domingo, 29 de marzo de 2026

Castellón, Vinaroz

                        

               Viajo en mi coche hasta Vinaroz, en el Levante español con su Costa Dorada. Es el destino que he conseguido con el Imserso.             

                 y la s

El hotel está muy bien para lo que yo exijo: tranquilidad, comodidad y limpieza. Ya veremos que tal está, los desayunos y las cenas. Aprovecho los días para viajar por los alrededores y no suelo comer en el hotel.

                    

 El día, la tarde mejor, está un poco gris y amenaza un poco de agua. Me doy una vuelta pues no conozco el pueblo. El Paseo de Colón recorre el frente litoral en la parte central del municipio y es, sin duda, el centro neurálgico de la ciudad. La lluvia modifica un poco el paisaje. Otro día lo veré con sol.


Lo prometido es deuda. Y sí, el paseo me parece distinto


¡Qué cara de felicidad!


Las playas están separadas por espigones que garantizan buena mar casi todo el año,
La playa Fora del Forat y la Playa del Fortí me parecen las más bonitas por su arena blanca y su agua transparente y cálida.


  El paseo de Colón me lleva a la zona norte. Cruzo el río Cérvol y el paisaje se vuelve más salvaje y natural. Me parece un precioso espacio para desconectar.  Vinaroz posee un cordón de pequeñas calas conectadas por pasarelas y senderos que sortean acantilados rojizos de postal. No muy grandes, pero muy bonitas.

      

LOs más pudientes se han dado cuenta de estos lugares espléndidos. Alguno sacó su barco del mar y lo convirtió en su hogar. ¡Curioso!
                        

  Por la tarde camino en sentido contrario, hacia el sur, hacia Valencia.
   La Foradada es la cala más famosa y también una de las más amplias, pero son infinitos los rincones para descubrir en esta zona. Observo que junto a estas playas es fácil aparcar y en apenas unos escalones puedo encontrar un pedacito de paraíso formado por el mar y las rocas. Ideal para disfrutar de una tarde de verano.




   Dejo el litoral y pateo el casco central de Vinaroz. El monumento más destacado  es su Iglesia Arciprestal de Nuestra Señora de la Asunción. Situada en pleno centro histórico. Por fuera me encuentro con una preciosa iglesia de raíces góticas y posteriores influencias barrocas.


   Leo en mi guía que aunque a primera vista el edificio pueda parecer sobrio y sencillo por su uso defensivo como fortaleza en el siglo XVI, recientes restauraciones han recuperado las monumentales pinturas de sus muros exteriores que crean ilusiones ópticas y falsos volúmenes, algo insólito y muy poco frecuente en el arte de la zona. Me parece un poco excesivo este apunte.

                       

                             Su interior...

Muy cerquita está el mercado de Vinaroz, todo un templo de la gastronomía. Me dice un vendedor de la ONCE, que está en la puerta, que a diario, las barcas de la zona descargan los mejores pescados y mariscos. Observo por lo que me cuenta que está orgullosos de su pueblo. Vinaroz, me dice, también es tierra de huertas que puede presumir de los mejores tomates y alcachofas o de embutidos preparados siguiendo recetas ancestrales. Se me hace la boca agua sólo paseando entre sus puestos.
  
  


  

Además, el mercadotiene una bonita  arquitectura. Construido en 1928, se encuentra en el solar que antaño ocupaba el convento de San Telmo y responde a la estética morenista mediterránea que tanto triunfó en la región valenciana a principios del siglo XX. Destaca su luminosidad y el uso del hierro que tanta vigencia tendría todavía hoy en día.


Hoy el convento se utiliza como sala de exposiciones. Se nota que la Semana Santa se acerca...

            

La Calle Mayor siempre tiene ambiente. Se trata de la principal arteria de la ciudad, la que une el mar con la Iglesia Arciprestal, y donde están las tiendas "chics".

 

    Encuentro edificios modernistas como la Casa Giner o la Casa Sendra. la Casa de la Vila, el antiguo ayuntamiento de Vinaroz, que es uno de los edificios más antiguos de la ciudad de los que han llegado hasta hoy. 


  Si la pesca es una actividad fundamental para entender el día a día de Vinaroz, buena parte de ello se debe a su famoso langostino con denominación de origen. Y es que el langostino de Vinaroz es uno de los más valorados en todo el mundo por su aspecto, su textura y, por supuesto, su sabor.

          

   En Vinaroz están tan orgullosos de este excepcional producto, ¡que hasta le han dedicado un monumento en una de las plazas del municipio! A finales de mayo, en la ciudad se celebran las jornadas dedicadas al langostino y se pueden degustar casi en cada rincón de Vinaroz. Yo me conformo con ver atardecer con él.


  Aprovecho una tarde que invita a hacer un recorrido turístico y visito la Ermita de la Misericordia, que está en las afueras , unos 10 kilómetros de Vinaroz. El GPS me lleva...yo ya estoy un poco mayor.

En un cerro la diviso y cuando llego parece un desierto. Todo para mí. Creía que era un lugar obligado, de peregrinación...
            

Para seguir con la dinámica, está cerrada.

Justo en el mismo centro se encuentra el Poblado Ibérico Puig de Vinaroz. Me acerco caminando...


  Hago un recorrido circular, y me defrauda un tanto. Esperaba algo más; tal vez sea mi incultura en arqueología.
          

                                                    Eso sí, las vistas me3recen la pena.












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