viernes, 24 de abril de 2026

Huesca, Ciudad

 

   Huesca es la capital de la Provincia de Huesca y la Comarca de la Hoya de Huesca. Es la segunda ciudad de Aragón , después de Zaragoza.
  Está situada en el límite entre dos grandes unidades naturales, el Valle del Ebro, al que pertenece Huesca, y los Pirineos; sus últimas estribaciones, las Sierras Exteriores, custodian el norte de la ciudad. Van a ser uno de mis objetivos.
   Huesca se ha asentado históricamente en un cerro, situado junto a su pequeño río, el Isuela.

                       
                                                    Mi coche ya sabe hacia dónde dirigirse.

 

                    Siempre se lo había escuchado a los amigos y familiares oscenses: Los cosos
                              Este es mi primer contacto con la ciudad. Coso alto y coso bajo.


Calle peatonal y con unos edificios muy elegantes. Se respira tranquilidad a media mañana.

     

   No necesito de una guía. La ciudad me lleva. Los lugares a visitar están a tiro de piedra nunca mejor dicho.

   

Justo en el limite del coso alto y el bajo está la iglesia de San Lorenzo, patrono de la ciudad.  Está cerrada

 

    Al final del coso bajo está esta carnicería recomendada. He reservado un paquete de "tortetas y
longaniza de Graus"

 

Llego al fin del coso y me encuentro con este edificio: la Iglesia de Santo Domingo
La fachada está construida íntegramente con ladrillo, presenta un cuerpo central donde se ubican la puerta con arco de medio punto, una hornacina y un gran ventanal, y culmina en un frontón triangular con un óculo. Lo flanquean dos calles laterales más estrechas que se unen a la central mediante un muro cóncavo. La traza y la decoración son barrocas, con predominio de cuadrados y óvalos en relieve como motivos ornamentales. El enorme portalón de metal, construido con posterioridad, que está anejo a la fachada, distorsiona la visión del conjunto barroco. La torre se levantó en 1868, con motivo de la incorporación de la desaparecida parroquia de san Martín.


En el presbiterio la cabecera es recta. Llama la atención la profusa decoración barroca que envuelve muros y bóvedas con pinturas, relieves de estuco y zócalos de azulejos. En el púlpito se reproducen el escudo de los dominicos, el de la Inquisición y el emblema del perro, que hace alusión a los dominicos, de acuerdo con la expresión latina "Domini canis" -perro del Señor-, que se puede identificar por su fonética con "dominici" -dominicos-. De tal manera que, de la misma manera que el perro del señor cuida las ovejas y ahuyenta a los lobos, los frailes dominicos cuidaban las almas y ahuyentaban a los herejes. Sabido es que los dominicos tuvieron un protagonismo destacado en los tribunales de la Inquisición y, en consecuencia, en la persecución de la herejía.


 

El edificio de la alcaldía o Palacio Municipal  está situado en la Plaza de la Catedral, justo enfrente de la iglesia. Su construcción original data del año 1451, y se trata de un palacio civil de estilo renacentista aragonés flanqueado por torreones

                

La Catedral de Santa María  es el monumento más reconocido de la ciudad. Este templo de notable estilo gótico fue construido entre los siglos XIII y XIV por orden de Jaime I el Conquistador. En el mismo destacan su fachada coronada con pináculos,
     Se halla en el lugar más elevado del cerro sobre el que se asentó la primitiva ciudad .

                   

    La portada, situada en el muro oeste, presenta un gran arco apuntado de cuatro arquivoltas con decoración de figuras de mártires, vírgenes, ángeles y profetas, respectivamente.
   El conjunto está protegido por un gran alero de madera de estilo renacentista (s. XVI), un elemento arquitectónico muy frecuente en Aragón.
  
 

 

 Entre 1369 y 1423 se levantó la torre campanario, primeramente hasta la cuarta planta, y se terminó con un chapitel pentagonal, El chapitel piramidal resultó destruido en 1937, durante la celebración de la toma de Santander por el ejército de Franco. En el transcurso de dicha celebración se empleó abundante material pirotécnico, un cohete chocó con el chapitel, lo incendió y finalmente este se derrumbó
 





y el altar Mayor, la pieza más valiosa de la catedral, ya que alberga un retablo renacentista esculpido en alabastro por Damián Forment. Una obra maestra.

                        

E    l claustro de la catedral y el Palacio Episcopal componen el actual Museo Diocesano, que reúne buena parte del arte sacro de la catedral y de otras parroquias de la diócesis de Huesca. Contiene importantes piezas de orfebrería de plata, códices y tallas medievales. La visita me permite conocer los dos claustros catedralicios, el claustro románico y el claustro del Papa Luna.

        

   El claustro románico formaba parte del antiguo claustro de canónigos de la catedral de Huesca y recuerda vida regular que siguieron hasta su secularización en el siglo XIII.
Fue construido durante el siglo XII, en el patio de la primitiva mezquita aljama de la ciudad, que sirvió de catedral durante doscientos años, después de la reconquista de Huesca, rehabilitado en 2004. De la primitiva construcción románica se conservan dos alas o crujías.

