Huesca es la capital de la Provincia de Huesca y la Comarca de la Hoya de Huesca. Y la segunda ciudad de Aragón , después de Zaragoza.
Está situada en el límite entre dos grandes unidades naturales, el Valle del Ebro, al que pertenece Huesca, y los Pirineos, cuyas últimas estribaciones, las Sierras Exteriores, se yerguen majestuosas al norte de la ciudad, constituyendo el elemento más característico del paisaje oscense.
Huesca se ha asentado históricamente en un cerro fácilmente defendible, situado junto a su pequeño río, el Isuela.
La Catedral de Santa María es el monumento más reconocido de la ciudad. Este templo de notable estilo gótico fue construido entre los siglos XIII y XIV por orden de Jaime I el Conquistador. En el mismo destacan su fachada coronada con pináculos,
y el altar Mayor, la pieza más valiosa de la catedral, ya que alberga un retablo renacentista esculpido en alabastro por Damián Forment. Una obra maestra.
El claustro de la catedral y el Palacio Episcopal componen el actual Museo Diocesano, que reúne buena parte del arte sacro de la catedral y de otras parroquias de la diócesis de Huesca. Contiene importantes piezas de orfebrería de plata, códices y tallas medievales. La visita al Museo Diocesano permite conocer los dos claustros catedralicios, el claustro románico y el claustro del Papa Luna.
El claustro románico formaba parte del antiguo claustro de canónigos de la catedral de Huesca y recuerda vida regular que siguieron hasta su secularización en el siglo XIII.
Fue construido durante el siglo XII, en el patio de la primitiva mezquita aljama de la ciudad, que sirvió de catedral durante doscientos años, después de la reconquista de Huesca, rehabilitado en 2004. De la primitiva construcción románica se conservan dos alas o crujías.
En los muros de este espacio se conservan enterramientos medievales y laudas sepulcrales, con inscripciones que recuerdan óbitos de algún noble o eclesiástico altoaragonés de los siglos XII al XIV
Es de gran interés la colección de pintura gótica sobre tabla, que se expone en el claustro gótico inconcluso del Papa Luna, Benedicto XIII, construido gracias al patrocinio de este pontífice en laprimera década del siglo XV.
Durante el mismo siglo XV, como en tantos sitios, también Huesca y sus pueblos ornamentaron sus iglesias con numerosos retablos de pintura sobre tabla.
La colección expuesta en la sala, no siendo numerosa, constituye una excelente muestra de las diferentes tendencias pictóricas que se perfilaron durante este siglo, desde tablas sueltas procedentes de retablos, como la Circuncisión, de Martín de Soria de 1485; otras del taller de los pintores oscenses De la Abadía, dentro del estilo gótico hispano flamenco, o y el delicado retablo de la Coronación de la Virgen de Pedro Zuera, dentro del estilo gótico internacional de 1430.
Esta galería formó parte del antiguo claustro románico, pero fue reformada y rehecha en el siglo XVIII, con el aspecto que muestra actualmente.
En ella se exhibe la pintura mural procedente de distintos lugares de la diócesis. De la misma Catedral se muestran pinturas arrancadas de la portada Sur y algún enterramiento medieval. Otro conjunto interesante, dedicado a San Andrés, es el que procede de la parroquia de Yaso.
También se exhiben tallas románicas y góticas policromadas de la Virgen con el Niño, San Juan y San Pedro. Son trabajos desiguales, que muestran la producción en el Altoaragón desde el siglo XII al XIV.
Muralla de Huesca
Huesca era una ciudad fortificada ya desde tiempos romanos. Durante la época musulmana, propiciado por el crecimiento de la antigua Wasqa se ampliaron las defensas con nuevos muros, alcanzando un perímetro de unos dos kilómetros, con 99 torres y siete puertas de entrada. En la actualidad solo se conservan varios tramos entre el puente de San Miguel y la plaza de toros, con la torre del Septrión y una única puerta, La Porteta. La muralla de Huesca es Bien de Interés Cultural desde 2006.
Es otra de las referencias de patrimonio religioso de Huesca. El convento de San Miguel, conocido como “las Miguelas”, es una bella muestra románica situada a orillas del río Isuela, en la salida de la ciudad. Fue fundado por Alfonso I en 1110 y destaca por sus retablos barrocos y el tamaño de la nave, larga a la par que estrecha. También llaman la atención los ocho arcos diafragma que arman el techo de madera.

