lunes, 2 de agosto de 2010

CRUCERO, MiKonos



Chora, la capital de Mykonos 
 Sin ningún tipo de duda, Chora u Hora, como es conocida la capital de Mykonos, es además de una parada imprescindible en la isla, el mejor lugar en el que empezar a conocer y vivir la esencia de las islas griegas. nos dejamos querer por la «Pequeña Venecia», sus famosos molinos, el barrio de Kastro, las iglesias ortodoxas... Todo esto nos lo explicó ayer "el profe" y yo hice la tarea.


 El Pelícano Petros de Mykonos
  Como curiosidad, en Mykonos, uno de los habitantes más famosos es un pelícano: el Pelícano Petros, que llegó a la isla en 1954 y después de que un pescador le curase las heridas que tenía, nunca más quiso irse de la isla, llegando a ser uno de los símbolos de Mykonos.
  Petros falleció en 1986 y a día de hoy, por las calles de Chora es posible cruzarse con el nuevo pelícano que ha adoptado Chora en su recuerdo y como sucesor del que fue un icono de la isla. Dicen que verlo da suerte y te asegura volver a la isla. Nosotros lo vimos prácticamente en el momento de pisar las calles del pueblo.

           

 


Barrio de Kastro. 
 Calles Matogianni, Enoplon, Dynameon y Mitropoleos Estrechos callejones, en los que resaltan las casas de un blanco impoluto, ventanas de colores y buganvillas como adorno, conforman este barrio, en el que las tiendas de marca se mezclan con restaurantes y locales encantadores, que recorren miles de viajeros cada día. Nos perdemos por sus calles, sin mapa ni brújula, ya que es prácticamente imposible conservar el rumbo en el entramado de callecitas como Matogianni, Enoplon, Dynameon y Mitropoleos; las calles principales. "No hay pérdida"...

  

  

 

    

                                                            El conjunto de molinos de viento Kato Myloi

    Boni´s Windmill
  Es el molino por excelencia, el de las fotos. Está ubicado en la zona alta de Chora, y destaca por su increíble color blanco, además de por las inmejorables vistas que regala, tanto de día como en la puesta de sol, de todo el centro de Chora, aunque esto último no lo he comprobado.


Alefkandra, la famosa pequeña Venecia de Mykonos
  La mejor zona para disfrutarla es desde la pequeña playa que hay entre los Molinos de Viento Kato Milli y Little Venice, desde donde las vistas son realmente maravillosas, en cualquier momento del día.


  

 
Iglesia Panagia Paraportiani
Es uno de los lugares más fotografiados de la islai. Un lugar   impresionante, sobre todo por el emplazamiento en el que se encuentra, al menos a mí me lo parece. Son las doce de la mañana y la luz llega con fuerza.

 

      Nos han dado dos horas más de estancia en Mikonos. Aprovechamos que comienza a atardecer y antes de volver al barco, tomo unas fotos desde la terraza de este bar.

          



domingo, 1 de agosto de 2010

CRUCERO, el barco de Pullmantur

             

  
Este tipo de viajes no son mucho de mi estilo, pero en esta vida hay que probar un poco de todo. Después de la experiencia, podré optar con mejor criterio. Merche está más abierta a estas novedades. Hemos elegido un crucero por la islas griegas y acabar en Venecia una vez recorrido el Adriático croata.

     

Volamos de Madrid hacia Atenas. Nos hubiera gustado poder pasar un día en Atenas, pero en el aeropuerto ateniense un autobús nos conduce al Pireo, el puerto donde nos espera el barco.

Aquí empezamos. Somos unos 2000 cruceristas, que ordenada y cívicamente guardamos largas colas en la zona de pasaportes del Puerto del Pireo y esperamos a que se alivien nuestros problemas de papeleo. Por fin, pasamos las aduanas y unas azafatas, nos acompañan hasta el barco de la compañía Pullmantur.

                

   Había montado en barco para viajar a bucear a las islas Baleares o para cruzar el estrecho hacia Ceuta, Melilla u Orán; pero creo que nunca había pisado un barco tan grande. Impresiona.

  Enseguida, nos conducen a nuestro camarote. Es exterior, pero no tiene terraza. Es de tipo medio, acorde a nuestro billete. Para mí, mas que suficiente, aunque el baño es un poco pequeño. Las maletas han llegado antes que nosotros. Un empleado nos está esperando y nos ofrece sus servicios para lo que haga falta. Le doy una propina, por lo que pueda pasar; después me remuerde un poco la conciencia.

           
 
           Éste es el barco, zarpando. Una vez instalados, vamos a reconocerlo, dándonos una vuelta...


      Rápidamente, nos encontramos con la zona imprescindible de toda la cubierta y descubierta: El bar.
Todo incluido y no hace falta "pulserita".
   
       
  Nos pedimos un mojito y buscamos un lugar de cubierta desde el que podamos despedir al Pireo y encontrarnos con el poco sol que nos queda. Ya empezamos a huir del gentío.

  

Qué raro que las distintas cubiertas estén vacías.¿Pero dónde se ha metido la gente?



Toca el ensayo general de emergencia en caso de accidente... ¡Ponte el chaleco!


                  Parece que todo está en regla, la tripulación competente y preparada y los cruceristas disciplinados...

  Un sube y baja lujoso, al menos eso me parece, para compartir diversos ambientes y zonas de actividades.
              
    
  Todas las noches después de la cena, hay un espectáculo de entretenimiento. También antes de la cena hay un profesor de historia de la Complutense de Madrid que nos informa sobre el lugar o lugares en los que recalaremos el siguiente día del viaje. La idea me parece estupenda y el profesor parece competente.

   
                          
      Para muchos cruceristas es el foco de atención, poder comer casi lo que quieras y cuando quieras.
 
                                  
                                   
   Existen varios comedores y puntos de comida, además del comedor oficial. Al llegar al barco nos asignaron una mesa en el comedor oficial, junto a una pareja de Albacete.

                                       

 
Tras la comida, pero especialmente la cena y antes del espectáculo solemos tomar una copita, generalmente un gin-tonic, que nos sabe a gloria.
                 

         
Hoy es el día de navegación continua. No atracaremos en ningún puerto. Vamos desde el Jónico hasta el Adriático. Los cruceristas en cubierta pueden ser un peligro. Preguntamos a nuestro "ayudante de cámara" los lugares menos concurridos, donde debemos acudir.

                        


                                                      Es un día de tumbona, sol, libro y cervecita...

                                                    

                   A propósito, me pregunto por qué le llaman cubierta si está prácticamente descubierta.

                

    Uno de los lugares que hemos visitado todos los días antes del desayuno, ha sido el gimnasio. A esta primera hora había poca gente. La sensación de hacer ejercicio con la vista de un mar inmenso que te rodea es impresionante.
  

   Éste es el pequeño casino. Lo visitamos el primer día para conocerlo. No hemos vuelto. Como para hacer un viaje a Las Vegas
                 

          Y todos los días antes de la cena y después de la conferencia, un mojito y atardecer desde proa.

                                                         

                                                       ¡ ÉSTE ES EL VERDADERO ESPECTÁCULO !