            
En los muros de este espacio se conservan enterramientos medievales y laudas sepulcrales, con inscripciones que recuerdan óbitos de algún noble o eclesiástico altoaragonés de los siglos XII al XIV
                    

                                                        Del Románico al Gótico
Esta galería formó parte del antiguo claustro románico, pero fue reformada y rehecha en el siglo XVIII, con el aspecto que muestra actualmente.
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 Es de gran interés la colección de pintura gótica sobre tabla, que se expone en el claustro gótico inconcluso del Papa Luna, Benedicto XIII, construido gracias al patrocinio de este pontífice en la primera década del siglo XV.
  Durante el mismo siglo XV, como en tantos sitios, también Huesca y sus pueblos ornamentaron sus iglesias con numerosos retablos de pintura sobre tabla.

               

                           

La Muralla de Huesca
   Huesca era una ciudad fortificada ya desde tiempos romanos. Durante la época musulmana, propiciado por el crecimiento de la antigua Wasqa se ampliaron las defensas con nuevos muros, alcanzando un perímetro de unos dos kilómetros, con 99 torres y siete puertas de entrada. En la actualidad sólo se conservan varios tramos entre el puente de San Miguel y la plaza de toros, con la torre del Septrión y una única puerta, La Porteta.

      

        Un paseo por la muralla me permite reconocer la Sierra de Gratal y el tajo de Roldán.

 

                                            Sierra de Guara y ruinas de Monte Aragón.

         

   Es otra de las referencias de patrimonio religioso de Huesca. El convento de San Miguel, conocido como “las Miguelas”, es una bella muestra románica situada a orillas del río Isuela, en la salida de la ciudad. Fue fundado por Alfonso I en 1110 y destaca por sus retablos barrocos y el tamaño de la nave, larga a la par que estrecha. También llaman la atención los ocho arcos diafragma que arman el techo de madera.

   La plaza Luis López Allué ejerce de plaza Mayor en el casco histórico de la ciudad. Peatonal y de forma rectangular, está rodeada de edificios con soportales en sus cuatro lados. Todavía se conoce como la plaza del Mercado, cuyo emplazamiento era éste, hasta 1976.

        

          En la plaza también hay poesía...Mientras tomo un café, hago un repaso a las paredes.

 

Y las tiendas de los soportales...
 Aquí se encuentra la famosa tienda La Confianza, el ultramarinos más antiguo de España. es la tienda de ultramarinos en activo más antigua de España y la quinta de Europa. Abrió sus puertas en 1871 como mercería, aunque pronto dio el salto a productos de importación, como cafés, licores, chocolates…

             

  El interior de la tienda es un museo en sí mismo ya que mantiene su aspecto original. Estanterías repletas de producto, un mostrador de madera con su puesto de caja, suelo de baldosas y tantos otros elementos que han permanecido siglo y medio intactos. Pero lo que más llama la atención es el techo de la tienda en el que se muestran alegorías sobre la temática del comercio.

   

¡Igual se tienen que poner de acuerdo con los de Girona! Ellos dicen que en Girona está la tienda más antigua.
                 

  Otro de los monumentos religiosos de Huesca es el monasterio de San Pedro el Viejo, de estilo románico (siglo XII) y declarado Monumento Nacional. En su interior alberga los sepulcros de los reyes aragoneses Alfonso I el Batallador y Ramiro II el Monje.
 Situado en el casco antiguo de la ciudad, fue erigido sobre el que había sido el templo del barrio mozárabe de la ciudad musulmana. En 1117 fue donado a la orden benedictina y comenzaron las obras del monasterio bajo la traza románica que hoy admiro.

      

   Impresiona el tímpano de la portada norte. Muestra un crismón trinitario magnífico sujeto por dos ángeles de gran belleza. 
  
                  

   En su interior observo tres naves cubiertas con altas bóvedas de cañón. La sillería del coro es de XVI Y al interior, pinturas francogóticas del siglo XIII.

                          En una Capilla interior se ven claramente tres estilos de construcción.
                                                

      

              Desde la iglesia se sale directamente  al claustro del Monasterio 
Uno de los elementos más bellos y conocidos  que data de 1149 si bien se restaura en el siglo XIX

            
 Sobresalen los labrados capiteles románicos, 18 originales y el resto fieles reproducciones realizadas en el XIX, de los originales románicos. 
Representan la vida de Jesucristo, además de otros motivos históricos o alegóricos, destacando el denominado “capitel de la bailarina”, de un movimiento absolutamente inusual para la época de realización.

      

                    
                   
                          En el mismo claustro se encuentra la capilla de San Bartolomé,


La capilla alberga el Panteón Real, donde se encuentran los restos de los reyes Alfonso I “El Batallador” y Ramiro II “El Monje”, autor de la cruenta leyenda medieval de La Campana de Huesca.



     

      En Huesca también hay trazas de modernismo. El edificio del Círculo Oscense, también conocido como Casino de Huesca, destaca por su clara estética modernista de principios del siglo XX, fruto del impulso de una burguesía local que buscaba nuevas dimensiones inspirada por los influjos de los Gaudí o Domènech. 

              

   El pulmón verde de Huesca esconde alguna que otra sorpresa que lo hace muy atractivo si visitas Huesca con niños. El Parque Miguel Servet lleva casi 100 años siendo el lugar de esparcimiento de la población oscense, con sus siete hectáreas de zona verde en pleno centro de la ciudad.


         
 
En su interior me topo con varios puntos de interés, como la escultura de Las Pajaritas, de 1928, dedicada a la papiroflexia, el quiosco de música o la estatua dedicada a los reyes pirenaicos.

              
  
Pero si algo sorprende del Parque Miguel Servet es la casita de Blancanieves, una reproducción de la casa de los siete enanitos que esconde en su interior una biblioteca. Esta parte del parque es ideal para ir con niños.

  





















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