Tiendas Aquí se encuentra la famosa tienda La Confianza, el ultramarinos más antiguo de España. El nombre actual de la plaza homenajea a Luis María López Allué, escritor, periodista y juez nacido en la localidad oscense de Barluenga, que llegó a ser alcalde de Huesca durante unos meses en 1894, así como director de El Diario de Huesca.Es imposible visitar Huesca sin pasar por una de sus instituciones más señeras: Ultramarinos La Confianza. Situada en la céntrica plaza de Luis López Allué, es la tienda de ultramarinos en activo más antigua de España y la quinta de Europa. Abrió sus puertas en 1871 como mercería, aunque pronto dio el salto a productos de importación, como cafés, licores, chocolates…
El interior de la tienda es un museo en sí mismo ya que mantiene su aspecto original. Estanterías repletas de producto, un mostrador de madera con su puesto de caja, suelo de baldosas y tantos otros elementos que han permanecido siglo y medio intactos. Pero lo que más llama la atención es el techo de la tienda, obra del pintor León Abadías, en el que se muestran alegorías sobre la temática del comercio.
Otro de los monumentos religiosos de Huesca es el monasterio de San Pedro el Viejo, de estilo románico (siglo XII) y declarado Monumento Nacional. En su interior alberga los sepulcros de los reyes aragoneses Alfonso I el Batallador y Ramiro II el Monje.Situado en el casco antiguo de la ciudad, fue erigidosobre el que había sido el templo del barrio mozárabe de la ciudad musulmana. En 1117 fue donado a la orden benedictina y comenzaron las obras del monasterio bajo la traza románica que hoy podemos admirar.
Valioso es el tímpano de la portada norte. Muestra un crismón trinitario magnífico sujeto por dos ángeles de gran belleza. El crismón, elemento común en las iglesias románicas aragonesas, es el monograma de Cristo, que aquí se acompaña de las letras alfa y omega, primera y final del alfabeto griego, en referencia a un Cristo que es el Principio y Fin de todas las cosas.
Posee tres naves cubiertas con altas bóvedas de cañón. La sillería del coro es de 1506. Y al interior, pinturas francogóticas del siglo XIII.
Capilla tres estilos


Salida al claustro del monasterio desde la iglesia

Uno de los elementos más bellos y conocidos es su claustro que data de 1149 si bien se restaura en el siglo XIX. Sobresalen los labrados capiteles románicos, 18 originales y el resto fieles reproducciones realizadas en el XIX, de los originales románicos. Representan la vida de Jesucristo, además de otros motivos históricos o alegóricos, destacando el denominado “capitel de la bailarina”, de un movimiento absolutamente inusual para la época de realización.








En el mismo claustro se encuentra la capilla de San Bartolomé,capilla san bartolome

Salida al claustro del monasterio desde la iglesia
En el mismo claustro se encuentra la capilla de San Bartolomé,capilla san bartolome
que alberga el Panteón Real, donde se encuentran los restos de los reyes Alfonso I “El Batallador” y Ramiro II “El Monje”, autor de la cruenta leyenda medieval de La Campana de Huesca.
En Huesca también hay trazas de modernismo. El edificio del Círculo Oscense, también conocido como Casino de Huesca, destaca por su clara estética modernista de principios del siglo XX, fruto del impulso de una burguesía local que buscaba nuevas dimensiones inspirada por los influjos de los Gaudí o Domènech. Diseñado por Ildefonso Bonells, está considerado el primer edificio modernista de Aragón. El Círculo mantiene hoy su espíritu de club social, recreativo y cultural, siendo toda una referencia en la ciudad de Huesca.
El pulmón verde de Huesca esconde alguna que otra sorpresa que lo hace muy atractivo si visitas Huesca con niños. El Parque Miguel Servet lleva casi 100 años siendo el lugar de esparcimiento de la población oscense, con sus siete hectáreas de zona verde en pleno centro de la ciudad.
En su interior encontramos varios puntos de interés, como la escultura de Las Pajaritas, de 1928, dedicada a la papiroflexia, el quiosco de música o la estatua dedicada a los reyes pirenaicos.
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