domingo, 29 de marzo de 2026

Maestrazgo, Ruta del silencio.

 

La ruta silenciosa

  El camino discurre como una vieja arruga sobre la piel de una tierra marcada por el silencio y el misterio; a primera vista, parece un territorio agreste y accidentado, pero  pronto se revela al visitante como un Edén cautivador: granjas solitarias, caminos estrechos que se abren a senderos sobre la piedra, ríos frágiles y huérfanos, montañas que se alzan y rozan el cielo, huertos que visten los cauces de ríos y barranqueras, pueblos que se asientan como un manto en las laderas o que dominan el precipicio, palacios, torres, ermitas, telares, molinos, animales que vuelan libres, otros reptan y algún otro trepa por los precipicios rocosos… Un paisaje de equilibrio entre naturaleza e historia en un entorno apenas transformado.

 

El mirador del Alto Maestrazgo es una de las paradas obligatorias de la Ruta Silenciosa. Es más conocido como el mirador de la cabra porque allí se encuentra el logotipo de la ruta: una imponente cabra montesa macho bautizada con el nombre de " Silencioso" .
El Mirador del Alto Maestrazgo, conocido también como el mirador de la cabra o de "El Silencioso", es un punto escénico destacado en la carretera A-1702 (The Silent Route), cerca de Ejulve, Teruel.



           

Y para disfrutar de la naturaleza , reserve un espacio en su agenda durante el viaje para visitar las cuatro rutas esenciales que ofrece La Ruta Silenciosa: las rutas del el estrecho de Valloré, el nacimiento del río Pitarque y el mirador de los Órganos de Montoro. Las dos últimas han sido declaradas monumentos naturales.

Estrechos de Valloré
Dicen que el secreto del viaje es el trayecto mismo, que la conquista importa poco, que a veces provoca decepción. Con Valloré no le va a ocurrir eso: la culminación es tan maravillosa como el tránsito. Todo allí es un concierto para los sentidos: el sonido del agua que se abre paso en el angosto estrecho, las paredes verticales queriendo alcanzar el cielo, el valle encajado que se guarda como un secreto. Todo ello produce unas sensaciones que desbocan el corazón y desatan la felicidad.



       

El Nacimiento del río Pitarque
La aventura se inicia en el camino, repleto de perfumes y de matorrales. Paralelo, en meandros y saltos, corre un río caudaloso que se embosca en la maleza y fluye vertiginosamente. Al llegar la panorámica es insuperable: el misterio del agua que brota de la peña, su hervor que se desploma en cascada, las
miles de tonalidades que adquiere. Un disfrute para los sentidos


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Los Órganos de Montoro
A nadie le pasa inadvertida esta arquitectura inventada en la roca, está trompetería de piedra, este clamor contundente y vertical. El río avanza con su melodía obstinada que se yergue desde el fondo y resuena por esos tubos, en el eco de los montes quebrados. Los escarpes verticales y las crestas puntiagudas que jalonan la carretera alcanzan aquí su máximo esplendor, dejando ante nosotros panorámicas que nos dejan sin habla y donde cualquier fotografía resultará insuficiente.

                                              
   


   

                                         

             

Otra parada obligatoria en la Ruta Silenciosa es un área de descanso ubicada en el kilómetro 50 de la ruta, donde hay una reproducción de un autobús antiguo que los lugareños solían conocer como “El Caimán” . En esta zona se puede disfrutar del entorno de alta montaña y aprender más sobre la historia de la carretera y de este autobús que recorría, y aún recorre, esta carretera diariamente entre Cantavieja y Alcorisa.


                         




 




 















      




























 


























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