras. Sobre él asienta la columnata cuyos tambores de granito estuvieron estucados y pintados. Esta columnata rodea todo el templo. En su frente, al sur, presenta seis columnas sobre las que asentaba el tímpano. Una escalinata, de la que sólo se conserva la subestructura, servía de acceso a la cella. En una exedra que segmentaba la escalinata puede que se ubicara el altar.
  Su estado de conservación excepcional se debe a que, durante siglos, el templo sirvió de cimiento y armazón del palacio renacentista del Conde de los Corbos, del que se conservan aún algunas partes. En dicho palacio se ha habilitado un centro de interpretación  en torno a la importancia del edificio en época romana y sus usos posteriores. 


                   

















































































































zgb








Mérida, Emerita Augusta, teatro, anfiteatro, Museo, Circo y Acueducto

   Llamada antiguamente Augusta Emérita fue fundada en el año 25 a.C. por el emperador Octavio Augusto como colonia romana para la jubilación de legionarios. Hoy en día, se conservan importantes restos arqueológicos de la época como acueductos, mauseolos, puentes, circo, anfiteatro…
   Con la entrada al “Conjunto Monumental” puedo visitar magníficos edificios como el Teatro, Anfiteatro, Circo, zona arqueológica de Morería, Alcazaba, la Casa del Mitreo, Columbarios, y la Cripta de la Basílica de Santa Eulalia.

 



Teatro Romano
   Aunque los romanos no eran muy aficionados al teatro, una ciudad de prestigio no podía dejar de contar con un edificio para los juegos escénicos. El de Augusta Emérita fue especialmente generoso en su cabida: unos 6 mil espectadores. Estos se distribuían de abajo a arriba según su rango social en 3 sectores de gradas: caveas summa, media e ima, separados por pasillos y barreras. Además se accedía con facilidad a todas las gradas desde escalerillas distribuidas de manera radial. A través de pasillos se llegaba a las puertas de acceso o vomitorios.
 


  El espacio semicircular donde se ubicaba el coro, la orquesta, luce un suelo mármol fruto de una reforma tardía. Tras la orquesta se eleva el muro del proscenio, de exedras circulares y rectangulares. Sobre él se desplegaba la escena. Originalmente era un entarimado de madera bajo el que se distribuían todos los artilugios de la tramoya.




      

Anfiteatro
   Se inauguró en el año 8 a. C. En él se celebraban juegos gladiatorios y luchas entre animales o entre hombres y animales.
   El graderío, dividido  también en tres sectores, ima, media y summa cavea, se construyó, en parte, sobre la misma colina que el del teatro.
   Se construyeron dos tribunas. La del oeste estaría reservada a las autoridades y la del este a la persona que financiaba el espectáculo.
   La arena, de forma elíptica, era la zona donde se desarrollaba el espectáculo. En su centro se cavó una gran fosa sobre la que se han vertido numerosas opiniones. Probablemente estuvo cubierta con un entarimado y su interior sirvió para almacenar las jaulas de las fieras y material escénico.
   Dos largas galerías permitían, además del acceso a las gradas, la entrada de los gladiadores a la arena. A ambos lados, se abren habitaciones, posiblemente, para uso de los gladiadores aunque algunos investigadores las consideren reservadas para las fieras e incluso, una de ellas, pudo haber sido un espacio de culto religioso dedicado a Némesis, diosa protectora de los gladiadores.

                         

ç



 Museo de arte Romano
   Este museo es obra de Rafael Moneo. Tiene a mi parecer unas  dimensiones colosales, con  arcos de medio punto y  el empleo de ladrillo y hormigón. Me ha recordado, salvando las distancias, a las Termas de Diocleciano en Roma.
   En su interior puedo ver una de las mejores colecciones de escultura romana y de mosaicos de la península. 
  también me ayuda a comprender cómo funcionaba una gran ciudad romana y cómo era la vida diaria de los primeros emeritenses.
  En su cripta encuentro, entre otros vestigios, restos de viviendas extramuros decoradas con interesantes pinturas así como algunos enterramientos.







          Circo romano
   El circo romano de Mérida es un antiguo recinto para carreras de carros ( bigas de dos caballos y cuádrigas de cuatro) que construyeron en la  Augusta Emérita  a principios del siglo I d. C., pocas décadas después de la fundación de la ciudad.  Tiene una planta ovalada de unos 440 m de longitud por 115 m de ancho, fue uno de los más importantes de todo el Imperio Romano después el Circo Máximo de Roma. 
  Desde 1993, el circo es Patrimonio de la Humanidad según la Unesco.


 Acueducto de los Milagros
  Esta conducción transportaba el agua desde el embalse de Proserpina hasta Augusta Emerita. La obra era subterránea hasta llegar a un depósito en el que se decantaba el agua de las impurezas que arrastraba.   Desde este punto, se levantaba una potente arquería que salvaba el valle del río Albarregas. Sus  arcos se realizaron combinando granito y ladrillo.
   


El apodo de los Milagros parece que viene de la resistencia al paso de los tiempos y conservarse en buen estado.